Obstáculos a igualdad laboral a la mujer en Japón

12/31/2013 |07:34 a.m.
Japón tiene una fuerza laboral con menos movilidad que en muchos países occidentales porque los empleados tienden a trabajar toda la vida para una empresa. (Archivo)  
El gobierno ha pedido a las empresas privadas que promuevan mujeres a cargos de liderazgo para cumplir una meta de 30% para 2020.

Tokio.- El primer ministro japonés Shinzo Abe quiere que las mujeres como Tomo Tamai regresen al trabajo.

Y Tamai comparte ese deseo, pero casi dos años después de nacer su primer hijo, la ex empleada del gobierno nacional de 35 años sólo ha podido conseguir un internado.

Abe, que asumió el cargo hace un año, ha hecho del avance de la mujer un pilar de sus políticas de reanimación económica en la más dinámica y ambiciosa iniciativa para apoyar el avance de la mujer en varios años. Pero los obstáculos que enfrenta Tamai muestran las razones por las que quedan dudas sobre si la campaña es suficiente para superar la enraizada discriminación en los centros de trabajo.

"Es mucho alarde", dijo Tamai, que tiene un doctorado en Literatura de la Universidad Nihon. "No veo cómo tiene la visión de ayudarnos, esas personas batallan para criar a sus hijos, trabajar en la calle y en la casa".

El gobierno ha comenzado a fortalecer el sistema de cuidados infantiles y alienta a las empresas a garantizar tres años de licencia por maternidad o un horario flexible durante ese tiempo. También ha pedido a las empresas privadas que promuevan mujeres a cargos de liderazgo para cumplir una meta de 30% para 2020.

Aunque las mujeres son el 40% de la fuerza laboral de Japón, enfrentan discriminación en la contratación, los ascensos y la paga. Como promedio, una mujer japonesa gana 70% del salario de un hombre por el mismo trabajo, según información del gobierno.

El gobierno indica que las mujeres sólo tenían 12% de los empleos gerenciales del sector privado en 2012 y temía que fuese peor a niveles superiores, con sólo 5% de los jefes de sección. Algunos críticos y mujeres dicen que tienden a ser confinadas a estatus de segunda clase y no las toman en serio para lo que se considera "un trabajo para hombres".

Japón tiene una fuerza laboral con menos movilidad que en muchos países occidentales porque los empleados tienden a trabajar toda la vida para una empresa. Eso es una desventaja para las mujeres porque piden licencia para tener hijos y las colocan en cargos de menor categoría. El 60% de las mujeres japonesas dejan su empleo después de tener su primer hijo.

El Foro Económico Mundial, entidad con sede en Ginebra, clasificó a Japón en el lugar 105 en el Informe Mundial sobre la Brecha de Géneros de este año. El informe mide la igualdad económica y participación política. Islandia quedó en el primer lugar, seguida por los países escandinavos. Alemania quedó en el lugar 14 y Estados Unidos en el 23

Un factor que no ayuda a las mujeres es el demográfico.

La tasa de nacimientos de Japón es tan baja que la tercera economía del mundo se está quedando sin empleados. Kathy Matsui, analista de Goldman Sachs en Japón, proyecta que la fuerza laboral japonesa crecería en 8,2 millones de personas si se cerrara la brecha entre los géneros, lo que significaría un impulso de hasta 15% al Producto Interno Bruto

Emi Shitara, graduada de una importante universidad y quien habla seis idiomas, solicitó empleo en 50 empresas cuando todavía estaba estudiando y no recibió ni una sola oferta. Ha tenido suerte trabajando de manera temporal para instituciones como la ONU y la Facultad Kennedy de la Universidad de Harvard. A los 33 años, piensa cursar estudios de posgrado en Estados Unidos.

"Las mujeres salen de la fuerza laboral porque están desilusionadas", dijo. "Si Japón crea nuevos empleos para los jóvenes y las mujeres entonces la gente estará encantada de trabajar".

Algunas compañías se muestran reacias a invertir en mujeres porque les preocupa que se marchen, dijo Katsura Tottori, jefa de operaciones a cargo de diversidad en la firma Otsuka Pharmaceutical Co.

Hace casi 30 años, Tottori tomó una licencia de seis semanas tras tener su primer hijo, y ocho con su segundo hijos. Su compañía ofrece ahora 18 meses de licencia por maternidad.

Pero incluso con estos cambios, el mayor reto es cambiar la manera de pensar de la familia, dijo Tottori. Los estereotipos culturales favorecen a la mujer dócil que cuida del hombre, cría a los hijos, cocina y limpia.

Kumiko Nemoto, profesora de Sociología de la Universidad Western Kentucky, estudia las actitudes hacia las mujeres trabajadores en varias grandes empresas japonesas. Nemoto dijo que sería posible una mayor igualdad de géneros si las compañías recibieran incentivos financieros y las penalizaran por discriminación.

"La cultura de la ama de casa es dominante", dijo. "Las ambiciones de las mujeres están regidas por sus oportunidades limitadas", dijo Nemoto.

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