Había ropa con sangre en el baño de ex juez

Por Istra Pacheco 06/19/2013 |02:33 p.m.
El jurado que entiende en el juicio contra la empleada doméstica Aida de los Santos Pineda apenas pisó la sala 1105, del Tribunal de San Juan. (jose.madera@gfrmedia.com)  
Por las expresiones incorrectas que la defensa ofreció a los medios de comunicación sobre un informe que preparó el FBI.

Por primera vez ayer el investigador forense José A. Figueroa Ortiz reveló que en un baño, específicamente el que está dentro  del cuarto que usaba el ex juez del Tribunal Supremo Carlos Irizarry Yunqué, había una camisa de hombre con manchas de sangre.

También declaró por primera vez que el pañuelo con manchas de sangre que se recopiló como evidencia en el apartamento donde fue asesinada Georgina Ortiz Ortiz también se  encontró en ese miso baño.

El testimonio fue vertido en el séptimo día de juicio contra Aida de los Santos Pineda, hasta ahora la única acusada de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas.

Aunque ambas piezas de vestir se habían mencionado previamente en esta etapa del proceso, no fue hasta ayer que se especificó el lugar donde se encontraban la fatídica tarde del 17 de agosto de 2010 cuando fue asesinada Ortiz.

El dato es relevante porque según  el testimonio de la nieta del ex juez, Lida Egelé Irizarry,   su abuelo y su esposa dormían en cuartos separados. La habitación principal donde se encontraron esas piezas era la que usaba el también ex profesor universitario.

El testimonio de Figueroa demostró además ciertas fallas en el manejo de la escena, como que nunca se delimitó con cinta amarilla el perímetro de la escena del crimen. A preguntas de uno de los abogados, Aarón Fernández, el investigador forense señaló que nunca mandó a poner la cinta porque había un oficial de la Policía custodiando el lugar.

El investigador forense,  de 67 años y retirado,  reconoció que no fotografió el interior de un zafacón afuera del apartamento, cerca del ascensor.

Nunca se verificó ni el carro de la víctima, ni el de su esposo ese día.

Además, en su informe escrito Figueroa relató que la agente investigadora de la Policía, Ormarie Roque, le dijo que “aproximadamente 10 minutos después” de que la empleada doméstica se fuera, llegó el ex juez al apartamento, encontrándose a su esposa muerta y llamando al guardia de seguridad del condominio.

Esa precisión realizada por escrito en su informe contradice el testimonio de varios empleados del condominio quienes aseguraron que Irizarry Yunqué fue a su apartamento a almorzar y no regresó hasta las 5:00 de la tarde, mientras que se ha indicado que De los Santos se fue ese día un poco más tarde de lo usual, cerca de las 3:00 p.m. De ser cierto lo que le dijo Roque a Figueroa, el ex juez llegó poco después de las 3:00 de la tarde al apartamento, y no a las 5:00.

Figueroa también dijo que había manchas de sangre, como salpicaduras en el techo del apartamento, justo encima de donde se encontraba tendido el cuerpo, pero reconoció que eso no se detalló en un croquis en tres dimensiones que preparó sobre los lugares donde había evidencia.

Precisamente, Figueroa llegó a decir que ese croquis “no necesariamente refleja la posición exacta de lo que encontró” en la escena, lo que provocó que la fiscal saliera furiosa a objetar levantando la voz y levantándose ruidosamente de su silla y provocando la sorpresa del jurado.

Tras explicar en voz baja a la jueza por qué se oponía a lo dicho en ese momento se disculpó con  el jurado. La jueza no la amonestó por esa razón.

Figueroa también dijo que no usó ciertos químicos porque le parecía que la escena del crimen hubiese sido alterada, aunque fue una de las primeras cosas que notó el primer policía que llegó al lugar.

Regaño

Tras decretar un receso poco después de las 7:00 de la noche, la jueza Eloína Torres Cancel le advirtió al jurado que ordenaría su secuestro  si tenía conocimiento o sospecha de que han incumplido con la orden de no leer ni escuchar noticias sobre el caso.

Asimismo los instruyó de que no importaba a quién regañara en sala, eso no debía considerarse como que ella tenía una posición a en contra de la parte a la que regañara y que no debían sentir que ella los trataba de influenciar. Además les recordó que ellos son los únicos que pueden decidir la culpabilidad o no de la acusada, pero con base en la evidencia.

En horas de la mañana la jueza tuvo a puerta cerrada durante casi una hora a las fiscales y los abogados para regañar a los abogados por expresiones hechas el lunes en medios de comunicación que atacaban la integridad del Ministerio Público, supo Primera Hora.