Huellas dactilares del exjuez Irizarry Yunqué estuvieron bajo el microscopio del FBI

Por Cynthia Lopez Cabán / cynthia.lopez@gfrmedia.com 06/17/2013 | 07:51 p.m.

El Negociado Federal de Investigaciones (FBI) comparó las huellas dactilares de Aida de los Santos Pineda y del exjuez del Tribunal Supremo, Carlos Irizarry Yunqué, con una segunda huella que estaba en el cuchillo que se utilizó presuntamente para matar a Georgina Ortiz Ortiz.

La víctima era esposa de Irizarry Yunqué y de los Santos Pineda era la empleada doméstica en el hogar de este matrimonio.

La comparación de las huellas dactilares no rindió frutos porque los técnicos del laboratorio del FBI en Quantico, Virginia, no obtuvieron una identificación "positiva" de la huella en el cuchillo, se informó este lunes, en el sexto día del juicio que se sigue contra de los Santos Pineda en el Tribunal de San Juan.

El agente especial Rubén Marchand Morales, del Equipo de Recopilación de Evidencia del FBI en Puerto Rico, declaró ante un jurado de diez mujeres y dos varones, así como cuatro suplentes, que el 25 de mayo de 2011, se reunió con el entonces jefe de los fiscales de Puerto Rico, Obdulio Meléndez, y otra fiscal, cuyo nombre no recordó, quienes solicitaron ayuda de la agencia federal para analizar una segunda huella que se encontraba en la supuesta arma homicida.

La Policía identificó dos huellas latentes en el cuchillo: una que presuntamente pertenece a la acusada, de 58 años, según surgió en la vista preliminar, pero la segunda no se pudo identificar porque no contaba con características suficientes para su identificación y posterior comparación.

Marchand Morales narró que el FBI tiene una política de no trabajar la evidencia que la Policía de Puerto Rico examinó previamente, pero que en este caso se hizo una excepción porque la segunda huella no había sido analizada porque no contaba con las ocho características mínimas que necesita la Unidad de Monodactilar para lograr una identificación positiva.

Explicó que para la encomienda recibió el cuchillo, un disco compacto con fotografías y las tarjetas de huellas de la víctima, de 72 años, su esposo y la empleada doméstica.

"El cuchillo tenía sangre. Estaba envuelto en una cajita, dentro de esta cajita estaba en una funda de papel estraza y tenía el mango negro", indicó el testigo a preguntas de la fiscal Elba Acevedo Pérez.

El agente especial también indicó que el informe federal del análisis del cuchillo concluyó que "ninguna huella latente con valor fue obtenida u observada".

Irizarry Yunqué descubrió el cuerpo de su esposa en el suelo del apartamento que compartían en el condominio Laguna Terrace en el Condado, San Juan, el 17 de agosto de 2010.

El exjuez no se encuentra en la lista de testigos del ministerio público. Durante el juicio, una nieta testificó que Irizarry Yunqué padece de demencia senil avanzada.

El ministerio público, representado por Acevedo Pérez y la fiscal Ítala Rivera Buonono, acusa a de los Santos Pineda de matar a Ortiz Ortiz en concierto y común acuerdo con otra persona, cuya identidad se ha mantenido en secreto.

En el contrainterogatorio, Jesús Peluyera Santiago, quien representa a la defensa juntos a los abogados Lucille Borges Capó, Aarón Fernández Flores y Juan Nevárez García, centró sus preguntas en la conclusión del informe, que no mencionada a de los Santos Pineda, y en la forma en que las autoridades nacionales preservaron esa pieza de evidencia.

Marchand Morales explicó que junto a al agente Juan Román recogió el cuchillo en el Instituto de Ciencias Forenses. Román, que testificó este lunes, en ese momento pertenecía a la Policía y estaba asignado en ese momento al Task Force con el FBI.

Una vez en el laboratorio del FBI, Román colocó varios "straps" para evitar que la evidencia se moviera en el camino hacia los Estados Unidos. La evidencia se envió por avión.

Peluyera Santiago también insistió en que solo se analizaba una huella en el informe final y no se consignó específicamente que el cuchillo no se evaluó en su totalidad.

"¿Tampoco se dice que ninguna de las huellas corresponde a Aida de los Santos?", preguntó el abogado.

"No", indicó Marchand Morales.

El técnico de patología en el Instituto de Ciencias Forenses, Rafael Olivo, también declaró sobre las fotos y las muestras que tomó al cuerpo de Ortiz Ortiz. Dijo que cortó las uñas de la víctima y las muestras de cabello que se enviaron para análisis.

En las fotos, mostró laceraciones en dos dedos de la mano derecha de la víctima y la cortadura en su cuello, entre otros detalles. Sin embargo, no recordó, a preguntas de Borges Capó, que a la víctima le faltaban dos uñas, que aparecieron en la escena.

También indicó que del cuerpo de la mujer se levantaron cabellos en sus pulseras, en el antebrazo y en las bolsas de estrazas, que cubrían las manos. Este cabello se envió para análisis.

Además, declaró el fiscal Miguel Ángel Pastrana, quien trabaja en la oficina del jefe de fiscales.

En un testimonio breve, el fiscal explicó que el cuchillo estuvo bajo su custodia en octubre del 2011, cuando se utilizó en el contexto de una declaración jurada a una perito.

Indicó que todo el tracto del arma se documentó, y a preguntas del abogado Fernández Flores reconoció que documentó cuando la entregó a Meléndez, el entonces jefe de los fiscales y a la otra fiscal que trabajó en el caso.

La técnico de Control y Custodia del ICF, Carmen Rijos, testificó que recibió el cuchillo de la agente Ormarie Roque para un análisis de ADN. Como parte del protocolo lo embaló en papel de estraza y luego lo colocó en una caja, que guardó en la bóveda de evidencia.

A preguntas del abogado Nevárez García indicó que también recibió para análisis de este caso dos computadoras, tres celulares, un disco compacto, y dos toallas del cuarto de mantenimiento de condominio donde murió la víctima para comparación de fibras.

El juicio recesó hasta el miércoles.