Comerciante imputado de tráfico sexual de menores podría enfrentar cadena perpetua

Por Mariana Cobián 03/17/2014 |08:04 p.m.
Cubero Soto comenzó a llorar al ver a su esposa e hija entrar a la sala para presenciar hoy la vista de fianza en su contra. (juan.alicea@gfrmedia.com)  
Con mameluco de preso y esposado, Wilfredo Cubero Soto compareció hoy al Tribunal Federal, en Hato Rey.

El magistrado federal Bruce McGiverin se reservó este lunes su determinación de concederle o no libertad bajo fianza al reconocido comerciante mayagüezano dueño de Almacén Navideño, Wilfredo Cubero Soto, quien está imputado de transportar a una menor de 13 años para sostener actos sexuales ilícitos, prostitución y tráfico sexual de menores

Con mameluco de preso y esposado, Cubero Soto compareció a la sala en el Tribunal Federal, en Hato Rey, en la que comenzó a llorar al ver a su esposa e hija entrar a la sala para presenciar este lunes la vista de fianza en su contra.

Durante su alocución, el fiscal federal Marshal D. Morgan recomendó su detención sin fianza por entender que es un potencial peligro para la comunidad y representa un riesgo de fuga, dado a que el imputado posee recursos económicos y por que de ser encontrado culpable, podría enfrentar una posible sentencia de cadena perpetua de acuerdo a las guías de sentencia a nivel federal.

Morgan manifestó que una pena mínima solo en el delito de por tráfico sexual de una menor de 14 años o más es de 10 años, pero que en este caso era más severo porque la víctima tiene menos de 14 años, por lo que la pena mínima sube a 15 años.

"Es un caso de tráfico sexual en 'esteroides'", expresó el fiscal, quien señaló que entre la evidencia recopilada, cuentan con un recibo y un vídeo del 11 de febrero pasado, cuando el imputado de 63 años llevó a la presunta víctima al motel Acuario de Cabo Rojo en su vehículo Mercedes Benz negro a las 11:52 a.m., donde pagó $20, así como una declaración de la menor en que describe al dedillo el apartamento al que la llevó el hombre el año pasado y que ubica dentro de su negocio.

El fiscal agregó que hay tres tipos de ofensores sexuales: los que su deseo sexual los lleva a ver imágenes de pornografía infantil, los que tienen "desviaciones sexuales" hacia menores de edad y carecen de filtro, y los depredadores sexuales.

"En este caso, basado en la evidencia, él cae en la segunda y tercera categoría, que usa a otra menor de 15 años para buscar a otras para tener sexo y prostitución", agregó el fiscal, quien dijo que ni siquiera una fianza asegurada de $1 millón podría garantizar su comparecencia por ser una persona acaudalada y enfrentar una posible pena de vida en prisión.

"Él siente que está por encima de la ley", añadió el fiscal, quien aclaró que continúan investigando por si hay más víctimas, ya que al momento se sabe de dos.

El abogado de Cubero Soto, Francisco Medina, opinó que la ofensa que enfrenta su cliente no es un crimen violento porque no implica armas ni sustancias controladas. Opinó que la evidencia es basada en la credibilidad de una testigo, pero que no hay vídeos del acto, por lo que catalogó la prueba como "circunstancial". Describió a su representado como de buen comportamiento, de buenos modales que nunca ha sido arrestado.

Medina dijo que Cubero Soto tiene tres hijos, dos nietos y lleva 38 años de casado, y que fue presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores y del Club de Leones, además de que vive en "una urbanización decente", que es respetable y tiene "recursos financieros adecuados".

El fiscal le respondió que los dos cargos que enfrenta son de violencia, a lo que el magistrado dijo que estaba de acuerdo. Destacó que el hecho de que fue presidente de ambas organizaciones "hace que su conducta sea aún más vergonzosa".

Según la denuncia, el 27 de febrero pasado, la División de Delitos Sexuales de la Policía de Mayagüez informó a la Oficina de Seguridad Interna del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE-HSI) sobre una querella en contra de Cubero Soto.

La declaración de los agentes indica que la presunta víctima en este caso, identificada como "Jane Doe" para proteger su identidad, relató que en diciembre de 2013, una amiga de la escuela, de 15 años, le dijo que tenía un amigo -refiriéndose al imputado- que le pidió reclutar a niñas menores de edad para sostener relaciones sexuales a cambio de "buen dinero".

Jane Doe indicó que durante el periodo de almuerzo el 10 de diciembre pasado, Cubero Soto buscó a ambas jóvenes en un lugar cercano a la escuela intermedia donde estudian. Se montaron en la parte trasera del vehículo crema de cuatro puertas y se agacharon en el suelo para que no las vieran.

La menor alegó que mientras estaba agachada en el piso, Cubero Soto extendió su mano hacia atrás y le tocó sus partes íntimas por encima del uniforme escolar. Acto seguido, le preguntó su edad, a lo que ella le dijo que tenía 13 años. Ella, alegadamente, le preguntó lo propio a el hombre, pero no le contestó.

Cubero Soto las llevó a un apartamento que tiene habilitado en su negocio, pero la menor de 15 años se quedó en el vehículo. Una vez dentro, el imputado abusó sexualmente de Jane Doe y al regresar al carro, le pagó $40 y una suma no determinada a la otra joven. Fue entonces que las llevó de vuelta al mismo sitio donde las recogió.

El 11 de febrero pasado, la joven de 15 años le dijo a Jane Doe que Cubero Soto quería verla de nuevo, que las iría a buscar a la hora de almuerzo. Las recogió en un auto Mercedes Benz y las llevó al motel Acuario, en Cabo Rojo.

Allí sostuvo relaciones sexuales ilegales con Jane Doe y al finalizar, la menor se fue al carro y la joven de 15 años entró a la habitación. Tras esperar un rato, Jane Doe se asomó al cuarto y los observó sosteniendo un acto sexual. Al finalizar, Cubero Soto le pagó $40 a la presunta víctima.

 La adolescente admitió que aceptó los acercamientos del hombre porque necesitaba dinero, que conoce a otras compañeras de su escuela que sostuvieron actos sexuales con el imputado y que no quería volver a hacerlo.

Durante la vista de hoy, Morgan manifestó que la joven le dijo a la agente investigadora que cuando en febrero pasado su amiga le dijo que Cubero Soto quería volver a verla, ella le contestó: "Ay Dios, ¿por qué yo?".

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