Pescador está vivo de milagro tras accidente con un arpón -VÍDEO

03/04/2013 |
José M. Salgado Casillas nadó casi sin fuerzas hasta la orilla y llegó a la carretera para pedir auxilio luego que el instrumento se disparara y le atravesara el cuerpo.
Gracias a que su condición física se lo permitió, José Manuel Salgado sobrevivió a las serias heridas que le provocó un arpón, el cual le atravesó varios órganos. (ana.abruna@gfrmedia.com)  

Dorado. Ese lunes, 11 de febrero, se levantó a pescar de madrugada –como lo hace casi todos los días durante sus últimos 20 años– sin imaginar que sería el protagonista de una historia de terror, valentía y milagro de la que sobrevivió para contarla.

Eran entre las 7:30 y las 8:00 de la mañana cuando José Manuel Salgado Casillas, de 38 años, se disponía a regresar a la orilla tras una corta jornada de pesca de carrucho, cerca de la playa por la PR-165, en Dorado.

“El mar estaba medio malo y llegó un punto que hasta me di una revolcá... entonces decidí irme porque ya había cogido cuatro carruchitos. Fue entonces que pasó...”, cuenta el pescador comercial sobre el momento en el que ocurrió lo inesperado: el azote de una ola lo levantó y lanzó sobre el morie boogie que le servía como boya y, accidentalmente, se disparó el arpón que utiliza en su faena.

“Fue todo bien rápido... la varilla del arpón se tuerce, se parte y me atraviesa de lao a lao... desde la cintura debajo de las costillas, hasta el muslo izquierdo”, relata el hombre.

Fueron minutos agónicos para José Manuel, quien comenzó a rogarle a Dios para que le diera fuerzas de nadar hasta la orilla, la cual estaba a unos 150 o 200 metros de distancia y él a 15 pies de profundidad.

“Yo decía: ‘Dios mío, dame fuerzas para llegar a la orilla, aunque sea que encuentren mi cadáver allí’. Es que cuando vi que me desangraba, pensé en los tiburones que hay por toda esa área y que iban a oler mi sangre. Precisamente, por los tiburones y por los otros peces grandes que se acercan cuando pescamos carrucho, langosta o pejes de orilla, es que llevamos el arpón”, explicó el hombre de 38 años, quien usualmente trabaja en Villa Pesquera, en Dorado.


En parte, gracias a su condición física, José Manuel no solo llego a la arena con la varilla del arpón atravesada, sino que sacó fuerzas “de donde no la tenía” y escaló unas rocas hasta que tuvo acceso a la carretera. Allí comenzó a pedirles auxilio a algunos conductores que lo “ignoraron”. Luego, pasó su “ángel”, como apodó al guardia Freddy González, un policía de la División de Carreteras de Bayamón, que se detuvo a ayudarlo y lo transportó en su patrulla hasta el Centro Médico de Río Piedras.

“Si no llega a ser por ese policía, me hubiera muerto... le estaré toda la vida agradecido”, dijo sobre el buen samaritano que durante el camino se comunicó con los médicos del centro hospitalario, quienes esperaban a José Manuel.

Tan pronto llegó, los cirujanos tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente, pues la varilla había atravesado su bazo y el intestino. Tras 11 días hospitalizado, José Manuel se recupera satisfactoriamente en su hogar, donde es atendido por su esposa, Lillian Meléndez, quien pidió una licencia sin sueldo en su trabajo para poder acompañarlo.

Dado el trastoque económico que ha sufrido la familia, las asociaciones de pescadores comerciales y deportivas se han unido para realizar actividades de recaudación de fondos. Además, aquellos que deseen cooperar con esta humilde familia pueden realizar su donación Pro Fondos José M. Salgado Casillas en la cuenta del Banco Popular 052-98288-2.