¡Hasta luego, Julio Enrique! - VÍDEO

01/10/2013 |
Familiares, amigos y demás ciudadanos marcharon rindiendo tributo a Julio Enrique López Castro, el joven de 20 años que fue asesinado el pasado sábado en su lugar de trabajo, en Río Grande. (jose.reyes@gfrmedia.com)  
El entierro del líder juvenil asesinado Julio Enrique López, fue una fiesta en honor a su vida, su legado de bondad y de servicio a Dios.

Durante sus 20 años, Julio Enrique López Castro tocó a muchas personas. Se destacó como un deportista dedicado. Impartió la palabra a niños y jóvenes. Aspiró convertirse en agente de la Agencia federal Antidrogas (DEA) para erradicar el problema de las sustancias ilegales.

Durante sus dos décadas de existencia, Julio Enrique sembró bondad en todas aquellas personas que conoció. Ayer, después de su muerte, la juventud de su pueblo siguió su legado y se congregó para marchar por la paz en Puerto Rico y hacerle honor a su labor.

Tras dar una despedida a los restos mortales del joven líder en la iglesia que lo vio crecer en Palmer, personas de todas las edades le hicieron una escolta y marcharon detrás del féretro. Vestidos de anaranjado, participaron de la marcha ENRIQUEciendo nuestra nación. Celebremos la vida.

En hojas sueltas, los participantes hicieron un manifiesto para “promover el cese de la violencia, de los crímenes, abusos y negligencia. Solicitar que se detenga la muerte de personas inocentes por causa del crimen y recordar la importancia del respeto a la vida”.

Antes de dar comienzo a la marcha, el tío materno de Julio Enrique, Pedro Castro, dijo entre lágrimas que “mi sobrino fue luz durante su vida y ahora después de su muerte, pues se ha generado un movimiento de esperanza, ha encendido la llama de un movimiento por la paz en nuestra juventud”.


Israel Castro, primo de Julio Enrique, no podía hablar. Tenía la voz quebrada.

“Estas lágrimas no son tanto de tristeza, sino de emoción, de alegría, por lo que veo nacer hoy. Este movimiento por la paz nos ayuda a nosotros la familia a procesar y a curar la herida que nos ha dejado esta tragedia”, dijo el muchacho.

Nicole Serrant y José de la Vega estudiaron con Julio Enrique en el colegio Saint Francis, en Carolina.

“Estamos aquí porque estamos seguros (de) que sí hubiese sido uno de nosotros, él hubiese organizado un evento así. Julio Enrique era bien correcto, su muerte ha sido bien fuerte porque nos ayudó en lo personal”, dijo José.

Mientras, Nicole aseguró que “quiero acercarme a Dios, eso es lo que hubiese querido Julio Enrique”.

Casi a las 3:00 de la tarde, la marcha salió hacia el camposanto.

Judith, la madre de Julio Enrique, no pronunció palabra. Pegó su cabeza al féretro y lo acarició, con la mirada fija, los párpados caídos, con profunda tristeza.

“Gracias a todos por estar aquí, gracias. Tenemos que mantener las oraciones por nuestro pueblo y por nuestras familias. Este movimiento no se puede quedar aquí. Hoy nos llevamos el recuerdo de mi hijo y lo celebramos”, dijo Julio López, padre del muchacho, antes de que fuese sepultar al joven.