Pondrán fin a casos de animales realengos en Salinas

Por Darisabel Texidor Guadalupe / darisabel.texidor@primerahora.com 03/07/2013 |
La alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla. (Archivo)  
La alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla, anunció que –tras siete años de inatención– entrará en vigor la Ordenanza #12.

La alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla, anunció que –tras siete años de inatención– entrará en vigor la Ordenanza #12, que prohíbe la entrada y pastoreo de caballos y otros animales domésticos en las vías públicas del Pueblo del Mojo Isleño.

Háblenos un poco de esta ordenanza.

Esta ordenanza entró en vigor en enero del 2006, pero nunca se implementó. En la misma se establece que habrá una multa administrativa de $100 a toda persona que se identifique como dueño de un animal que entre o pastoree en calles, caminos, canchas, parques, sus áreas verdes y sus estacionamientos, parques de pelotas y sus áreas verdes, paseos, sus estacionamientos y áreas verdes, así como en centros comunales y sus áreas verdes; y en cualquier otra área pública que sea para el disfrute de la ciudadanía en general.

Además de la multa, ¿qué otras restricciones tiene?

En la legislación también establece que se prohíbe dejar abandonado y/o realengo cualquier animal en las áreas de uso público. Toda persona que se identifique como dueño del animal que incurra en falta está sujeta a una multa administrativa de $50 por cada cabeza de animal. Igualmente, se multará con $50 a cualquier persona que coloque, conduzca o de cualquier manera permita la presencia de cualquier animal de su propiedad o en su posesión en lugares y vías de uso público con el propósito de que estos tomen agua, ingieran alimentos, descansen, duerman o realicen sus necesidades.

¿Espera que los ciudadanos cumplan con la ordenanza?

El motivo principal para establecer esta ordenanza es la seguridad. Ante el aumento en accidentes automovilísticos con equinos realengos en nuestras carreteras, nuestra intención es proteger la vida y seguridad de cada una de las familias salinenses. La mayoría de estos animales pastorean sin supervisión de sus dueños y están sueltos en horas de la noche, lo que provoca que crucen las calles sorpresivamente o entren en lugares públicos en busca de alimentos.