Aida de los Santos asegura que vio al asesino -VÍDEO

02/25/2013 |
La acusada Aida de los Santos aceptó que se arrepiente de no haber llamado a la Policía en la tarde de los hechos y confesó que no lo hizo porque fue presa del pánico. (wandaliz.vega@gfrmedia.com)  
El individuo, al que no describió para no interferir con ciertos asuntos judiciales, la amenazó con el mismo cuchillo que se cree que fue el arma homicida.

Vio al verdadero asesino, este la amenazó, y asegura que ni le robó las pulseras a su jefa Georgina Ortiz ni su huella en el cuchillo es prueba suficiente en su contra porque el 17 de agosto de 2010, previo al asesinato de la esposa del ex juez del Tribunal Supremo Carlos Irizarry Yunqué, sucedió algo más.

“Esa es mi verdad”, aseguró Aida de los Santos Pineda, quien accedió a una entrevista exclusiva con este diario a solo horas de que inicie el juicio en su contra por la muerte de “Ginni”, quien presuntamente era víctima de extorsión.

De los Santos relató, mientras temblaba casi imperceptiblemente, que ese día salió del apartamento de su jefa en horas de la tarde y, cuando regresó –casi media hora después–, se topó con un hombre enmascarado que llevaba guantes.

El individuo, al que no describió para no interferir con ciertos asuntos judiciales, la amenazó con el mismo cuchillo que se cree que fue el arma homicida.

¿Qué sucedió?

Cuando yo entré al apartamento, me encontré ahí con un hombre enmascarado. Me agarró por el cuello, me llevó hasta la cocina y allí me puso un cuchillo en el cuello y me dijo que me saliera inmediatamente de allí. Pues, yo me salí, asustada, porque no pensé que iba a llegar a suceder algo grave.

¿Él la amenazó?

El tipo me amenazó y me dijo que yo no podía decir nada de lo que pasó allí porque mi vida corría peligro. Pues me asusté y salí de allí corriendo y me fui a mi casa.


¿“Ginni” estaba viva?

Ginni estaba viva, de eso puedo estar segura.

Habrá quien piense que usted se está inventando esto ahora.

Yo le dije eso a la Policía. No se lo dije desde un principio porque, como había amenaza, pero esperé a que mi nieta se fuera a Santo Domingo y la novia de mi nieto se fuera a Estados Unidos, entonces se lo expliqué.

¿Ellos le creyeron?

No sé.

¿Por qué no llamó a la Policía?

Ella (doña Georgina) me dijo: “Carmen, vete, que esto no es contigo”. Me dio miedo por muchas cosas: yo estaba ilegal, tenía miedo de que me fueran a retener... no fue por maldad ni nada por el estilo.

¿El miedo te cegó?

Sí.

Acto seguido, la mujer se desplomó llorando.

Ese fue el final de una larga conversación en que la empleada doméstica ofreció detalles importantes.

De los Santos dijo que tras confesarles eso a las autoridades, determinaron que ella “no aportaba nada más” a la pesquisa del asesinato.

¿Ellos le dijeron directamente eso?

No. Se lo dijo a los de Inmigración, que ellos (el Estado) no me podían pagar donde yo estaba porque yo no tenía nada que aportar al caso. Allí pedí un abogado, pero ellos (los fiscales) dijeron que no, que yo no necesitaba abogado porque ellos no me estaban acusando de nada.

¿Le dijeron hacia dónde se dirigía la investigación? ¿Si había otros sospechosos?

No me dijeron nada de eso.

¿La investigación iba por alguna línea en particular?

Yo tenía esa esperanza... Al principio, yo pensé que ellos dijeron que yo no tenía nada más que aportar en el caso porque ya ellos tenían a alguien más.

Lo que a usted la implica es su huella en el cuchillo.

Es correcto.

¿Qué usted sintió cuando el perito dijo en la vista preliminar “esa es la huella de doña Aida”?

Sentí tantas cosas que, créeme que en esos momentos quería morirme allí porque fue algo bien difícil.

¿Por qué estaba su huella ahí?

Yo te voy a decir algo, yo trabajaba allí, cocinaba allí y jamás pensé que porque apareciera una huella en el cuchillo ellos me fueran a acusar.

¿Usted alcanzó a ver la foto del cuchillo que se mostró en la vista preliminar?

Vi algunas... Lo que a mí me extrañó fue que la huella mía no está en el cabo, sino en medio del cuchillo. ¿Cómo puedo coger un cuchillo para asesinar a una persona por el medio? Me extraña todo.

¿Le sorprendió saber que la huella suya tenía sangre de doña Georgina?

Sí, me sorprendió.

Por recomendación de sus abogados, Aarón Fernández y Lucille Borges, la mujer decidió no contestar más preguntas sobre las circunstancias de la huella.

