Atenas.- Los griegos se despertaron el lunes ante la dura realidad de la creciente crisis del país —bancos cerrados y cajeros automáticos con poco efectivo— horas después de rechazar de plano en un referéndum la introducción de más medidas de austeridad a cambio de otro rescate.

El margen de la victoria del "no" fue mayor del esperado. Pero mientras acababan las celebraciones el lunes de madrugada, Grecia entraba en una segunda semana con duras restricciones a las transacciones financieras y sin perspectivas de una inyección de dinero inmediata, afrontaba la perspectiva de que se agotaran incluso las limitadas reservas de efectivo de las que dispone.

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Grecia impuso restricciones para evitar una fuga masiva de capitales tras la convocatoria del referéndum y el vencimiento de un plazo de deuda.

Asediada por una larga recesión, el alto desempleo y unos bancos peligrosamente faltos de capital, Grecia dejó impagado la semana pasada un plazo de su deuda con el Fondo Monetario Internacional, convirtiéndose en el primer país desarrollado que lo hace.

Ahora, algunos analistas se preguntan si Grecia está tan falta de efectivo que podría verse obligada a empezar a emitir su propia moneda y convertirse en el primer país que abandona la eurozona, establecida en 1999.

La mayoría de los mercados asiáticos sufrió pérdidas el lunes, mientras los analistas señalaban que los mercados no habían anticipado una victoria tan clara del "no".

No se esperaba que el consejo gobernador del Banco Central Europeo proporcionara más asistencia de liquidez a los bancos griegos. La asistencia, que ahora asciende a 90.000 millones de euros, se ha mantenido, que no incrementado en los últimos días, lo que deja el sistema financiero el país con pocas opciones. Si no se aumenta la liquidez, es probable que los griegos no puedan retirar siquiera los 60 euros (67 dólares) establecidos por día.

Eso podría ser una dificultad añadida para que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, cumpla la promesa emitida en televisión y su cuenta de Twitter sobre que la primera prioridad del gobierno es "restaurar el funcionamiento y la estabilidad económica de nuestro sistema bancario" para que las sucursales reabran el martes como estaba previsto.

Las negociaciones sobre un rescate financiero con los acreedores de Grecia —otros países de la eurozona, el FMI y el BCE— se interrumpieron después de que Tsipras pidiera el referendo. No está claro cuánto podrían retomarse, pero el gobierno de Tsipras ha dicho creer que podría alcanzar un acuerdo con los acreedores 48 horas después de los comicios.

Por su parte, los líderes europeos más importantes se reagrupaban. Se esperaba una reunión del Eurogrupo, con expertos de los ministerios de Finanzas de los 19 países que utilizan el euro. El presidente de la comisión, Jean-Claude Juncker, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y el presidente del BCE, Mario Draghi, tenían previsto celebrar una teleconferencia para comentar el caso griego. Los gobernantes de la eurozona fijaron un encuentro para el martes por la tarde.

En Grecia, los líderes de seis de los siete partidos representados en el Parlamento tenían previsto reunirse el lunes por la mañana en el palacio presidencial, convocados para Tsipras para compartir su estrategia de negociación recabar apoyos.

El principal partido de oposición, Nueva Democracia, enviaría a un jefe interino, después de que su líder, el ex primer ministro Antonis Samaras, dimitiera el domingo ante la victoria del "no".

Ninguno de estos hechos impidió que entusiastas seguidores del gobierno celebraran el triunfo en la plaza de Syntagma ante el parlamento, ondeando banderas griegas y coreando "!No, no, no!" hasta bien entrada la noche.

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