La Habana.- Elián González, el "balserito" cubano que protagonizó en 1999 de un sonado caso de emigración ilegal a EE.UU., cree que si Cuba dejara de ser socialista sería "una colonia" y un país pobre como Haití, según afirma en una entrevista que publica hoy el diario oficial Granma.

"Hay que tener claro que si Cuba dejase de ser socialista, no sería como EE.UU., sería una colonia, sería Haití, un país pobre, mucho más pobre de lo que es, y perdería todo lo que ha logrado", dice González, de 21 años, tras advertir que a veces los jóvenes creen que con el capitalismo la isla sería un país desarrollado como Estados Unidos, Francia o Italia.

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Preguntado sobre cómo le gustaría ver el futuro de Cuba, González destacó que aspira a que su país "se desarrolle" y consideró que en ese sentido se va "por buen camino".

"Si Cuba pierde su esencia, pierde todo lo que ha logrado con la Revolución, con Fidel y Raúl al frente, yo estaría muy decepcionado. Sería negar todos los avances, todo lo que se ha hecho", manifestó González, que a los cinco años sobrevivió milagrosamente al naufragio de una embarcación de emigrantes ilegales en la que viajaba a EE.UU. con su madre, fallecida en el percance.

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El "balserito" fue rescatado por pescadores estadounidenses y entregado en Miami (Florida) a unos parientes en una custodia temporal, lo que desató una agria disputa legal, familiar y política entre los Gobiernos de EE.UU. y Cuba, cuyo presidente entonces, Fidel Castro, respaldó al padre de Elián, que residía en la isla, en su deseo de recuperar al niño.

En su entrevista con el diario Granma, Elián González se refirió también a sus planes profesionales y relató que planea integrarse en las Fuerzas Armadas.

"Ahora estudio en la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, curso el cuarto año de la carrera de Ingeniería Industrial, lo hago como cadete insertado, con el fin de servir a las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuando termine mis estudios", dijo.

González confiesa que le agrada estudiar, salir con sus hermanos y amigos, ver series y películas, escuchar música, en particular dice que ha aprendido a disfrutar un género no muy popular en su generación, el repentismo, y también disfruta la natación, el béisbol y el fútbol, aunque de este último deporte no es "fanático".

"Y leo a Fidel, me gusta mucho leer a Fidel. A él le gusta regalarme libros, cada vez que puede me envía uno, y para mí eso es como una tarea y hay que leérselo", aseveró.

Su opinión es que no hace "nada diferente" al resto de los jóvenes": "simplemente, hay que ser un joven de estos tiempos, saber divertirse, compartir, practicar deportes, pero también estar vinculado a las tareas de la Revolución, no perder la esencia de lo importantes que son los jóvenes para llevar a cabo el desarrollo del país".