Como parte del evento, ciclistas llegaron hasta el lugar del accidente y empotraron una bicicleta en honor a Heriberto Rivera. (Suministrada)  
Amigos de ciclista atropellado realizan evento de recaudación de fondos.

Gabriel Hernández extraña escuchar en su teléfono la voz de Heriberto Rivera. Esa llamada lleva ya más de tres semanas que no llega.

Erick, como le conocen sus familiares y amigos, se encuentra luchando por su vida en estado comatoso en el Centro Médico de Río Piedras luego que fuera atropellado el pasado 9 de noviembre por un conductor que se encontraba bajo los efectos del alcohol mientras transitaba con su bicicleta por el paseo de la carretera PR-2 en ruta de Añasco a Mayagüez.

“Me llamaba para decirme ‘Mira, hace par de días que no has entrenado. ¿Qué es lo que pasa? Vamos a entrenar juntos’ o me decía: ‘Vamos a comernos algo’. Lo extraño mucho. Lo conocía desde hace años y compartíamos varias veces a la semana, no solo en entrenamientos y competencias, sino en familia”, dijo Hernández al recordar a Rivera, a quien describió como un “hermano” de muchos años.

“Erick era un atleta, una buena persona y profesional. No hay nadie que entrenara más que él. Lamentablemente un día salió a entrenar y se  lo llevaron enredado”, sostuvo.

Hernández fue uno de más de 500 ciclistas, corredores, familiares y amigos de Rivera que se reunieron el pasado domingo en Añasco para realizar una carrera simbólica en honor al ciclista atropellado, y a la vez, recaudar dinero para ayudar a su familia en los gastos médicos y personales.

Su esposa, Lydia Vargas, no pudo decir presente, pues se encuentra dedicada en cuerpo y alma al cuidado de Rivera en el hospital.

“Todos lo estamos pasando difícil, pero más difícil es para su esposa y su hija. La esposa salió para el hospital el día del accidente y todavía no ha regresado a su casa”, destacó Hernández.

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