Inician campaña contra disparos al aire en despedida de año

Por Agencia EFE 12/26/2017 |12:31 p.m.
La práctica tiene especial arraigo en áreas rurales, aunque en las ciudades también es habitual escuchar las detonaciones en las últimas horas del día 31 de diciembre. (Archivo)  
Desde el año 1999 hasta el 2011 más de sesenta personas resultaron heridas y cinco fallecieron por esta práctica.

La Cámara de Representantes de Puerto Rico inició hoy una campaña con el objetivo de prevenir los accidentes provocados por la costumbre de disparar armas de fuego durante la tradicional celebración de la despedida del año.

Puerto Rico, año a año, ha ido desterrando esta práctica muy popular la noche del 31 de diciembre en la isla caribeña que en el pasado fue causa de heridos graves y solo en la primera década del presente siglo cinco muertos, razón por la que las autoridades locales luchan por su desaparición definitiva.

La Cámara baja lanzó una campaña a través de las redes sociales en la que se incluye un corto vídeo en el que el presidente de la entidad legislativa, Carlos Méndez, pide a la ciudadanía evitar empañar las fiestas navideñas con esta práctica.

"Nos acercamos a la tradicional fiesta de despedida de año, momento en donde dejamos todo lo negativo atrás y nos lanzamos a recibir un nuevo año lleno de fe y con esperanza renovada. En medio de toda esta fiesta, te hago un llamado a que evites los disparos al aire", indicó en su mensaje Méndez.

En el vídeo, divulgado en las redes sociales, el líder legislativo destacó que desde el año 1999 hasta el 2011 más de sesenta personas resultaron heridas y cinco fallecieron en Puerto Rico como consecuencia directa de disparos hechos al aire durante la celebración de la despedida del año el 31 de diciembre.

El presidente de la Cámara baja también recalcó la importancia de celebrar en familia y con la mirada puesta hacia el futuro la culminación del año mas trascendental en la historia de la isla.

"Celebremos que recibiremos ese año con la esperanza puesta en Dios, nuestra fe puesta en el Dios eterno en que el 2018 será un año lleno de bendiciones para el pueblo de Puerto Rico, dejando claro el mensaje de cero balas al aire. Felicidades Puerto Rico", subraya en el vídeo Méndez.

La costumbre de disparar al aire en Puerto Rico ha sido causa de gran preocupación para las autoridades puertorriqueñas desde hace años hasta que la puesta en marcha de campañas contra esta práctica logró reducir el número de accidentes.

La práctica tiene especial arraigo en áreas rurales, aunque en las ciudades también es habitual escuchar las detonaciones en las últimas horas del día 31 de diciembre.

El pasado año una manifestación recorrió por estas fechas las calles del principal residencial público de San Juan para llamar la atención contra las balas perdidas al aire.

A pesar de ello, un menor de edad resultó herido de bala en el residencial Torres de Sabana en Carolina, municipio vecino a San Juan, durante la celebración de la despedida de año.

El niño de 6 años fue herido en una pierna, aunque su vida no corrió peligro.

La última muerte que se registró en Puerto Rico por disparos al aire fue durante la despedida de 2011, cuando la joven Karla Michelle Negrón, que contaba con 15 años entonces, recibió el impacto de una bala en la cabeza.

Negrón, que despedía el año en Villa Palmeras, un barrio popular de San Juan, murió a mediados de enero de 2012 tras no poderse reponer del disparo.

El año 2015 se saldó con un solo herido por disparos al aire, aunque en 2014 y 2013 no se registraron heridos de bala en la isla con motivo de la despedida del año.

Poco antes de que acabara 2013 se endurecieron las penas por portar armas de forma ilegal y se fijó la una condena de prisión por disparar al aire.

Quedó establecido que incurrirá en delito grave toda persona que dispare un arma, independientemente de que haya o no otras personas presentes en el lugar donde se efectúe el disparo y de que cause o no daños.

Quien incurra en ese delito y sea declarado culpable será sentenciado con pena de reclusión por un término fijo de cinco años, que puede aumentar a diez años si existen agravantes. 

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