Mujer espera conseguir justicia luego ser violada por más de 40 hombres en India

04/13/2013 |05:03 p.m.
El Tribunal Supremo de India volvió a abrir el su caso luego de que en diciembre otra fémina fuera brutalmente violada y asesinada. (AP)  
La fémina, proveniente de Surianelli, tenía solo 16 años de edad cuando fue brutalmente violada por más de 40 hombres durante más de 40 días.

Una mujer en India ha tenido que poner en pausa su vida por 17 años esperando que la policía “haga justicia”, tras haber sido violada en múltiples ocasiones por decenas de hombres.

La fémina, proveniente de Surianelli, tenía solo 16 años de edad cuando fue brutalmente violada por más de 40 hombres durante más de 40 días.

De sus atacantes, 39 quedaron en libertad.

Desde ese día, la mujer conocida como la “chica Surianelli”,  vive buscando cómo seguir adelante y salvar lo poco que queda de quien solía ser, mientras intenta que se cumpla con la ley.

No desapareció en silencio como suelen hacer las miles de mujeres que son violadas anualmente, sino que decidió luchar contra un sistema que la tilda de “mujer desvergonzada”.

En India, una violación no cuenta como una agresión hacia la mujer, sino como un motivo de vergüenza por el cual se les señala, y ellas bajan la cabeza.

“No hice nada malo, pero soy la única que sigue sufriendo”, cuenta. “Mi versión de la historia no fue escuchada por nadie”, continúa la mujer, quien hoy debe tener  entre 32 o 33 años de edad.

El Tribunal Supremo de India volvió a abrir el su caso luego de que en diciembre otra fémina fuera brutalmente violada y asesinada. Este nuevo juicio tendrá una duración de seis meses, en el que ahora espera una justicia que tal vez nunca llegue.

Durante sus viajes en autobús conoció a Raju, el taquillero del bus, y de quien la chica Surianelli se enamoró como toda adolescente.

Pero su ahora novio, tenía que mantener a su madre y dos hermanas, por lo que ella comenzó a ayudarle económicamente con lo que podía.

Mantuvo en secreto sus encuentros con él hasta que éste tomó un álbum fotográfico familiar que le había prestado a un amigo y amenazó con hacer fotomontajes al desnudo con la cara de ella sino se casaba él.

Raju le prometió que si huía con él se casaría con ella.

El día 16 de enero de 1996, la chica Surianelli tomó un autobús y esperó a Raju en la parada que se debían encontrar, pero él no estaba allí. Al caer la tarde,  la mujer tomó otro autobús y se dirigió a la casa de su tía en un pueblo cercano.

Llegó al lugar cerca de la media noche y sentía los pasos de una mujer a sus espaldas que aseguraba que la conocía, y tenía un marido que se ofreció a llevarla a su casa. Sin embargo,  la llevó a una casa de huéspedes y la violó.

Durante los próximos 42 días pasó por un torbellino de golpes y violaciones por parte de extraños. Fue llevada a casas y hoteles, transportada en autos y autobuses públicos por 2 mil kilómetros entre dos estados. Los hombres la obligaron a beber arrack, un licor hecho de flores de coco fermentado, y fue sedada con píldoras.

Por más que rogó misericordia a sus atacantes- que fueron desde profesores jubilados hasta funcionarios gubernamentales-, ninguno se la mostró. Cuando pensó que iba a morir, le dieron dinero y la dejaron en una estación de autobús.

La chica Surianelli llegó a la oficina de correos en la que trabajaba su padre y lo espero afuera. Cuando su padre la vio hinchada y con su cara llena de arañazos, se le marcó esa imagen en sus recuerdos.

"No puedo describirlo", dice el padre. "Y no puedo olvidar".

"Cuando ella se fue, era una chica joven en un uniforme escolar; cuando regresó, parecía una mujer adulta, con el cuerpo hinchado e inflamado… Supe inmediatamente lo que había pasado”, recuerda.

Inmediatamente se dirigieron a la policía local, pero trataron de disuadirla para que no denunciara el delito. Tuvieron que pasar dos días para que se hiciera el primer reporte.

En el 2011 se registraron en India un total de 24,206 violaciones entre una población que haciende a casi 1.2 billones. Sin embargo, la gran mayoría de los ataques no son denunciados por la apatía de la policía a resolver los casos, y por estigma social que conlleva.

 “Luego de décadas de trabajo en los pueblos y barrios bajos, puedo decir que de 10 delitos sexuales, solo uno es reportado”, afirma Ranjana Kumari, directora del centro de nueva Delhi para la Investigación Social.

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