Londres.- El presidente estadounidense Barack Obama tuvo el viernes una jornada de socialización con la realeza británica, comenzando con un almuerzo de cumpleaños con la reina Isabel II y concluyendo con una cena ofrecida por un trío que representa el futuro de la monarquía.

Acompañado de su esposa Michelle, Obama llegó en helicóptero a los jardines del amplio Castillo de Windsor, la ancestral residencia real y atracción turística al oeste de Londres y donde la reina celebró su 90mo cumpleaños el jueves.

Con una pañoleta estampada en la cabeza y bajo una leve llovizna, la reina bajó del vehículo Range Rover azul oscuro conducido por su esposo, el príncipe Felipe, hasta la zona de aterrizaje a fin de que la monarca más longeva y que más tiempo ha estado en el trono británico diera la bienvenida a Obama, el tercer mandatario estadounidense que visita el Castillo.

Las parejas intercambiaron apretones de manos antes de subir al vehículo —las damas en la parte trasera— para el corto recorrido hacia el castillo. Adentro, la reina llevó al grupo a una sala de estar calentada por una chimenea y preguntó al presidente donde quería sentarse.

"La reina ha sido una fuente de inspiración para mí", dijo Obama más tarde en una conferencia de prensa junto con el primer ministro David Cameron. "Ella es realmente es una de mis personas favoritas... una persona increíble".

Obama concluyó la jornada con un viaje al palacio de Kensington, donde él y la primera dama fueron invitados a comer con el príncipe Guillermo, su esposa Kate, y el hermano de éste, el príncipe Enrique. Guillermo es el segundo en la línea de sucesión al trono después de su padre, el príncipe Carlos.

Obama, que iba de traje, sostuvo una sombrilla para cubrir a su esposa, que llevaba un conjunto marrón claro.

Los integrantes de la familia real los recibieron y todos posaron para la foto antes de que ingresaran en la residencia. Atrás de la puerta se veía al hijo de casi tres años de Guillermo y Kate, el príncipe Jorge.

El palacio difundió después varias fotografías en las que se veía a todos conversando en un salón en la casa de Guillermo y Kate, y de Obama en cuclillas frente a Jorge, quien parecía listo para irse a dormir con una pijama y una bata.

En algunas fotos, un juguete de peluche, réplica del perro Bo, que pertenece a Obama, descansaba en un mueble acojinado. El juguete fue un regalo del presidente para el pequeño.