Federales realizan operativo antidrogas en el área metro

02/28/2013 |05:11 a.m.
El cabecilla fue identificado como Raymond Cruz Serrano, quien fue detenido junto a su esposa Luz Romero Vaello.(jose.madera@gfrmedia.com)  
Diligenciaron 42 órdenes de arresto para desarticular una organización criminal a la que se le atribuye un régimen de terror en el residencial.

Las autoridades federales realizaron un operativo en la madrugada de hoy, jueves, en el residencial Ernesto Ramos Antonini en Río Piedras, donde aseguran haber desarticulado una organización que mantenía un régimen de terror entre los residentes.

Según los oficiales, entre los arrestados están los líderes de una ganga que mantenía un control estricto de las actividades de los vecinos del complejo de vivienda, como parte de su operación de tráfico ilegal de drogas y armas, con la que se estima que generaban $1 millón al año.

El director interino de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Pedro Janer, indicó que los presuntos narcos "controlaban quién entraba, quién salía, a qué hora se acuestan a dormir los residentes y a qué hora salen".

"Esta organización era sumamente violenta. Controlaba esa comunidad en base a intimidación y miedo", agregó en conferencia de prensa.

Durante el operativo encabezado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), agentes federales diligenciaban 42 órdenes de arresto. A eso del mediodía, ya habían detenido a 30, de los cuales seis ya estaban en prisiones estatales y federales.


Aunque la mayoría de los arrestos fueron en el residencial Ramos Antonini, en Río Piedras, el director de ICE en Puerto Rico, Ángel Meléndez, precisó que el líder de la ganga fue detenido en su residencia en Humacao, donde le ocupó un arma de fuego. Fue identificado como Raymond Cruz Serrano, quien fue detenido junto a su esposa Luz Romero Vaello. Según la investigación de dos años, Cruz Serrano dirigió la organización desde el 2005.

Contra cada uno de los 42 acusados pesan cinco cargos de narcotráfico. Además, a 21 de ellos se les acusa de un cargo adicional relacionado con utilizar y portar armas de fuego al cometer un delito de narcotráfico.

En específico, según el pliego acusatorio la organización distribuía heroína, cocaína, crack y marihuana, así como los medicamentos conocidos como Percocet y Xanax. También se señala que se realizaban transacciones en presencia de menores de edad y usaban jóvenes para la distribución de narcóticos en el residencial. Meléndez indicó que la organización es sospechosa de otros crímenes violentos.

"Lo significativo de esta organización que estamos desarticulando hoy es la peligrosidad que representan para los ciudadanos", destacó Meléndez, quien describió al grupo como una “narcopandilla”.

"Cuando decimos narcopandilla, no se trata de la típica organización que trata de lucrarse consiguiendo bienes adquisitivos o de lujo", sostuvo Meléndez. "El norte de este tipo de organización es el poder que pueden ejercer sobre las comunidades en base a métodos de intimidación, miedo, violencia y, claro está, en guerra con otras narcopandillas también", precisó.

"De esta investigación, hemos visto que las personas que quieren trabajar tienen que salir del residencial a pie, porque la transportación pública prácticamente no entra por el miedo", añadió Meléndez. "Prácticamente operan esa comunidad como un fuerte militar", insistió.

En el operativo participaron seis equipos SWAT. Dos eran de ICE, uno del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), uno de la Policía de Puerto Rico, uno de la Policía Municipal de San Juan y otro de la Policía Municipal de Guaynabo.

El fiscal federal a cargo del caso es César Rivera Giraud. De resultar convictos, los acusados enfrentan un mínimo de diez años en prisión y un máximo de cadena perpetua.

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