Alcalde no escucha la voz de los jóvenes
Le han pedido que arregle la cancha, pero este les dice que no hay chavos.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Río Grande. La cancha está destrozada y urge que el alcalde la repare para evitar que el lugar vuelva a ser un punto de encuentro para los “mafiosos”.
Por su parte, los niños y adolescentes del barrio Villa Realidad, en Río Grande, quieren un espacio adecuado para practicar los deportes y canalizar sus energías de manera positiva.
El joven Andy Guadalupe Delgado, quien se ha convertido en un líder deportivo de las nuevas generaciones, denunció a este diario que han hecho innumerables gestiones con el Municipio para que repare la cancha de baloncesto de la comunidad y la petición ha caído en oídos sordos. “Le hice una petición personalmente al alcalde (Eduard Rivera Correa), pero él me dice que no nos puede ayudar porque no hay dinero en el Municipio y no quiere que los ‘mafiosos’ se apoderen de la cancha”, criticó el joven de 24 años.
Guadalupe Delgado admitió que en décadas pasadas la cancha era controlada por un punto de drogas de la localidad, pero aseguró que esa generación ya no está presente y que es necesario desarrollar actividades recreativas para los niños para evitar que se vuelva a desatar un problema de criminalidad en la zona.
Esa cancha sirve a alrededor de 30 jóvenes residentes en Villa Realidad, entre las edades de 14 a 18 años, y a una veintena de niños menores de 14.
“Ahora mismo, la cancha no tiene luz, el cemento está craqueao, los tableros y los aros están rotos. Los canastos no tienen la altura que deben tener y el espacio es muy pequeño y es un peligro para los niños pequeños, que también vienen a jugar aquí”, detalló Guadalupe Delgado. “Sentimos que nuestra comunidad está olvidada y nos marginan como si fuéramos criminales. Ni siquiera en los GPS (sistema de posicionamiento global) sale esta comunidad. Solo vienen cada cuatro años a buscar los votos, pero después se olvidan de nosotros”, lamentó.
Sin embargo, a pesar de que Rivera Correa les ha indicado en varias ocasiones que no se realizan mejoras en su comunidad por falta de fondos, en marzo pasado declaró públicamente que consideraba que su salario de ejecutivo municipal era “de un muerto de hambre”, por lo que consideró “razonable” que la Legislatura Municipal se lo incrementara de $3,900 a $7,500 mensuales.
Por su parte, el líder comunitario Jorge Nazario se hizo eco de las denuncias de Guadalupe Delgado y aseguró que el problema de la cancha es solo la superficie de las situaciones que enfrenta esa comunidad desde hace años. “Aquí tenemos muchísimos problemas. Por ejemplo, necesitamos que el sistema de trollies llegue hasta la entrada de la comunidad porque los niños tienen que caminar a diario por la avenida para llegar a sus escuelas y eso es muy peligroso. Aquí casi ningún poste de luz funciona, no hay aceras, no hay rotulación en las carreteras, no hay un centro comunal ni un Head Start; muchas casas abandonadas que se prestan para los puntos de droga…”, denunció Nazario.
“Para el Municipio, nosotros no existimos. El alcalde tiene conocimiento de lo que estamos pasando, pero no ha hecho nada por ayudarnos”, añadió.
Los esfuerzos de este diario para obtener una reacción del alcalde resultaron infructuosos.


