Prioridad a las vías en la montaña

Por Wilma Maldonado Arrigoitía 09/11/2017 |00:00 a.m.
Entre los municipios de Adjuntas y Utuado se estima un presupuesto de $20 millones para arreglar las carreteras. ([email protected])  
El alcalde de Adjuntas, Jaime Barlucea, estimó sus daños en cerca de $15 millones y el ejecutivo municipal de Utuado, Ernesto Irizarry, en $5.8 millones.

Los municipios de Utuado y Adjuntas necesitarán, entre los dos, alrededor de $20 millones para reparar los daños que el huracán Irma agravó en su ya deteriorada infraestructura vial.

El alcalde de Adjuntas, Jaime Barlucea, estimó sus daños en cerca de $15 millones y el ejecutivo municipal de Utuado, Ernesto Irizarry, en $5.8 millones. 

Ambos ya presentaron sus informes a la Administración Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). Ayer, personal de esta agencia del gobierno de los Estados Unidos visitó a Adjuntas para hacer un informe sobre los daños reclamados y el sábado estuvieron en Utuado.

Los daños más significativos en estos dos municipios fueron en carreteras y caminos. En el caso de Adjuntas, el alcalde reclama también destrucción en muros de contención en quebradas y ríos.

Los efectos de ciclón que la semana pasada pasó cerca de Puerto Rico son consecuencia del deterioro que con el paso del tiempo ha tenido la infraestructura de estos pueblos con caudalosos ríos y con un área montañosa susceptible a deslizamientos.

Barlucea e Irizarry destacaron, en entrevistas por separado, que la urgencia de reparar o mitigar estos daños estriba en que dejar las estructuras con los daños que tienen es mantener en riesgo a cientos de familias que residen en estos sectores afectados.

 
Temor entre residentes de la urbanización Los Maestros

En la urbanización Los Maestros, en Adjuntas, el temor de los vecinos es que parte de sus casas se vayan un día con la crecida de la quebrada, la misma que ya les llevó parte del muro de contención y dejó ahuecada la base que sostiene sus hogares.


En Utuado, por ejemplo, el deslizamiento que sufrió la carretera de la comunidad Campo Alegre, ocasiona que los residentes de esta zona tengan que llegar a pie a sus casas a través de un camino escarpado e inseguro. Por ese mismo sendero tienen que subir sus compras, materiales de trabajo y pasar a sus infantes y niños.

Los peor es la inseguridad que los vecinos dicen tener cada vez que llueve, porque esperan que de un momento a otro, la corriente se lleve la carretera completamente, si no es que no se mitiga el daño que tiene. 

“Por esta carretera, bajó más agua que la que bajó allá abajo, en la quebrada”, relató Gloria Alicea Millet, vecina del sector hace más de cuatro décadas.

Mientras que la urbanización Los Maestros, en Adjuntas, el temor de los vecinos es que parte de sus casas se vayan un día con la crecida de la quebrada, la misma que ya les llevó parte del muro de contención y dejó ahuecada la base que sostiene sus hogares.

Ambos alcaldes entienden que la deteriorada infraestructura no resiste otro suceso de lluvia.

“El problema es que todo está saturado. Cualquier cosa que traiga lluvia, no tiene que ser (un huracán) categoría 4, será desastroso para nosotros”, señaló el alcalde de Adjuntas. 

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