Conmovedora despedida durante entierro de voleibolista asesinado

Por Bárbara J. Figueroa Rosa / bfigueroa@primerahora.com 03/24/2014 | 05:41 p.m.
Amigos y compañeros del equipo de voleibol de la Universidad del Turabo cargaron el féretro de Jesús D. Hernández Otero. (jose.reyes@gfrmedia.com)  
El joven fue enterrado en el cementerio Borinquen Memorial Park, de Caguas.

Caguas.- "Nos vemos mi amor. Dios te bendiga, mi vida. Te amo. Y quiero que sepas que nunca me abochorné de ti. Nunca tuve que bajar la cabeza. Al contrario, gracias por ser un buen hijo. Te amo mi niño…"

Con estas conmovedoras palabras Leticia Otero se despidió de su hijo Jesús D. Hernández Otero, en el momento justo en el que el ataúd del joven sería sepultado en el cementerio Borinquen Memorial Park, de Caguas.

Leticia se mantuvo sollozando y apenas podía pronunciar palabras durante los dos días en que se llevó a cabo el velatorio de su hijo, quien fue asesinado la semana pasada por un amigo en medio de una situación que inicialmente fue catalogada por las autoridades como un crimen de odio.

Sin embargo, hoy la progenitora se desvaneció y entre gritos de dolor y angustia expresó el inmenso amor que siempre sentirá por su retoño, quien tenía 21 años y era jugador destacado de voleibol en la Universidad del Turabo, en Caguas.

"Dios mío ayúdame… ayúdame. Es mi hijo, mi niño, mi amor…", repetía la mujer mientras  excompañeros de voleibol ayudaban a familiares a colocar el féretro en el lugar destinado en el camposanto.

El padre del fallecido, David Hernández, se dirigió antes al público que asistió al sepelio y agradeció las muestras de cariño y apoyo recibidas durante los pasados días.

"Quiero dar gracias a Jesús por ser el ser humano que fue, que seguirá siendo dentro de cada uno de nuestros corazones. Jesús, te amamos con toda el alma y yo sé que estás en la presencia de Dios y velarás por cada uno de nosotros… hijo mío, te amamos y te amaremos por siempre", dijo entre lágrimas el hombre.

 
Voleibolista asesinado es enterrado en Caguas

El voleibolista Jesús D. Hernández Otero fue sepultado en el cementerio Borinquen Memorial Park, de Caguas, y su madre tuvo palabras de elogio para el joven.


La hermana y cómplice de inolvidables aventuras de Jesús, Priscilla Hernández, también tuvo palabras de exaltación hacia el muchacho, a quien desde pequeño le inculcó el amor por el deporte de la malla alta.

"Quiero dar gracias a mami y a papi porque nos criaron con valores. Aunque mi hermano me lo arrebataron me quedan ustedes, sus compañeros, a quienes los voy a querer como lo amo a él. Y a Papito Dios le pido que me dé la fuerza para volver a pisar la cancha y jugar. Quiero ser tu representante en la cancha. Jesús, te amo", dijo la muchacha de 23 años.

Como en los pasados días, el activista de derechos de la comunidad LGBTT, Pedro Julio Serrano, estuvo presente apoyando a la familia de Jesús. Aprovechó un momento durante el sepelio para reiterar que la muerte del joven no debe quedar en vano y que debe servir de ejemplo para erradicar los prejuicios en la sociedad.

"El amor va a vencer al odio", puntualizó.

Los hechos de este caso se remontan al pasado martes 18 de marzo cuando familiares de Jesús reportaron su desaparición. Un día más tarde el cuerpo del joven se encontró en una playa de Dorado. El cadáver presentaba múltiples heridas de arma blanca. Horas después las autoridades arrestaron al joven Neftalí Castillo, a quien le radicaron cargos criminales por los hechos.

En un principio se mencionó el crimen de odio como causal, pero luego la Policía descartó el agravante, aún cuando aparentemente hay pruebas de que se trató de un asesinato por prejuicio de orientación sexual. El imputado es amigo de la infancia de Jesús. Ambos estudiaron en la misma escuela y jugaron para el mismo equipo de voleibol hace algunos años.