Zoológicos son un castigo para los animales en Indonesia

06/16/2012 |01:27 p.m.
Un tigre de Sumatra encadenado para fotografiarse con personas. (EFE/Paula Regueira Leal)  
Los animales mueren de forma prematura por falta de cuidados.

Los zoológicos indonesios son lo más parecido a un penal para la variedad de animales que se supone protegen, y que en cambio, mueren de forma prematura por falta de cuidados.

Las organizaciones comprometidas con la protección de la fauna denuncian que en el país el peor castigo que puede sufrir un animal es el de ser exhibido en el zoológico de Surabaya, ubicado en el este de la isla de Java y en el que desde hace varios meses mueren un promedio de 15 ejemplares, según admite el centro.

En unos meses, en el que llaman el "zoológico de la muerte" han perecido por negligencia un león africano, un tigre de Sumatra, un ciervo, un cocodrilo, un dragón de Komodo, un ualabí, pájaros varios y la jirafa Kliwon a la que al practicarle la autopsia encontraron en su estómago una masa de residuos plásticos de 44 libras de peso.

"Es terrible, los zoológicos en Indonesia tienen inmensas carencias en cuanto a infraestructuras, formación del personal o atención, pero el de Surabaya es el peor de todos", dice a Efe Nizar, experto del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

El especialista explica que para tratar de paliar esta situación el Gobierno y la organización para la que trabaja, firmaron en junio un acuerdo para llevar a cabo una completa renovación del centro que podría pasar "por transferir algunos animales o privatizarlo".

Los simios de este zoológico sufren ataques de nervios debido al estrés que produce la cautividad en pequeñas jaulas, los distintos felinos tienen aspecto esquelético a causa de la malnutrición y las aves de mayor tamaño carecen de espacio para extender las alas.

El zoológico de Surabaya, con cerca de 4.000 ejemplares, es para los grupos ecologistas paradigma de una situación tolerada durante años en muchos centros similares del país, de los que las especies raras que desaparecen terminan en manos de las redes indonesias dedicadas al tráfico ilícito de animales.

Tony Sumampow, el director del zoológico de Surabaya que las autoridades han nombrado para poner remedio a la situación, admite que la desaparición de animales, desde tigres a dragones de Komodo de sus jaulas, está relacionada con la comercialización de especies en el mercado negro y culpa de ello a empleados deshonestos, a los mismos que acusa de hurtar la carne destinada a los felinos para venderla y embolsarse un dinero.

Según la ley indonesia sobre ecosistemas y recursos naturales, promulgada en 1990, cualquiera que comercie con especies protegidas afronta una pena máxima de cinco años de prisión y una multa de 10.000 dólares, que raras veces se aplica.

Activistas del Fondo Mundial para la Naturaleza y de los grupos ecologistas ProFauna y Greenpeace, indicaron a Efe que su prioridad es intentar proteger a los animales en su hábitat natural y apuestan por la creación de una red de parques naturales a lo largo y ancho del territorio indonesio, reconocido por su rica biodiversidad.

Yuyun, portavoz de Greenpeace en Indonesia y quien como muchos otros indonesios tiene un solo nombre, considera que el modelo a seguir es el parque natural de Taman Safari, situado cerca de la localidad de Cisarua, ubicado en el oeste de Java.

"En mi clasificación personal el zoológico de Surabaya está en el escalafón más bajo de Indonesia, y el de Taman Safari en el mejor", opina el portavoz del grupo ecologista.

El ecologista apunta que en Indonesia la gestión de zoológicos por parte de empresas privadas da mejor resultado que cuando estos son de titularidad pública, dado en estos últimos la falta de dinero repercute en el cuidado de los animales.

Taman Safari, a pesar de sus moderas instalaciones también dispone de un recinto en el que leones y tigres pasan parte del día encadenados y abotargados para que los turistas pueda fotografiarse con ellos.