Hacen las paces doña Catalina y agente municipal que le disparó

02/08/2013 | 06:13 p.m.
El oficial de 26 años dijo que la abrazó porque "no tengo nada en contra de ella" y que se le acercó para decirle "Dios la bendiga". Ella le dijo que esperaba que el incidente "le sirviera de experiencia". (mariel.mejia@gfrmedia.com)  
Catalina Reyes Rivera y Emmanuel Ortiz Díaz se fundieron en un emocionante abrazo.

Ninguna de las personas presentes en la sala 606 del Tribunal de Bayamón quedó indiferente al ver como, entre lágrimas, Catalina Reyes Rivera, de 83 años, y el agente de la Policía Municipal de Guaynabo acusado de atentar contra su vida, Emmanuel Ortiz Díaz, se fundieron en un emocionante abrazo.

La conmovedora escena ocurrió justo después que Ortiz Díaz hiciera alegación de culpabilidad por hechos ocurridos el 16 de julio pasado en Plaza Guaynabo, donde le disparó a la guagua que conducía la anciana para que se detuviera.

Luego que el juez José Ramírez Lluch recesara las labores, doña Catalina y Ortiz Díaz se abrazaron y comenzaron a llorar dando rienda suelta a una catarsis de emociones.

El oficial de 26 años dijo que la abrazó porque "no tengo nada en contra de ella" y que se le acercó para decirle "Dios la bendiga". Ella le dijo que esperaba que el incidente "le sirviera de experiencia".

"La justicia divina la tiene Dios", expresó Ortiz Díaz a este diario.

Fuera de sala, doña Catalina dijo estar tranquila.

"Ya yo he vivido mucho. Él está comenzando a vivir y tiene dos hijos", manifestó, con los ojos aguados.

El juicio contra Ortiz Díaz había comenzado el lunes con la selección del jurado, pero hoy las partes anunciaron al magistrado que llegaron a un acuerdo. El mismo consistió en reclasificar el delito de tentativa de asesinato a uno de agresión de tercer grado y enmendar la violación a la Ley de Armas para que se eliminara el término de que la usó para que pueda cualificar para probatoria.

El acuerdo sugiere una pena de siete años que, de resultar positivo el informe, podría cumplir en probatoria. Incluye restituir $2,500 a la perjudicada.

Dispone además que si el día de la sentencia, pautada para el 4 de abril, trae solo entre $1,000 y $2,499, la pena aumenta a ocho años y que si no lleva el dinero, serían 10 años.

"Yo le agrego que si no trae el dinero, la pena va a ser de cárcel aunque el informe sea positivo", le advirtió el juez.

La fiscal de distrito, Phoebe Isales, manifestó en sala que aunque la defensa se acercó a los fiscales Diana Avilés y Jesús Soto para conversar sobre un posible preacuerdo, se dialogó con la hija de doña Catalina y su abogada en la demanda civil que entabló y decidieron llegar a un acuerdo "en consideración de la salud de doña Catalina".

"(Toman en consideración) las consecuencias graves a su salud, que se afecta cada vez que tiene que venir a los procedimientos. Entendemos que es bueno para todas las partes", dijo en sala Isales.

Cuando el juez le preguntó directamente a la octogenaria si aprobó el acuerdo, contestó que sí, que entendía se estaba haciendo justicia en su caso y que "los seres humanos cometemos errores".

Loa abogados Jesús Peluyera, Luis Cabán, Juan Nevarez y Mariela Vallines solicitaron al juez que se le remueva el grillete electrónico a su cliente, pero este indicó que tendrá que esperar al día de la sentencia. Sí se modificó el horario para que pueda salir los sábados por la noche a la iglesia, ya que estaba bajo "lock down".

Peluyera recalcó que decidieron llegar a un acuerdo por "el riesgo", ya que de ser encontrado culpable por los delitos imputados, no podía beneficiarse de una sentencia suspendida.

"A veces el mejor caso es el que no se ve", expresó Peluyera.