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Vive entre escombros de María un hombre en silla de ruedas

Por José Karlo Pagán / Para Primera Hora 05/10/2018 |00:11 a.m.
Miguel Ángel Santiago, de 53 años y en silla de ruedas, solicita ayuda para su residencia en Sabana Grande
El hombre asegura no querer dinero, sino personas que le ayuden a remover los escombros. (Suministrada)  

En una loma en Sabana Grande hay un hombre en silla de ruedas que vive entre las ruinas de lo que por 34 años fue su hogar. Lleva 223 días –desde el fatídico paso del huracán María en septiembre– pidiendo ayuda, pero continúa en la misma situación.

Miguel Ángel Santiago Méndez, de 53 años, se siente olvidado, abandonado, por parte de las autoridades. Clama por unas manos que le ayuden, al menos, a remover los escombros.

“Aquí estamos, sobreviviendo. No tengo luz. No tengo nevera. Mi casa está destruida”, lamentó.

Santiago Méndez no fue elegible para las ayudas de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA, en inglés), y cuando solicitó asistencia en su municipio para la remoción de escombros se sintió engañado, dijo.

“En diciembre, el alcalde me dijo que ya FEMA se había ido de Puerto Rico, que era ilegal que sus empleados entraran en terreno privado, que mejor yo le pagara a alguien para que lo hiciera. Dos días después, sus trabajadores estaban en otra casa en este mismo barrio”, alegó.

Es más, parte de la familia del ejecutivo de Sabana Grande, Miguel ‘Papín’ Ortiz, vive a una calle de su residencia.

“La familia del alcalde vive aquí, nos vemos las caras. Estamos a una escalera de 148 escalones, pero esos sí que han tenido asientos en primera fila”, comparó.


“Este es mi hogar. Yo no me quiero ir de aquí”. (Suministrada)

Al hombre lo acompañan más de 25 gallinas y gallos, 3 gatos, y un perro. Tenía una cotorra, pero esta semana alzó vuelo. “Se me fue, era mi compañera y hasta eso perdí”. Las penurias las soporta junto a sus mascotas, y la lluvia.

“Yo me mojo. Cuando llueve, yo me mojo. Se filtra el agua y la estoy recibiendo en mi cuarto”, contó.

Hace dos meses, el sabaneño vio una promoción del programa ‘Tu Hogar Renace’ en la que resaltaban que hacían remoción de escombros. “Wow, eso es lo que yo necesito”, se dijo. Sin embargo, tras una brigada visitar la residencia y prometerle “puertas, ventanas y una planta eléctrica”, los acuerdos nunca se fraguaron. “Todavía estoy esperando. No han vuelto”, suspiró.

“Ellos vinieron, pero querían hacerme una rampa. Dijeron que no hacían nada hasta que hicieran la rampa para que la casa estuviera habitable y segura. ¿Pero qué habitable va a estar si está en el suelo? Lo que necesito es un piso. Ahora quedamos como que nos negamos. Y sí, no negamos a la rampa, no a la remoción de los escombros”, señaló.

Su silla de ruedas está “tan chava’, que no sirve para nada”. Con ella, baja de vez en cuando a la casa de su madre.

“Ay es que, si yo estuviera sano, yo mismo sacaba eso a la calle, pero no puedo”, repitió frustrado.

‘Papín’ asegura que le ha ofrecido ayudas

Por su parte, el alcalde fue enfático en que el municipio orientó y le buscó las ayudas básicas necesarias para que el hombre pudiera tener una vivienda digna.

“El problema es que no cualificó. Yo se los advertí. La casa está a nombre de sus padres y aparece que tienen un terreno en Lajas. Nosotros le brindamos una empleada a su madre, que estuvo con ella. Están en unas condiciones desoladoras de verdad”, reconoció.

Sin embargo, se ve imposibilitado de dar más porque el municipio aún no ha recibido el reembolso de FEMA por los gastos de recuperación tras los huracanes.


“Yo me mojo. Cuando llueve, yo me mojo. Se filtra el agua y la estoy recibiendo en mi cuarto”, (Suministrada)

“Todos los que se refugiaron, el Departamento de la Vivienda los reubicó. Yo le dije que se quedara en el refugio, pero él se fue. La última [refugiada] que yo tenía fue reubicada hace como una semana en el residencial Carrillo”, expuso Ortiz.

A pesar de que el hombre aceptó que el municipio le ha ofrecido mudarse a un residencial, fue sincero en confesar que se ha negado. Y tiene su razón.

“Este es mi hogar. Yo no me quiero ir de aquí”, remató.

Todo aquel que quiera ayudar a Santiago a remover los escombros puede presenciarse al barrio Rayo Guaras, calle Luna, número 112, en Sabana Grande o escribirle a: [email protected]








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