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El dolor desgarrador de una madre

10/22/2010 |
Jeannette Díaz, madre de Verónica Santiago Díaz, se desmoronó cuando vio al ex militar acusado de asesinar a su hija. A su derecha, su esposo Andrés Santiago. (Primera Hora / Andre Kang)  

No se podía controlar. Jeannette Díaz había mostrado un temple inquebrantable hasta que ayer por la tarde vio al ex militar que supuestamente mató a su hija con un rifle de asalto en hechos ocurridos el pasado 6 de julio, en el lujoso condominio Fontainbleau Plaza de Guaynabo.

El ex militar Michael Uscinowicz Simpson, que aparentemente tenía un apartamento en la torre donde se registró la trágica muerte de la nutricionista ante la presencia de un testigo, salió de la sala esposado sin emitir ningún comentario luego que se le radicaron cargos por asesinato en segundo grado y violación a la Ley de Armas. Prestó una fianza de $125,000 y salió a la libre comunidad con un grillete.

Pero mientras los policías y el acusado se montaban en un vehículo que se dirigía al Cuartel General de la Policía para finalizar los trámites del fichaje, los padres de la joven salieron de la sala caminando despacio, como si estuvieran cargando un gran peso a cuestas. En una fracción de segundo, el rostro de Díaz se desdibujó en un llanto descontrolado. “Asesinó a mi hija. Es un cobarde. Los hombres no matan a las mujeres. Padre Todopoderoso, en tus manos te la entrego. Pero él mató a mi hija, vilmente”, gritó desconsolada la mujer.

Los datos que se han podido recopilar sobre la muerte de la joven Verónica Santiago Díaz, de 26 años de edad, presentan un cuadro un tanto incierto sobre las circunstancias que giraron en torno al disparo mortal que provocó su muerte.

Una de las mejores abogadas criminalistas de la capital, Lydia Lizarríbar, encargada de la defensa de Jorge De Castro Font, aseguró que la muerte se trata de un accidente.

Pero, por otro lado, la fiscalía intentará probar que el acusado, puertorriqueño de ascendencia estadounidense, tenía la preparación y el entrenamiento para evitar que el arma se descargara de manera accidental.

Lo que sí era evidente era el sufrimiento que atraviesan los familiares de la víctima, a quien le sobrevive una hermana gemela, Mónica, y otros dos hermanos gemelos mayores. Frente a los flashes de las cámaras de la prensa, la joven se confundía en abrazos con familiares y se encontraba bien afectada para atender a los medios de comunicación.

Pero muchos de los familiares de Verónica, que habían participado de una vigilia en su memoria el pasado martes en el Capitolio, aseguraron que no se podían quedar callados ante la tragedia. “Verónica era muy especial, una modelo en todo el sentido de la palabra. No le conocía ninguna cualidad negativa. Nosotros no nos podíamos mantener en silencio. Hay que repudiar el mal”, indicó Jesús Santiago, tío paterno de la víctima.

Otros datos aportados por una amiga de la víctima apuntaban a que ésta y el ex militar habían comenzado su relación el pasado noviembre y que se habían dejado antes de mayo. La pareja reanudó su relación luego de un viaje de negocios del presunto homicida a Estados Unidos y compartió con otras amistades dos días antes de la trágica muerte.

“Era una muchacha extraordinaria, muy alegre”, dijo su hermano, Jean Andrés.