Héctor Martínez y Juan Bravo se declaran no culpables

06/23/2010 |07:11 a.m.
A Héctor Martínez le permitieron llegar hasta el interior del tribunal y entonces fue esposado. (Primera Hora/Andre Kang)  
El senador Héctor Martínez y el empresario Juan Bravo se declararon no culpables en una vista ante la magistrada Camille Vélez Rivé.

El senador Héctor Martínez y el empresario Juan Bravo se declararon no culpables en una vista ante la magistrada Camille Vélez Rivé.

Ambos, representados por una batería de abogados, renunciaron a la vista de lectura de cargos, luego de que la magistrada Vélez Rivé empezara a detallar en qué consisten los seis cargos que les imputa un Gran Jurado.

En una sala llena de amigos y empleados de Martínez y Bravo, se condujo la vista de arresto. Ellos se observaban más relajados.

El alcalde de Fajardo, Aníbal Meléndez, también llegó al Tribunal Federal por Martínez.

"Estoy aquí como amigo. Históricamente, cuando las personas entran en situaciones difíciles les dan la espalda. Ese no es Aníbal Meléndez. Yo estoy con mis amigos en las buenas y en las malas", declaró el Presidente de la Federación de Alcaldes.

Tras concluir la vista, los acusados y sus abogados fueron llevados a la oficina de probatoria para tomarles las huellas digitales.

Tanto Martínez como Bravo permanecerán en libertad bajo su propia custodia sin tener que pagar fianza, según lo impuso la magistrada Vélez Rivé.

El fiscal Peter Koski no objetó la decisión del tribunal.

También se les permitió mantener su pasaporte. Esto, en el caso del empresario, a que como parte de su trabajo tiene que viajar al exterior. Martínez hace lo propio debido a sus funciones legislativas.

Previamente, los acusados fueron fichados en las oficinas del FBI y fueron entrevistados en la Oficina de Servicios con Antelación al Juicio.

La entrega

Martínez arribó a las 7:17 de la mañana de hoy, miércoles, por la parte del frente del tribunal federal para entregarse en compañía de su abogado Edgar Vega.

Mientras caminaba a lo largo de la acera que conduce al punto de cotejo de los guardias de seguridad, agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) se acercaron para escoltarlo y su abogado les dijo que no era necesario.

Entonces, los agentes permitieron que Martínez llegara al interior del tribunal, donde fue esposado.

Más temprano se entregó el empresario Juan Bravo, quien fue sorprendido por agentes del FBI que lo montaron en una guagua negra para transportarlo a la parte posterior del tribunal.

La defensa de ambos acusados había intentado llegar a un acuerdo con las autoridades en la División de Integridad en Washington para acordar su entrega, pero fue infructuoso. Es así que ambos acusados, que se presume durmieron fuera de su hogar para no ser arrestados, arribaron al tribunal para entregarse temprano esta mañana.

El director del FBI, Luis Fraticelli, hizo unas breves expresiones en varias emisoras radiales tras los arrestos de Martínez y Bravo. Al preguntársele si había habido privilegios en estos arrestos contestó: "No hubo privilegios".

Señaló que la prueba es sólida y que hay grabaciones de audio y vídeo, además de que se cuenta con la evidencia que aportará Jorge de Castro Font.

"La prueba es sólida", recalcó, y la investigación continúa.

"Vamos a continuar investigando la corrupción por parte de funcionarios de dentro del ELA", dijo Fraticelli.

Lo que se les imputa

Martínez y Bravo fueron acusados por un Gran Jurado ayer a las 5 de la tarde, emitiéndose de inmediato sus órdenes de arresto. Enfrentan cargos de conspiración, soborno y por viaje interestatal para presuntamente cometer crímenes organizados.

A Martínez se le imputan dos cargos de obstrucción a la Justicia por interferir con la investigación de las autoridades federales. Esto, por supuestamente solicitarle a un asesor legal de la Comisión senatorial de Seguridad Pública que él presidía y a una ayudante de su oficina que le dijeran al FBI cuando los entrevistaran que los proyectos del Senado 410 y 471 de la ley de detectives privados y del código de conducta en los centros comerciales, lo habían preparado ellos. Según el pliego acusatorio, la realidad fue que los proyectos fueron hechos por el empresario Juan Bravo y gestionados para su aprobación vías fast track por Martínez y el convicto ex senador Jorge de Castro Font.

A cambio de impulsar las medidas legislativas en el Senado, De Castro Font habría recibido innumerables pagos en efectivo por parte de Bravo para su campaña política y sus gastos personales.

En tanto, a Martínez se le invitó a la pelea de Félix "Tito" Trinidad y Ronald "Winky" Wright en Las Vegas, Nevada. Allí se hospedó en un hotel de lujo con boletos de primera fila, cena, bebidas y otros gastos costeados por Bravo.

Fue Bravo el que ofreció a De Castro Font ir a Las Vegas a ver la pelea estelar y quien le sugirió a De Castro Font, según la acusación, el invitar también a Martínez.