Siria canta victoria por armas químicas

09/15/2013 | 01:20 p.m.
Ministro de Reconciliación Nacional, Alí Haidar (Archivo)  
Estados Unidos amenazó con bombardear Siria por el presunto ataque con armas químicas del mes pasado.

Beirut.- Un alto funcionario sirio se dijo satisfecho el domingo por el acuerdo ruso-estadounidense para confiscar y destruir las armas químicas de Siria, diciendo que fue una "victoria" para Damasco.

Las declaraciones del ministro de Reconciliación Nacional Alí Haidar a la agencia noticiosa estatal rusa RIA Novosti fueron los primeros de un funcionario gubernamental sirio sobre el acuerdo logrado la víspera en Ginebra.

Según Haidar, citado por RIA Novosti, el acuerdo "ayudará a los sirios a salir de la crisis" y "evitará una guerra contra Siria al retirar el pretexto de aquellos que desean desencadenar una".

Estados Unidos amenazó con bombardear Siria por el presunto ataque con armas químicas del mes pasado que Washington atribuye al régimen de Damasco.

Haidar atribuyó a Rusia el mérito del acuerdo.

El gobierno sirio no ha formulado declaraciones oficiales y no se aclaró si lo dicho por Haidar refleja la posición del presidente Bashar Assad.

El acuerdo, logrado en una maratónica negociación entre diplomáticos de Estados Unidos y Rusia, evitó un ataque estadounidense con misiles contra el régimen de Assad, aunque el gobierno de Obama advirtió el domingo que el uso de la fuerza sigue vigente si Damasco no cumple lo pactado.

"La amenaza de la fuerza es real y el régimen de Assad y todos aquellos que participan deben comprender que el presidente Obama y Estados Unidos están decididos a lograr este objetivo", dijo el domingo el secretario de Estado norteamericano John Kerry en Jerusalén, donde informó a los líderes israelíes del acuerdo.

Agregó que el acuerdo, de tener éxito, "habrá establecido un hito en la norma de conducta respecto a Irán y respecto a Corea del Norte y todo estado rebelde (o) grupo que intente obtener esos tipos de armas".

Estados Unidos acusa al gobierno de Assad de haber usado gases venenosos el 21 de agosto en los suburbios de Damasco en poder de los insurgentes. Según Washington, esos gases mataron a más de 1.400 personas, pero otros cálculos dan cifras menores. El gobierno sirio niega las acusaciones y culpa a los insurgentes.

El presunto ataque químico planteó la perspectiva de una iniciativa militar estadounidense con carácter punitivo contra Siria. Los insurgentes esperaban que dicha medida cambiara la guerra a su favor. Sin embargo, cuando el ataque parecía inminente, Obama decidió súbitamente pedir al Congreso primero que autorizara la represalia, retrasando cualquier respuesta armada.