Familia y amigos no pierden la fe

12/03/2012 |09:00 p.m.
José Gómez Ramos, padre de Gómez Saladín, aseguró que la esperanza es lo último que se pierde.

Con múltiples rasguños en los brazos, productos del esfuerzo sobrehumano por encontrar a su hijo en alguna área boscosa, en Caguas, José Gómez Ramos, padre de Gómez Saladín, aseguró que la esperanza es lo último que se pierde. 

Hoy en la tarde, rodeado del verdor del campo cagüeño donde vive, el hombre dijo que al escuchar que la Policía le confirmó que la guagua de su hijo fue encontrada quemada –pero sin nadie adentro– sintió que no podía perder la ilusión de volver a ver a su hijo menor con vida. 

“Queremos encontrarlo. Nosotros lo hemos encomendado a Dios”, dijo el hombre, con cierta fortaleza pero con los ojos aguados. 


“No puedo describir a una persona como él, es que es bien querido”, comentó sobre su hijo. 

En medio de la pesadilla que ha vivido su familia desde el jueves en la noche, cuando desapareció Goméz Saladín, el hombre ha descubierto cuántas personas aman a su hijo por todos los mensajes que han discurrido por las redes sociales. 

Don José dijo que su hijo se fajó mucho por trabajar en publicidad, disciplina que estudió en la Universidad del Sagrado Corazón. 

“Estuvo muchos años trabajando en el valet parking del restaurante Marcelos. Allí lo quieren mucho”, aseguró. 

El hombre jamás imaginó que le tocaría a él vivir una de las muchas injusticias que provoca la rampante criminalidad en el país, arrebatarle un ser querido a una familia boricua. 

“Uno ve que pasa todos los días, pero cuando le toca a uno, uno no lo puede describir, es una frustración, una impotencia, estar a merced de esos maleantes…  Me reservo lo que les diría a ellos. Esto es un golpe bien fuerte”, aseguró.

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