Sepultados por los escombros

Por Femmy Irizarry Álvarez 02/05/2018 |11:45 p.m.
(Suministrada)  
Los hermanos Santiago, del sector Adames en Lares, claman por ayuda para tener un lugar donde vivir.

“Estamos aquí. No nos olviden. Esto no se le desea a nadie”.

Efraín, Germán y Miguel Santiago son tres hermanos que conviven en un cuartito, en unos bajos, luego que el huracán María los dejara a la intemperie.

“Lo perdimos todo”, dijo Efraín sobre la casita de madera y zinc que tenía tres cuartos, ubicaba en el sector Adames de Lares.

Teresa Madera, una voluntaria que se ha hecho cargo de las 32 familias residentes en el barrio Callejones, dijo que allí los escombros ya son parte del panorama.

En el área hay unas seis casas que fueron destruidas y otras más quedaron sin techos.

Aunque casi todas tienen el toldo azul de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) las condiciones son pésimas, más aún cuando están sin el servicio de energía. 

“La ayuda que da FEMA (a quienes cualifican) no da para volver a construir las casas que el huracán se llevó. Y a los que no se las aprueban -porque lamentablemente, casi la mayoría no cuentan con escrituras- sólo queda intentar levantarse con ayudas humanitarias”, manifestó Madera al aceptar que “la ayuda que llega es lenta y muy poca para tantos casos”.

En los sectores Adames, Duque, Vélez y el 21 “hay muchas familias con problemas de techo, de casa, de escombros. No pasa ni siquiera una brigada del municipio a ver el estado de la luz ni de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE)”, denunció la voluntaria al explicar que otro problema es el de las filtraciones. 

“Para decirte más, aquí vino gente de la Oficina de la Primera Dama, encontró un ratón muerto al lado de un saco de arroz de uno de los participantes”.

¿Y qué hicieron? 

“Me lo dijo y no hicieron nada”, aseguró al agregar que sí refirieron el caso al Departamento de la Familia.

“Esta gente mayor son funcionales en su área; siembran y viven de sus gallinas, de su medioambiente. Una de las propuestas fue retirarlos a un residencial. Ellos se mueren si los sacan de aquí”, dijo Madera, quien indicó que el alcalde Roberto Pagán fue una vez y le dijo que le iba a llevar suministros y toldos.

Los toldos los puso FEMA y solo llegaron “algunos suministros”. 

“Aquí la necesidad es de materiales de construcción. Esto es un grupo de viviendas que no tiene escrituras. Muchas fueron compraventa de boca y otros siguieron construyendo en casa de los papás y abuelos y se siguió poblando la comunidad. Sin escrituras no hay ayuda”, aceptó.

Ahora, los tres hermanos solteros viven en unos bajos que le prestaron.

“No teníamos nada, pero nos han traído una estufita y con eso hemos podido salir adelante”, dijo Efraín.

El agricultor aceptó que ahora “estamos plain, sin nada”, e hizo un llamamiento al Gobierno “a ver si nos ayudan a por lo menos levantar la casita, aquí nos criamos junto a nuestros padres que fallecieron hace menos de año y medio, pero con ese golpe de la muerte de mis padres y con el golpe que se nos fue la casa, fueron tres golpes”.

En cuanto a la ayuda de FEMA, Efraín informó que se la denegaron porque la escritura de la casa está a nombre de sus progenitores.

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