Claman por una tregua entre bandos en el pueblo de Loíza

12/16/2011 |
 (Primera Hora / Vanessa Serra Díaz)  
El martes, un agente de la División de Drogas de Carolina, Isaac J. Pizarro Pizarro, se convirtió en la víctima más reciente de la guerra fría declarada entre los sectores.

Una muerte no se cobra con otra muerte.

Cada vez que Loíza es escenario de una tragedia provocada por la legendaria guerra fraternal, el país entero y el Gobierno se enfocan en esa comunidad, pero cuando pasa el furor de los primeros días el pueblo vuelve a ser abandonado a su suerte.

El martes, un agente de la División de Drogas de Carolina, Isaac J. Pizarro Pizarro, se convirtió en la víctima más reciente de la guerra fría declarada entre los sectores del residencial Yukiyú y el de Las Casitas, girando de nuevo la atención hacia Loíza. Aunque el crimen se esclareció en tiempo récord, aún dos de los gatilleros campeaban por su respeto.

Ayer, Modesta Irizarry, la líder comunitaria que vive frente al residencial Yukiyú y cuya vivienda está en medio de la “zona de guerra”, abogó por una tregua entre los grupos del sector Las Casitas y el caserío, en busca de que reconozcan que pueden vivir en el mismo municipio sin violencia. Dijo que la misma no debe ser convocada como una actividad de multitudes sino entre los verdaderos grupos en conflicto.

“Yo quiero de corazón que estos muchachos entiendan que pueden vivir en paz. Me encantaría que tuvieran ellos una reunión, un diálogo, que hubiera una tregua donde pudiéramos lidiar y hacer un alto, porque muchas veces se está peleando por cosas que no van a tener más remedio”, declaró Irizarry.

Al mismo tiempo, la mujer, quien nació y se crió en ese pueblo y es un ejemplo de superación, se lamentó del saldo de la violencia que se ha intensificado durante este año, ya que Loíza tiene una peculiaridad que no tiene otro municipio; a todos los une algún lazo sanguíneo.

“Lo más triste que nos afecta es que aquí todos somos familia, o sea, la dinámica nuestra es muy distinta a la que puede haber en otros pueblos, porque, cuando tu vienes a ver, el policía de alguna manera pudiera haber sido familia mía”, se lamentó.

De su lado, la líder comunitaria de las urbanizaciones Villas del Carmen y Estancias del Río, Sonia Martínez, quien vive muy cerca del lugar donde asesinaron al agente Pizarro, negó que en Loíza exista un problema de violencia sin precedentes.

¿Hay una guerra territorial aquí?

“No, no”, respondió. Sin embargo, cuando este diario le preguntó si un vecino del Yukiyú sería baleado si pasa por Las Casitas, guardó silencio.