Fanáticos del Chapecoense abarrotan estadio para servicio religioso

Por Prensa Asociada 11/30/2016 |06:04 a.m.
La ciudad de Chapecó, al sur de Brasil, está conmocionada ante el accidente aéreo ocurrido anoche en en Colombia que ha terminado para siempre con la gesta del equipo local de disputar su primera final en un torneo internacional, un triste suceso que ha dejado sin palabras a sus fanáticos. (EFE)  
La temporada de ensueño del Chapecoense terminó en una embarrada montaña colombiana el lunes por la noche.

Brasil.- Miles de personas abarrotaron la catedral de Chapecó y un estadio para llorar la muerte de 71 personas en un accidente de avión, 19 de ellas miembros del club de la ciudad, el Chapecoense, que estaba a punto de entrar en el olimpo del fútbol.

"Perderlos a (casi) todos de una forma tan trágica destruyó totalmente nuestra ciudad y a cada uno de nosotros", dijo Carla Vilembrini el martes por la noche en el exterior de la catedral de San Antonio. Vestía, como muchos otros, la camiseta blanca y verde del club.

La temporada de ensueño del Chapecoense terminó en una embarrada montaña colombiana el lunes por la noche cuando el vuelo chárter en que viajaba se estrelló al sur de Medellín. Solo seis de las 77 personas que iban a bordo, entre pasaje y tripulación, sobrevivieron. Tres de ellos son futbolistas.

El club vivía la mejor temporada de sus 43 años de historia y el miércoles iba a disputar el primero de los dos partidos de la final de la Copa Sudamericana, el segundo torneo de clubes más importante de la región.

Consternados residentes de la ciudad brasileña de Chapecó, un centro industrial de 200.000 habitantes próximo a la frontera con Argentina, vagaban por las calles aledañas al estadio Arena Conda en un impactante silencio.

"La ciudad está muy silenciosa", señaló el empresario Cecilio Hans. "La gente solo se lo creerá una vez empiecen a llegar los cuerpos".

En medios sociales, imágenes mostraban a los sonrientes jugadores embarcando en el vuelo a Colombia para medirse el Atlético Nacional.

En una foto, el equipo celebra la intervención en el último minuto del arquero Danilo para vencer a San Lorenzo la semana pasada. Esa atajada instaló a Chapecoense en la definición por la Sudamericana, lo que al final le costó la vida a Danilo en el accidente.

"Aún no me lo puedo creer", dijo Alan Heinz en el interior del estadio, con el cuerpo pegado a la valla que separa la grada del césped. En esta ocasión la cancha se llenó para un servicio religioso por las víctimas del accidente.

"Me estaba preparando para el mejor día de mi vida, y ahora no sé qué será mi vida después de esto", agregó.

En 2009, el club, conocido popularmente como Chape, juagaba en la cuarta división del futbol brasileño, pero logró el ascenso a la máxima categoría en 2014 por primera vez desde la década de 1970.

Los triunfos sobre San Lorenzo e Independiente, dos de los equipos más fuertes de Argentina, y sobre el Junior colombiano llevó al equipo a la final de la Copa Sudamericana, el equivalente a la Liga Europa de la UEFA.

Pocos en el plantel tenían experiencia internacional, y ninguno de ellos jugó con la selección nacional. La mayoría de los futbolistas desarrollaron su carrera en Brasil y Latinoamérica. Solo unos pocos llegaron a Europa, como Cleber Santana, quien estuvo en las filas del Atlético de Madrid entre 2007 y 2010.

Los delanteros Bruno Rangel y Kempes, ambos de 34 años, eran dos de los máximos artilleros de la liga brasileña, con 10 y nueve goles, respectivamente.

Los únicos jugadores que sobrevivieron a la tragedia fueron el arquero Jakson Follmann, el zaguero Helio Zampier, más conocido como Neto, y el defensa y mediocentro Alan Ruschel.

El técnico Caio Junior era considerado el artífice del rápido ascenso del Chape. Llegó al club este año tras dirigir en Medio Oriente. El timonel, cuyo nombre de pila es Luiz Carlos Saroli, había entrenado a varios equipos brasileños como Palmeiras, Flamengo y Botafogo.

Caio Junior falleció en el choque pero su hijo, Matheus Saroli, se libró porque, según dijo en Facebook, perdió el vuelo porque "olvidé mi pasaporte".

El argentino Alejandro Martinuccio también se salvó porque una lesión lo dejó fuera de la convocatoria, según contó a la radio La Red de su país.

"Siento un profundo dolor. Lo único que puedo pedir es que recen por mis compañeros que estuvieron en el viaje", manifestó el atacante.

Entre los fallecidos hay también 20 periodistas, incluyendo Mario Sergio Pontes de Paiva, un exfutbolista que trabajaba como comentarista para la televisora Fox Sports. Conocido popularmente como Mario Sergio, jugó brevemente con la selección nacional de Brasil a principios de la década de 1980 y tuvo una larga carrera como centrocampista y entrenador en clubes del país. Sus últimos trabajos como técnico fueron en los brasileños Internacional en 2009 y Ceara en 2010.

"Este es un día muy triste para el fútbol", dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en un comunicado. "En este momento tan difícil, nuestros mejores deseos están con las víctimas, sus familias y sus amigos".

El presidente de Brasil, Michel Temer, decretó tres días de luto oficial mientras que el astro del futbol Pelé dijo que se trataba de una "trágica pérdida".

El Palmeiras, campeón de la liga brasileña, pidió permiso a la Confederación Brasileña de Fútbol para vestir la camiseta del Chapecoense en el último partido de la temporada.

En todo el mundo, el deporte recordó a las víctimas del accidente. El Barcelona y el Real Madrid guardaron un minute de silencio antes de sus entrenamientos y las dos principales ligas de Francia hicieron lo mismo en los juegos previstos para el martes por la noche.

El Atlético Nacional de Medellín pidió a la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) que otorgue el título de la Copa Sudamericana al Chape como homenaje a los jugadores que perdieron la vida.

Algunos de los principales clubes de Brasil dijeron que quieren prestar jugadores al club para la temporada 2017 y señalaron que no debería ser relegado a segunda división mientras se recupera del desastre.

"El sueño no se ha acabado. Lucharemos cuando sea el momento", dijo el presidente interino del Chapecoense, Gelson Della Costa.

"Ahora es el momento de cuidar de las familias", agregó.

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