Aseguran que depresión de Ana Cacho y su madre empeoró con libro sobre Lorenzo

Por Ivelisse Rivera Quiñones / ivelisse.rivera@gfrmedia.com 06/21/2013 | 02:03 p.m.
La siquiatra que atendió a Amneris Ivette González y Ana Cacho testificó en el juicio por la publicación del libro sobre Lorenzo. (Archivo)  
La familia de Ana Cacho reclama un $1 millón por la publicación del libro.

Ana Cacho y su madre Amneris Ivette González sufrieron de depresión mayor, condición que, alegadamente, se exacerbó por la publicación del libro "Desde mi punto de vista, el Caso del Niño Lorenzo González Cacho", escrito por el exdetective Milton Rodríguez.

Así se desprende del testimonio de la psiquiatra Ileana Fumero, especialista de la salud mental que atendió a Cacho y a su madre en el proceso de la muerte del niño ocurrida hace poco más de tres años.

Fumero fue sentada este viernes en el banquillo de los testigos en el Tribunal de San Juan por las abogadas Yesenia Varela Colón y Luz Vargas Pérez, quienes representan a Rodríguez, en el juicio civil entablado por la familia Cacho contra el exdetective privado por supuesta violación a la cláusula de confidencialidad del contrato para investigar la muerte del menor.

“Es un estresor. Contribuyó”, contestó la psiquiatra cuando Brenda Berríos, abogada de Cacho, le preguntó si la publicación del libro había sido motivo de la depresión de González, a quien atendía desde 2008.

En el caso de Cacho, a quien atendió desde mayo de 2010, la doctora manifestó que durante todo su tratamiento la mujer se expresaba preocupada por el bienestar de sus hijas, y que al momento de la publicación del libro esas preocupaciones se recrudecieron, sobre todo por las implicaciones que se hacían de que su hija mayor tenía información sobre el crimen.

“A ella le preocupaba el impacto sobre su hija de lo que decía el libro. Decía que ella sabía que (la niña) era incapaz de hacerle algo a su hijo y que por lo que decía el libro se dañara o afectara la percepción que tenían de la niña”, relató la doctora sobre las preocupaciones de Cacho, quien no pudo contener las lágrimas mientras Fumero leía las anotaciones de la sesión que sostuvieron el 17 de agosto de 2010.

 De hecho, ese día fue una de las dos únicas ocasiones en que Cacho hiciera referencia directa a la situación con el detective. La otra fecha fue el 15 de mayo, según se desprende de las notas de progreso de la doctora.

Fue precisamente este el punto el que las abogadas de Rodríguez quisieron explotar. Al alegar, primero, que Cacho solo había hablado del investigador en una ocasión y, segundo, que esta ya tenía un amplio expediente psiquiátrico.

 “Pudimos establecer lo que era la defensa del señor Milton en este caso, en términos de que el libro realmente no causó ninguno de los daños que se están reclamando”, dijo la licenciada Vargas Pérez a su salida de sala.

 “El libro no causó los daños. Esto quedó ampliamente establecido, que tenía un expediente psiquiátrico hace mucho tiempo”, agregó Vargas Pérez.

Sobre el dato de cuántas veces menciona la doctora en sus notas el caso del detective, a preguntas de la jueza Enid Martínez Moya, del Tribunal de San Juan, la doctora Fumero explicó que pese a que no esté en su informe de visita no quiere decir que no se haya tocado o mucho menos que sea un tema ya superado.

 “En cada visita hay situaciones que son el foco de atención, pero todo lo que estaba pasando sigue ahí”, explicó la especialista, quien también aclaró que en sus notas no escribe palabra por palabra lo que se discute en la sesión.

 Las abogadas de Cacho no entraron a especular si sentar a la psiquiatra fue un error de la defensa de Rodríguez.

 “Es una decisión que toman los abogados en los distintos procesos. Ellos quizás entendían que adelantaban su caso trayendo a la doctora Fumero, pero en ese proceso ustedes han tenido la oportunidad de escuchar otras cosas”, dijo la licenciada Pérez.

 “Ha empezado a verse la luz entre tanta oscuridad”, remató Pérez cuando se le preguntó sobre la imagen de buena madre que proyectó la psiquiatra en sus declaraciones.

Por su parte, Cacho, dijo no sentirse incómoda con el despliegue de su intimidad ya que “no hay nada que ocultar”.

 “Estoy tranquila porque no hay nada que ocultar. Un poco con sentimiento porque estoy reviviendo de nuevo todo eso que le comenté a la doctora, pero estoy bien tranquila”, dijo Cacho.

 El descubrimiento de prueba en este caso terminó hoy con el testimonio de la doctora Fumero. Ahora las partes tienen hasta el 15 de julio para entregar sus memorandos de derecho.

La familia Cacho reclama $1 millón en daños debido a que Rodríguez fue contratado para ayudar en el esclarecimiento del asesinato de Lorenzo, pero meses después salió a la luz pública el libro escrito con datos relacionados a la alegada investigación que este realizó.

 Las abogadas de Cacho han expresado públicamente que el pleito no es por dinero, sino para que se haga “justicia”.

 A Rodríguez ya le fue suspendida su licencia de detective privado por este caso.