Unos quieren que flote en el parabrisas, otros la cuelgan en el retrovisor y otros prefieren ondearla en el balcón de la casa. 

En medio de la crisis que nos dejó el huracán María, nuestra monoestrellada, la del triángulo azul celeste, se ha convertido en uno de los artículos de mayor demanda.

Don Rafael Rodríguez mandó a imprimir algunas banderas con el lema: “Puerto Rico se levanta” y ha hecho su agosto. 

“La hija mía tiene una imprenta y empezamos a imprimirlas. Hicimos la grande de 3x5 (pies) y esta pequeñita, y gracias a Dios para mí ha sido un éxito. He vendido muchas banderas. Las más que se han vendido son esas, las de ‘Puerto Rico se levanta’ y las azul cielo. La azul royal se vende, pero no tanto como la celeste”, narró el comerciante de 74 años, que tiene un negocito ambulante en la zona industrial de Bayamón. Ayer la azul celeste se le había agotado. 

¿Y qué le dice la gente cuando le procura la bandera?

“Está todo el mundo contento. Eso es bueno. Con la ayuda de Dios, vamos a echar adelante”, sostuvo Rodríguez, natural de Corozal.

Don Rafael también vende antenas de televisión, drones plásticos para almacenar agua, hamacas, candungos para cargar agua y tablas de lavar. Pero lo que más vende son “banderas y antenas”. 

Las banderas fluctúan desde $5 a $12. La más grande (6’x4’) cuesta $20. 

“La más que piden es la pequeñita para los carros y la del cristal también”, dijo.

Indicó que muchas de las banderas puertorriqueñas vienen de China y de Estados Unidos. Rodríguez sostuvo que usualmente vende muchas banderas de Puerto Rico y de Estados Unidos, en época de elecciones. 

Uno de los clientes le pidió la monoestrellada grande para ponerla en la marquesina de su residencia. 

“Mi meta para hoy (ayer) era conseguir la bandera para ponerla en mi casa. La bandera representa lo que somos y en la crisis que estamos viviendo, me da un poco de esperanza”, indicó Alfonso Rossy, residente de Torrimar States.

El tasador de propiedades dijo que la quiso poner frente a su residencia para que “la vea la gente y seguir pa’lante porque en esta crisis que estamos viviendo día a día, no hay un plan de acción. Es día a día, te levantas y vamos a ver lo que vamos a hacer y al ver la bandera ahí, pues quiero darles mucho orgullo a nosotros”, sostuvo.

“Para mí (la bandera) representa todo, mi País, mi nación y para que mis hijos la vean y se sientan orgullosos”, sostuvo Rossy, quien es padre de tres niñas de 21, 20 y 18 años.

Otro cliente, Ángel Ramos compró dos monoestrelladas con el mensaje de “Puerto Rico se levanta”. Dijo que las izará en las puertas de su camión.

“Me voy a sentir orgulloso de servir a Puerto Rico y de ayudar a todo el mundo”, dijo el conductor de camiones de gasolina, quien recorre la ruta de de Toa Baja hasta la Corco, en Peñuelas.

Otro vendedor ambulante, Pedro Orlando Rivera, dijo también que ha aumentado la demanda por nuestra enseña nacional. “Ellos la utilizan para el carro, la casa, el balcón. Se está moviendo más que en otras ocasiones”, indicó Rivera. En media hora vendió más de una decena de banderas. 

“Esto es una enseñanza de la naturaleza. El pueblo se va a levantar y Puerto Rico va a quedar mucho más lindo”, sostuvo Rivera, quien hace 17 años vende agua en los predios del centro comercial Río Hondo, en Bayamón.

“Puerto Rico pa’lante. Me siento orgulloso de ser boricua”, exclamó Jorge Montalvo, un residente de Bayamón que compró una bandera para el carro.

“Llévala, lleva la bandera”, pregonaba el vendedor en el semáforo.

Otro conductor, Edwin Morales, residente de Trujillo Alto, le compró otra banderita para el carro. “Yo soy boricua”, gritó Morales mientras proseguía la marcha.