Las autoridades no han establecido aún el móvil del asesinato esta madrugada de la fiscal estatal, Francelis Ortiz Pagán, quien fue ultimada de varios disparos mientras llegaba a su hogar en Río Grande, un crimen que ha conmocionado a las instituciones judiciales y de seguridad de la Isla.

El superintendente de la Policía, José Caldero López, indicó que un equipo especial labora intensamente en la pesquisa del crimen de la mujer de 42 años, que trabajaba como fiscal en el Tribunal de San Juan, y se mostró confiado de que el crimen no quedará impune. 

“Este crimen nos impacta, es como cuando perdemos a un agente de la Policía, que nos impacta y nos conmueve mucho porque son nuestros compañeros que trabajamos día a día de la mano. El país tiene también que sufrir porque es un funcionario público que vela por los derechos de las víctimas, es una consternación general”, declaró Caldero. 

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El superintendente de la Policía dijo que nombró a un equipo de trabajo para que se concentre en la pesquisa con el apoyo del personal del Cuerpo de Investigación Criminal (CIC) del área de Carolina, y las Divisiones de Inteligencia Criminal y técnicos para analizar evidencia. Además, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) ofrece apoyo a las autoridades estatales en la investigación del asesinato y, de confirmarse que el caso se trató de un intento de “carjacking”, la entidad federal asumiría jurisdicción, confirmó el portavoz del FBI en la Isla, Carlos Osorio.

“No hay ninguna teoría al presente, vamos a investigar todas los ángulos incluyendo los casos que tenía (asignados)”, dijo Caldero López en entrevista con este medio y en relación a que se haría un examen minucioso de los casos judiciales en que trabajaba la fiscal por si se encontrara algún vínculo con el asesinato.

Ortiz Pagán fue baleada mortalmente frente al portón de la entrada de su residencia, ubicada en el barrio Guzmán Arriba de Río Grande, a donde llegaba poco después la medianoche del martes tras cumplir con su turno de trabajo, según indicó más temprano el teniente Carlos Nazario, jefe del CIC. Es la primera vez que se produce un asesinato de una integrante del Ministerio Público ya que en décadas pasadas se registraron asesinatos de otros fiscales, pero todas las víctimas fueron hombres.

Caldero dijo que poco antes de las 12:30 a.m., la fiscal, asignada a la región de San Juan, llegó a su hogar en su vehículo Mini Cooper Countryman blanco, modelo 2014. El titular de la Policía explicó que cuando Ortiz Pagán abrió el portón eléctrico de su residencia, fue herida de bala por desconocidos que se presume llegaron al apartado sector rural en otro vehículo. 

“(Ortiz Pagán) llega al portón de la casa -ahí hay tres casquillos- baja una pequeña cuesta y choca la guagua de él (su esposo, el licenciado Fermín Arraiza), una Dodge Ram color roja. Se desconoce cómo se entera él, pero sale cuando escucha los ruidos y en la puerta de la marquesina hay cuatro casquillos de bala”, narró Caldero López, tras agregar que se presume que Arraiza disparó para repeler el ataque. En la primera escena se ocuparon casquillos de calibre nueve milímetros. 

Cuando Arraiza se percata de que su esposa está herida, el licenciado fue a buscar a su niña de cinco años, la coloca en el asiento posterior y sale a llevarla a un hospital, indicó Caldero.

Al llegar a una gasolinera Total localizada en la carretera PR-185, en el barrio Campo Rico de Canóvanas, el abogado se encontró con un agente estatal, quien se encontraba llenando el tanque de gasolina de una patrulla y le pidió ayuda. 

Entonces, abordaron la patrulla junto a la víctima y llegaron hasta el Hospital Dr. Federico Trilla de la Universidad de Puerto Rico, en Carolina, donde Ortiz Pagán fue declarada muerta, sostuvo el titular de la Policía.

Caldero López reveló que los vídeos de las cámaras de seguridad de la residencia de la fiscal fueron ocupados, pero desconocía si las imágenes grabadas durante la madrugada ayudarán a adelantar la investigación del asesinato.

La descripción de los pistoleros y la cantidad de participantes no había sido establecida esta tarde por los investigadores, sostuvo Caldero López.

“Nadie nos ha brindado una descripción del vehículo sospechoso”, declaró el funcionario. 

Caldero señaló que la fiscal tenía licencia de armas de fuego, pero ayer, lunes, la había dejado en su residencia.

