Con los brazos abiertos en la Semana Mayor

Por Gerardo G. Otero Ríos / gerardo.otero@primerahora.com 03/28/2013 |
Edwin García Feliciano nos habló brevemente sobre su plan de contingencia para la Semana Santa.
Edwin García Feliciano (Archivo)  

Los feligreses y personas que visiten la Ciudad Romántica para disfrutar de las actividades religiosas y de la playa podrán sentirse seguros de que encontrarán las calles organizadas y bien custodiadas por miembros de la Policía, según destacó el alcalde de la ciudad, Edwin García Feliciano, quien nos habló brevemente sobre su plan de contingencia para la Semana Santa.

¿El Municipio está listo?

Sí. Tradicionalmente las iglesias nos presentan sus agendas de las actividades que estarán realizando durante esta semana tan importante, especialmente cuando son procesiones o actividades grandes que se celebran. El Municipio coordina con la Policía estatal y la Municipal para prestarles vigilancia en las procesiones, desde su punto de salida hasta su destino.

¿Cuál será la labor de la Uniformada?

Vamos a tener policías que estarán dirigiendo el flujo vehicular para que no se formen tapones, ya que iglesias como la de El Calvario reciben a miles de personas de todas partes de la Isla este fin de semana.

¿Qué otras medidas han tomado?

Tenemos preparados al personal de la Oficina de Manejo de Emergencias para, cuando surja una situación que requiera atención, se atienda con inmediatez y asegurarnos de que también haya una buena comunicación con el Sistema de Emergencias 9-1-1.

Las personas que nos vengan a visitar este fin de semana, ya sea para visitar la iglesia o para ir a la playa, pueden contar con que nuestras calles van a estar organizadas y bien vigiladas.

¿Alguna reflexión que quiera compartir?

Nuestra invitación es para que tengamos recogimiento espiritual, no importa donde estemos. Lo importante es recordar que ese sacrificio de amor que hizo Jesucristo sea un ejemplo para que nosotros, por igual, amemos a nuestro prójimo. También, debemos reconocer que nosotros, como seres humanos, no somos iguales, que tenemos diferencias, pero que las podemos discutir de una manera civilizada. Nosotros tenemos que sembrar esa semilla del respeto en nuestros hijos para que podamos aspirar a tener un mundo mejor.