Otra cosa que salió a relucir fue el asunto de las prendas de doña Georgina.

Te voy a aclarar algo de eso: la señora de pronto tenía un problema y necesitaba un dinero y me dijo que si yo tenía a alguien que diera crédito. Yo le dije que sí, que sí sabía (pero al final le presté yo)... y ella me dio de garantía unas pulseras, y unos corazones y unas piedras... Cuando pasó todo esto, como yo no tenía nada que esconder, yo se lo dije a la Policía y últimamente sale que eso yo me lo había robado, cosa que es falso... yo de allí no me llevé nada porque nada de lo que había allí era mío ni me interesaba.

¿Hacía mucho que ella le había dado esas pulseras?

Hacía más de dos meses.

¿Usted las tenía guardadas?

Tal y como ellas me las dio y, cuando sucedió esto, yo no tenía dinero y las mandé a empeñar.

¿Usted sabía dónde ella guardaba el resto de sus prendas?

Ella las tenía bajo llave y esa llave yo nunca la vi en el apartamento.

¿Me está diciendo que la única forma en que usted podía tener esas pulseras era que ella misma se las diera?

Es correcto.

Durante la pesquisa, las autoridades descartaron el robo como móvil del asesinato. Sin embargo, en uno de los interrogatorios, un agente responsabilizó a De los Santos por la ausencia de un reloj valorado en unos $25,000.

“Ese reloj nunca estuvo con las prendas de la señora porque ese reloj estaba en una caja en el clóset del cuarto de ella y, cuando fueron allí, allí encontraron el reloj”, detalló.

¿Allí dónde? ¿Donde usted dijo que estaba?

Sí, allí fueron y allí estaba. Eso de las prendas, que su familia sepa que yo no robé nada de allí, que eso simplemente me lo dio ella en vida.

Pero, con tantas joyas, ¿para qué doña Georgina necesitaba dinero en efectivo? Doña Aida entiende que podría estar relacionado con que hubo –cercano a la fecha del crimen– un intento de extorsionarla.

“Yo le presté dinero porque ella no podía hacer uso de $10,000 que ella necesitaba... porque su esposo se daba cuenta y ella necesitaba ese dinero”.

¿Y cuánto le prestó?

$5,000.

La empleada doméstica participaba de lo que llaman sociedad o Sam, que consta de un grupo de personas que semanalmente pone dinero y el pote se le va entregando a cada uno por turnos. Por eso tenía dinero para prestarle.

Según De los Santos, su misma jefa le contó que alguien le había mandado una foto comprometedora y la estaban extorsionando.

¿Usted vio la foto?

Sí.

¿Era comprometedora?

Sí, era comprometedora.

¿Ella estaba dispuesta a pagar el chantaje?

Sí... yo le dije que se lo comentara a su esposo.

¿Ella le dijo quién la estaba extorsionando?

Ella no me dijo.

Faltan horas para el primer señalamiento de juicio, ¿cómo se siente?

Fíjate, es algo que en el último mes me ha dado bien duro porque no tengo deseos de comer, no me da apetito. Los medicamentos me han dado dolor de estómago. En una semana rebajé seis libras.

Durante la vista preliminar, ¿cómo era el traslado?

Tres días antes ya yo no podía dormir ni comer porque al saber que me iban a poner esas esposas, es bien malo (se le quiebra la voz). Eso me deprimía totalmente, me sentía como si en verdad yo hubiera sido una criminal, (pero) en el fondo de mi corazón, yo sé que no lo soy (llorando y por un momento se tapó la cara)... Con esas esposas y esos grilletes es algo que no lo puedo soportar (nuevamente se le salen las lágrimas).

¿Te afecta ver a la familia de doña Georgina allí?

No me afectan para nada porque yo sé que yo soy inocente... Y yo no tenía motivo para hacer algo tan monstruoso como eso... Al principio, cuando yo entré a trabajar, ella y yo no nos llevábamos, pero yo nunca le falté el respeto... Créeme que yo no tenía motivo y no lo hice por dinero porque yo no tengo dinero y jamás me prestaría para hacer algo así.

Se ha dicho que usted le tenía más lealtad al ex juez que a doña Georgina.

Eso es falso porque en el año y medio que duré trabajando allí solamente me recuerdo que ese señor me dijo que le pegara un botón a una camisa. Allí la dueña y señora era ella y era quien daba las órdenes y era quien mandaba para todo.

¿Está optimista?

Estoy positiva y eso me mantiene de pie.

¿Le gustaría que su familia esté en el juicio?

Claro que sí, me gustaría que estuvieran.

¿Le gustaría testificar?

Si lo tengo que hacer, lo hago con mi frente en alto y mi corazón limpio. Mis manos están limpias, no están manchadas.