Clave las pruebas periciales en caso de asesinato de mujer en Moca

Por Javier Colón Dávila / javier.colon@gfrmedia.com 06/20/2013 | 05:45 p.m.
Durante el día de hoy agentes de Homicidios en Aguadilla se darían a la tarea de continuar con las entrevistas a vecinos y familiares de la pareja.
Wilfredo González, padre de la víctima, Vilmarie González, muestra fotos de su hija. (GFR Media/Olimpo Ramos)  

La Policía ocupó en la residencia de Moca donde anoche murió de un balazo en la cabeza una mujer de 30 años dos pistolas que serán examinadas en el Instituto de Ciencias Forenses, en un esfuerzo por resolver este misterioso caso.

El capitán Julio C. Pérez, jefe del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Aguadilla, indicó que en la escena, aparte de las pistolas calibre .380 y .40 encontradas, también se levantó un casquillo, pero no quiso revelar el calibre. Pérez precisó que Luis Javier Loperena, esposo de la mujer muerta, Vilmarie González Hernández, tiene licencia de posesión de armas de fuego.

Pérez no reveló en qué lugar de la residencia se encontraron las armas, aunque en la noche del miércoles trascendió que una estaba al lado del cadáver de González Hernández, de 30 años.

"Es una escena complicada. Todavía estamos empezando la investigación. Las pruebas periciales de la evidencia ocupada y de la autopsia van a determinar mucho lo que pasó allí", dijo Pérez más temprano en el día.

Loperena, empleado de una compañía de compra y procesamiento de aceites, inicialmente accedió a acudir a un cuartel de la Policía para ser entrevistado en compañía de su padre, el exlegislador y abogado Luis Loperena. Sin embargo, en horas de la madrugada exigió la presencia de un abogado y se amparó en su derecho constitucional a guardar silencio.

Según la poca información que le dio a las autoridades, alegó que salió de la residencia a comprar unos víveres en un colmado, y al regresar a las 8:50 p.m. se encontró con el cuerpo inerte de su esposa en la sala de la residencia.

No está claro si encima del cadáver o al lado se topó con su hija de 3 años, quien presentaba una herida de bala de entrada y salida en uno de sus pómulos. La niña, identificada por las autoridades como Mirella Loperena González, fue dada de alta del Hospital Pediátrico luego de que personal del Departamento de la Familia sostuviera una reunión con varios parientes.

Estos oficiales del Gobierno concluyeron que la custodia física de la menor y la de un varón de 7 años, también paciente de autismo e hijo de la pareja, pasará a manos de un pariente del lado materno de su familia, informó Linette Moreno, portavoz de la Administración de Familias y Niños (Adfan).

Según fuentes, González Hernández fue identificado en el Instituto de Ciencias Forenses, en San Juan, por su esposo, quien llegó en compañía de su papá.

De otra parte, el capitán Pérez precisó que no existe historial de violencia doméstica entre la pareja y solo se limitó a indicar que se ha descartado el móvil del robo, pues nada lucía forzado en la residencia ubicada en el sector Cuba, en Moca.

En cuanto a la alegación de Loperena sobre que se encontraba en un colmado cuando ocurrió la tragedia, Pérez indicó que se va a corroborar la versión.

Agregó que no se descarta el suicidio, aunque ya la Policía clasificó la muerte de Hernández González como asesinato. Pérez tampoco entró en detalles sobre cómo fue que la menor recibió el disparo y si, por ejemplo, se encontraba en los brazos de su mamá al momento de su muerte.

Las autoridades no han informado que la niña presente algún golpe compatible con una caída. Al momento de llegar la Policía a la escena ya Loperena y su padre se encontraban en la estructura.


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