Puerto Rico en los años de 1940 a 1950

11/10/2009 |
Mujeres lavando en el río. (Suministradas / Fundación Luis Muñoz Marín)  

Lazos que perduran.

La actual generación de puertorriqueños podrá conocer imágenes sobre su pasado en los años  de 1940 a 1950, gracias a la colección de más de diez mil fotografías tomadas por  misioneros menonitas y  donadas a la Fundación Luis Muñoz Marín, que las recoge en su última publicación.

El libro Puerto Rico en fotos: la colección menonita 1940-1950, escrito por la historiadora Libia M. González López, se presenta hoy (miércoles 11 de Nov.), a las 7:00 p.m., en el auditorio de la FLMM. La presentación está a cargo del catedrático de Sociología de la Universidad de Puerto Rio, Lanny Thompson, y de la escritora Marta Aponte Alsina, ex directora de la Editorial de la UPR.

“Presentar estas imágenes no es solamente una oportunidad para conocer sobre nuestro pasado, sino también para honrar una gran labor realizada por misioneros que dieron años de su vida, y en ocasiones sus mejores años, para que futuras generaciones de puertorriqueños tuvieran una vida digna”,  consigna la FLMM en el prólogo.

La doctora González López precisó que entre 1943 y 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, un grupo de jóvenes, entre 18 y 21 años, objetores por conciencia y creyentes en la paz, llegó a Puerto Rico con el compromiso de continuar el proyecto de reconstrucción PRRA, por sus siglas en inglés, iniciado por el entonces presidente Franklin Delano Roosevelt. Los puertorriqueños le llamaban coloquialmente “la prera”.

“Eran amantes de la tierra, experimentados agricultores desde niños, conocedores del trabajo agrícola y por su fe, estaban comprometidos con el servicio humanitario. En Puerto Rico vinieron a trabajar como cocineros, agricultores, carpinteros, médicos, enfermeras y maestros en los poblados de Castañer, La Plata, en Aibonito, Coamo y Cayey”, relata la historiadora.

Observó que miles de fotografías a color ilustran la vida en la campiña puertorriqueña durante los años 1940 y 1950, el estado social de niños, mujeres, hombres, trabajadores y la labor misionera de los pioneros en los dispensarios y en las comunidades.

En una tradición iniciada por los pioneros, los menonitas, al llegar a la Isla, comenzaron a enviarles a sus familiares en los Estados Unidos fotos sobre sus tareas, sus hijos, el paisaje y el modo de vida que llevaban en Puerto Rico.  “De este modo, ayudados por la tecnología de la película a color, crearon una extraordinaria crónica fotográfica sobre sus años en Puerto Rico”, señaló la FLMM.

Los años han pasado y, según la historiadora González López, “al día de hoy, existen tres generaciones de familias (menonitas) vinculadas por la historia de la guerra en Puerto Rico... Al presente, estas generaciones mantienen sus lazos familiares con Puerto Rico y con otros puertorriqueños en los Estados Unidos”.

El pasado 21 de julio, según relató, “miembros de esas tres generaciones, reunidos en Archbold, Ohio, honraron al grupo pionero, oraron y cantaron en español, usando como trasfondo las coloridas imágenes de la tierra borinqueña, de su jíbaro, de los niños, de nuestro flamboyán y de nuestra flor de amapola. Para culminar, un gran banquete compuesto de lechón asado, arroz con habichuelas coloradas y café de Puerto Rico”.

En el prólogo, la FLMM precisó que “algunas de nuestras costumbres e industrias del presente en Puerto Rico, tales como el Festival de las Flores en Aibonito y la industria avícola en Aibonito, Cayey y Coamo vieron su origen a través de los esfuerzos de los misioneros en proveer alimentos, empleos y gestiones industriales a as zonas rurales en Puerto Rico”.

Además, mencionó “el sistema de salud Menonita en Aibonito y Cayey y algunas instituciones educativas de la zona también fueron un componente clave en la gestión menonita de la época que aún continúa rindiendo servicio en Puerto Rico”.

El contenido del libro se ofrece simultáneamente en español e inglés. La publicación de 175 páginas, auspiciada por la FLMM, fue subvencionada por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y el National Endowment for the Humanities.