Caso Paredes: Choque de emociones en la vista preliminar

09/19/2012 |
Mientras Casellas, visiblemente delgado, permanecía en la silla del imputado, dos bancos más atrás una madre apretaba contra su pecho la foto de su hija. (gary.javier@gfrmedia.com)  
El magistrado permitirá que Pablo Casellas se reúna en la oficina de sus abogados para preparar su defensa.

Por primera vez, desde que Pablo Casellas fue acusado del asesinato de su esposa, Carmen Paredes, este coincidió con su suegra, Aracelys Cintrón, y su cuñado, Joseph Paredes, en un mismo espacio: el Tribunal de Primera Instancia de Bayamón, en su vista preliminar.

La última vez que se vieron fue en los funerales de Paredes y en el cumpleaños de una de las niñas. Esta vez, Cintrón y Paredes se encontraban en el tribunal en calidad de testigos de cargo contra quien por 19 años consideraron un hijo y un hermano.

Hasta ayer, la familia Paredes Cintrón se había mantenido en la sombra.

A su llegada al tribunal, para la vista de probabilidad de causa, doña Aracelys hizo un statement, sin palabras, sin lágrimas. Agarró una foto de su hija, que lleva en la cartera, cuando era más joven, con una cabellera larga y oscura, distinta a la imagen hasta ahora difundida, pero con la misma sonrisa.

Doña Aracelys la mostró a los periodistas, llevándola cerquita de su corazón.

Mientras Casellas, visiblemente delgado, permanecía en la silla del imputado, dos bancos más atrás una madre apretaba contra su pecho la foto de su hija.

Doña Aracelys se la mostró a Primera Hora, primero con una expresión de dolor y después con una sonrisa.

Casellas permanecía de espaldas a su suegra y a su cuñado. No miró atrás durante toda la vista.

Aunque su expresión era impenetrable, en momentos se le observó nervioso, sobre todo cuando sus abogados se reunieron con los fiscales fuera de sala. Pareció desvalido. Movía su pierna como un tic nervioso. Posaba la mano en su barbilla, la quitaba y volvía a ponerla. Estaba solo.

Entretanto, doña Aracelys posaba su vista en la espalda de su yerno con visible pesar, mientras que Joseph le clavaba los ojos con dureza. Luego, pasaba a una expresión de dolor.

“Es que nosotros somos testigos”, fue la única expresión de Paredes al solicitársele una entrevista.

Conceden peticiones de la defensa

A pesar de que la vista preliminar contra Casellas se suponía que comenzara ayer con el desfile de 20 de los 45 testigos que anunció el Ministerio Público, el juez Francisco Ojeda Diez pospuso el proceso para el 4, 5 y 8 de octubre, como le habían solicitado los abogados de defensa.

Harry Padilla, Juan Ramón Acevedo y Arturo Negrón sostuvieron que no estaban preparados para representar de forma adecuada a su cliente.

“Una defensa mal representada se convierte en un quebranto al derecho de un acusado. Yo le pido al juez ‘permítame prepararme’. Un proceso justo envuelve el tiempo adecuado”, expuso Padilla.

El abogado planteó nuevamente que se le permitiera acceso a los testigos y que se le proveyera la dirección de estos, lo que también se le había denegado el día anterior.

“El Ministerio Público escoge los testigos que quiera presentar. La defensa tiene que prepararse para 45 testigos. Eso es un albur”, dijo.

“No se puede esconder que aquí hay unas presiones públicas y mediáticas, y no hay nada por encima al derecho de Pablo Casellas a un juicio justo e imparcial. Pedimos la protección razonable al derecho del imputado”, indicó Padilla.

La fiscal Phoebe Isales, quien integra el equipo de fiscales junto con Janet Parra y Sergio Rubio, argumentó sobre el derecho de los testigos a su seguridad.

“Nosotros estamos pendientes de no dar teléfonos ni direcciones de testigos porque ellos mismos tenían miedo. Es por su seguridad”, dijo Isales.

“Sabemos que la defensa tiene derechos y ellos (los testigos) a negarse”, apuntó.

Isales buscó una salida conciliatoria al ofrecerles citas con aquellos testigos que accedan a reunirse con la defensa en presencia de agentes.

Padilla planteó, por otra parte, que también se le ha denegado evidencia exculpatoria, mencionando que la declaración que hizo su cliente a un agente de que vio salir a alguien de su casa y le disparó con un rifle constituye evidencia exculpatoria, como también las pruebas forenses de los casquillos y el arma.

“Señoría, aquí no hay prueba exculpatoria. Es una prueba que corrobora la teoría del Ministerio Público”, dijo Isales.

“Sabemos que las reglas de evidencia no aplican en esta etapa. Nosotros estamos preparados (para ver la vista), su señoría”, sostuvo la fiscal.

El licenciado Padilla insistió en que no pueden estipular algo (una evidencia) que no han visto ni han oído.

“Eso es incompatible con comenzar hoy (ayer)”, recalcó.

La fiscal Isales le reconoció que tienen derecho a examinar la evidencia, pero no a que se le entregue copia en esta etapa.

Es así que el juez Ojeda Diez decretó un receso para que las partes se reunieran.

“Necesito que se pongan de acuerdo sobre la evidencia a estipular y cuántos testigos se iban a traer para ponerlos a la disposición de la defensa”, acotó el juez.

Casellas se quedó “solo” por largo tiempo y empezó a mover la pierna derecha como un tic nervioso. La mamá y el hermano de Carmen lo observaban.

A su regreso a sala, Padilla enumeró las estipulaciones: registro electrónico de armas de fuego, informe médico forense que alude a toxicología, cinco informes periciales del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) del 31 de julio de 2012, informe pericial suplementario del 10 de agosto de 2012 y otro del 17 de septiembre. El letrado también mencionó dos bloques de fotos: uno del 14 de julio y otro del 17 de junio.

La fiscal Isales puso a la disposición unos vídeos que mostrarán a la defensa el próximo 26 de septiembre. Ese día tendrán testigos en la fiscalía “para el que quiera dialogar, así lo pueda hacer”.

El juez Ojeda comentó, mirando al público y a la familia Paredes Cintrón: “Hay un balance que hacer entre el derecho de las víctimas y el del imputado. El señor Casellas tiene unos derechos que yo tengo que defender y que me gustaría que me defendieran a mí”.

Tags

Pablo Casellas