Haciendo música para el alma
El Club Rotario de Yauco donó $24,000 para que los alumnos tuvieran varios instrumentos.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Yauco. Cuando se habla de música, se piensa en escuchar melodías y ritmos mágicos emitidos por un instrumento tocado por una persona. Pero no, eso va mucho más allá, más aún cuando a veces no se cuenta con los instrumentos necesarios para todos los músicos.
Este era el caso de los estudiantes de la Escuela Especializada en Bellas Artes Ernesto Ramos Antonini, quienes no tenían instrumentos suficientes para poder recibir sus clases de música, prepararse y participar en los diversos eventos realizados en su pueblo.
Por tal razón, el Club Rotario del Pueblo del Café y el Club Rotario Internacional hicieron una donación de $24,000, fondos con los que los alumnos pudieron adquirir varios instrumentos que los estudiantes no podían costear. “Estamos bien agradecidos con esta invaluable aportación, que será de gran beneficio para nuestros estudiantes”, dijo Nitai Pons, maestro de música.
Explicó que reúne a cerca de 130 estudiantes, desde el séptimo hasta el duodécimo grado, de Yauco y pueblos vecinos, que carecían de instrumentos costosos como batería, timbales, xilófono, marimba y otros. “Esto nos da la oportunidad de ayudar a los estudiantes a que continúen en su desarrollo personal”, destacó el educador, quien añadió que los jóvenes se dividen en la banda intermedia de conciertos y la escolar.
Sostuvo que muchos de estos instrumentos no son accesibles al presupuesto de las familias de estos estudiantes y que en ocasiones tenían que compartirlos para poder practicar. “De aquí salen listos para conciertos en cualquier parte del mundo y eso nos enorgullece”, comentó Pons.
Otros instrumentos adquiridos fueron oboe, saxofones y congas, y gradas para que los jóvenes se ubiquen en las prácticas.
Para el estudiante de 16 años Lind Orlando Merle, la música ha sido un aliciente en su vida.
Este narró que comenzó en la escuela cuando estaba en séptimo grado y que los años que ha pasado allí han sido los mejores. “La música me ayuda a relajarme, olvidar las preocupaciones y a concentrarme más en los estudios”, mencionó el joven trompetista.
Este indicó que ha aprendido a hacer un balance en sus responsabilidades y a trazar mejor sus metas futuras. “Me gusta tocar ritmos populares, el latin jazz y lo clásico”, contestó el estudiante, quien añadió que al hacer música se siente libre.
Por su parte, María del Carmen Pacheco, presidenta del Club Rotario de Yauco, manifestó su satisfacción de poder ayudar a la escuela y al mismo tiempo promover la sensibilidad, desarrollar destrezas y el sentido de compromiso de los jóvenes. “Les pedimos a los estudiantes que ahora le devuelvan eso al pueblo en conciertos”, destacó la presidenta.
Argumentó que están orgullosos de haber sido parte de la realización de un sueño, ya que una de las misiones del club es el compromiso con el servicio a proyectos de servicios en todo el mundo.

