Aquí sí hay agua pa’ to’ el mundo

Por Femmy Irizarry Álvarez 09/13/2017 |00:00 a.m.
Hasta el manantial El Chorro y la cueva Casímbora va gente a buscar el líquido.
Para Jaime Rodríguez esta fue la primera vez que llegaba hasta El Chorro, pues la ausencia de agua en su casa lo obligó a llevar baldes para recolectar. Algo similar ocurre en la cueva que llaman Casímbora, ambas en Corozal. ([email protected])  

A la hora de la verdad, cualquier candungo es bueno para llenarlo de agua fresca en El Chorro de Corozal.

Hasta allí llegan todos los días decenas de personas a buscar agua de un manantial en el desvío hacia Corozal, a orillas de la carretera PR-142.

Jaime Rodríguez fue uno de los que arribó ayer temprano con su esposa, hijo y sobrinos, en un carrito lleno con pailas de pintura.

Rodríguez, quien vive en Vega Alta, visitaba el lugar por primera vez.

“No estaba acostumbrado, pero la necesidad (lo obligó). Desde la tormenta Irma estamos sin agua y sin luz”, sostuvo.

Aunque algunos ingieren esa agua, Rodríguez dijo que la usaría para bañarse y descargar los inodoros.

“Dicen que es buena para tomar, pero no me arriesgo”, confesó.

La sobrina del vecino del barrio Pámpano, Lydia Rodríguez, de 12 años, dijo que también hay “personas lavando carros y bañándose”.

 
El Chorro de Corozal provee y ellos llenan sus cubos

Decenas de personas llegan diariamente al manantial, ubicado a orillas de la PR-142.


La falta de luz en las bombas de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) es lo que ha provocado la falta del líquido en algunos vecindarios.

“El agua aquí siempre fluye. Hay como un tipo de pozo”, indicó, por su parte, José Collazo, señalando la montaña cercana.

“Primero había un tubito y poco a poco han ido añadiendo para suplir la necesidad de todo el mundo. Todo el que tiene necesidad de agua, la primera opción es aquí”, comentó el residente del área del pueblo.

La AAA “ha puesto oasis en diferentes áreas, pero como hay mucha gente, pues se mueven a diferentes sitios a buscar agua, y uno es este”, aseveró.

Collazo informó que desde que se hizo el desvío, hace más de 20 años, aumentó la cantidad de gente que visita el manantial durante todo el año. 

Manifestó que usará el agua para higiene personal y para limpiar la casa. No la consume, aunque cree que es limpia. 

En su caso, Collazo visita la zona dos veces al día donde. Allí ya hay cuatro tubos de plástico que facilitan la recolección. “Uno tiene una presión de agua tremenda que en cuestión de na’ se llenan los envases”, dijo.

Por cierto, un hombre llevaba una cisterna de 200 galones en una guagua, pero al parecer vio a Primera Hora y dio la vuelta para regresar luego.

Al volver seguíamos allí, por lo que decidió esperar en el carril del solo hasta que le dijimos adiós.


Sin embargo, uno que no tuvo reparos en contar su experiencia fue Elvin Taboas, del pueblo de Corozal. 

Compartió que tenía luz, pero no agua. Se le fue el día antes que pasara Irma por la Isla, hace ya una semana.

También, por primera vez ayer, llevó muchos galones para recoger agua.

“Hay que aprovechar lo que papito Dios nos da”, dijo el joven que recicla plástico, por lo tenía galones en su hogar.

“Esto ha sido de años, que la gente viene a buscar agua cuando se va. Pero, a pesar de las circunstancias, hay que ser agradecidos porque si llega a pasar el huracán como se supone, íbamos a sufrir mucho”, sentenció.

Mientras, Carlos Cardona, del barrio Marzán también en Corozal, dice que hace 15 años que vive al lado de la chorra, y es la primera vez que la visita.

“Tenía agua en la cisterna, pero se acabó. Esto siempre está lleno. Por la tarde esto está lleno”, dijo al agregar que no descarta ingerir el agua.

¿Le preocupa que esté contaminada?

“No, porque si hay que tomarla, hay que tomarla comoquiera”, comentó Cardona riendo al agregar que lo que haría es “básicamente, echarla en una olla y hervirla”.

Miguel Bas, quien reside a pocos pasos de El Chorro, dijo que en la parte alta de la montaña no hay residencias, y mencionó que en una ocasión le hicieron pruebas al agua de la que él sí ha tomado.

“Al agua se le habían hecho pruebas y había dado (resultado) que era agua para tomar. Siempre es bueno hervirla, porque hay veces que puede bajar limpia y otras no, porque tiene sedimentos, porque es agua subterránea”, explicó.

Agregó que “encima de esta loma no hay ni una sola casa. Donde hay casas es en la próxima”.

Todos los entrevistados contaron que más adelante, en el barrio Abras, está la Casímbora, “una cueva donde se hizo una especie de represa para almacenar el agua”.

Efectivamente, es como una piscina grande que alberga agua transparente.

Ayer en la mañana una familia colocó un tubo en una esquina y bajaba un chorro de agua que usaron para lavar varias tandas de ropa.

Confirmaron que allí va gente hasta a bañarse.

A la verdad que la necesidad es la madre de la invención. 

Regresa a la portada

Tags

Corozal