Rastreo intensivo

Perros olfateadores de la Unidad Canina de la Policía rastrearon los predios del lugar de los hechos en busca de evidencia como armas de fuego o sangre, en caso de que alguno de los sospechosos hubiese resultado herido. Sin embargo, no se había logrado detectar ninguna evidencia importante hasta el momento. 

Aclaró que aunque personal del FBI ha estado presente durante todas las etapas de la pesquisa, no asumirá jurisdicción de la pesquisa a menos que se demuestre que Ortiz Pagán fue herida mortalmente en medio de un intento para hurtarle su vehículo. 

“Al presente la investigación la tenemos nosotros”, sentenció. 

Los investigadores también ocuparon vídeos de seguridad de la gasolinera donde les brindaron ayuda al abogado y a su esposa gravemente herida. Además, se indaga en residencias y negocios aledaños a la ruta de la casa para identificar si existen otros vídeos de seguridad que pueden haber captado al menos algún vehículo sospechoso. 

Según Caldero, los investigadores trabajaron cuatro escenas como parte de la pesquisa inicial del crimen, incluyendo la recopilación de evidencia en la patrulla en la que fue transportada la fiscal. 

También, como parte de la evidencia se ocupó el teléfono celular de la víctima en busca de pistas. 

El área donde ocurren los hechos es apartada y las residencias en la zona están distantes unas de otras. Al momento de los hechos había neblina y poca iluminación, observó Caldero.

Sin embargo, observó que el sector no se considera como uno de alta incidencia criminal. Al preguntársele si la pareja había sido víctima de una tentativa de robo hace poco menos de un año, indicó que no contaba con esa información. 

Una fuente allegada a la pesquisa indicó que en el turno de madrugada del cuartel de Río Grande solo estaban trabajando un sargento, un policía en el retén y uno en labores de patrullaje, ya que los otros dos asignados se reportaron enfermos. Moverse del citado cuartel a la escena del crimen demora media hora, según estimados ofrecidos esta mañana. En ese vecindario el patrullaje lo ofrece la policía de Canóvanas. 

En este caso, el secretario de Justicia, César Miranda, y del jefe de fiscales, José B. Capó, participaron directamente de la investigación. 

“El Instituto de Ciencias Forenses ha estado conduciendo la investigación de la escena, la propia Fiscalía está involucrada, pero sobre todo, lo que nos ha conmovido es este incidente. Hemos perdido a una excelente fiscal, dedicada, trabajadora, excelente litigante, buena compañera y, verdaderamente, en el Departamento estamos conmovidos con esta situación”, señaló Miranda, durante una improvisada conferencia de prensa en la estación de gasolina mientras se investigaba la escena donde se encontraba en vehículo de la víctima. 

“Vamos a investigar definitivamente, con la colaboración de la Policía. Vamos a esclarecer este crimen y vamos a hacerle justicia a esta trágica muerte ocasionada a una compañera”, aseveró Miranda.

El titular de Justicia agregó que el trabajo de los fiscales, así como el trabajo de los policías, es un ejercicio de riesgo. Sin embargo, “no podemos anticipar en este momento que haya una vinculación entre la función de ella como fiscal y el incidente que ha ocurrido”.

“Es muy prematuro tratar de establecer una teoría de lo ocurrido porque en esta etapa preliminar del proceso los investigadores tienen que estar abiertos a todo tipo de evidencia que podamos recolectar para entonces delinear esa teoría de qué fue lo que sucedió”, argumentó, por su parte, Capó.

Recuerdan asesinatos de fiscales

Los tres funcionarios expresaron el dolor por el asesinato de Ortiz Pagán, una muerte que ha estremecido tanto al Departamento de Justicia como a la Policía.

Caldero, por otro lado, recordó que hace unas tres décadas fue asesinado el fiscal José Ismael Rivera, en Ponce, cuyo crimen es el único que hasta el momento ha sido vinculado con su labor. 

Recordó también el crimen del exfiscal y abogado criminalista Roberto Farinacci en su oficina en Río Piedras el 4 de marzo del 1996, por otros motivos. 

Hace unas dos décadas fue asesinado un exfiscal en Bayamón y también en esa jurisdicción se produjo el crimen del entonces procurador de menores Antonio Barceló Jiménez, el 11 de diciembre del 2004. Los victimarios del procurador también asesinaron a dos de sus hijas. Este violento suceso ocurrió cuando Barceló Jiménez manejaba su vehículo y una balacera en plena vía pública segó su vida y la de sus hijas.