Juez Fusté critica al sistema de Justicia local por falta de "agallas"

Por Mariana Cobián 05/21/2013 | 04:07 p.m.
Fusté criticó al sistema de justicia local por enviar un mensaje equivocado a los criminales “de que se pueden salir con la suya”.
Previo a que el juez Fusté dictara la sentencia, la abogada Sandoval hizo un breve relato del trasfondo social de Graciani Febus. (Archivo)  

El juez federal José A. Fusté lamentó hoy que el sistema de justicia estatal no tenga “los recursos, ni la disposición, ni las agallas” para hacer justicia y que por eso muchos casos terminan en el Tribunal Federal.

Durante la vista para la lectura de sentencia a uno de los exmiembros de la notoria Organización de Narcotraficantes Unidos (ONU), Fusté criticó al sistema de justicia local por enviar un mensaje equivocado a los criminales “de que se pueden salir con la suya”.

Mike “Mikey” Graciani Febus se declaró culpable de conspiración para violar la Ley de Crimen Organizado (RICO Act), al ser parte de la ONU. Como parte del acuerdo entre la abogada de defensa María Sandoval y la Fiscalía Federal –representada por Jenifer Yois Hernández- se recomendaría una condena de entre 20 y 29 años de prisión. Sin embargo, el juez no aceptó la recomendación y sentenció a Graciani Febus a 30 años de cárcel.

 Al explicar su determinación, Fusté dijo que tomó en cuenta el extenso historial criminal del joven de 35 años que participó en el asesinato de la agente de la Policía Blanca de los Santos Barbosa y del bibliotecario Manuel Medina Rivera durante un tiroteo en el expreso de Trujillo Alto en la madrugada del 7 de julio de 2010.

A nivel estatal, el hoy convicto tuvo una falta a los 16 años por poseer un vehículo hurtado, y a los 21 años fue sentenciado a 18 meses de cárcel por violencia doméstica. En tres ocasiones distintas, fue arrestado y acusado por violaciones a la Ley de Amas y sustancias controladas, pero salió por la puerta ancha cuando todos esos casos fueron desestimados. Sí fue sentenciado a cuatro años por un caso de sustancias controladas del 2011.

Previo a que el juez Fusté dictara la sentencia, la abogada Sandoval hizo un breve relato del trasfondo social de Graciani Febus.

Indicó que su cliente trabajó en construcción, luego en el área de mantenimiento de un hotel y como “handyman”. Sin embargo, se quedó sin trabajo y, en el 2010, le ofrecieron ser parte de la ONU y comenzó a vender drogas.

“Fue entonces que entró en esa conspiración. No es excusa, simplemente una explicación... Buscó trabajo y quería trabajar, pero recurrió a vender drogas”, indicó la abogada.

Agregó que el hoy convicto se crió en un ambiente de pobreza y apenas llegó a quinto grado en la escuela, pero el juez le ripostó que eso no justificaba los asesinatos de dos personas inocentes.

“Él admite que participó en estos asesinatos para mantener su imagen y posición en la organización. Lo admitió a la oficial de probatoria. Cualquier ser humano sabe que matar a otro simplemente está mal... Ahora, hay un concepto legal social sobre la responsabilidad de cada cual. Dicen, 'yo estaba allí, pero no apreté el gatillo'. ¿Y qué? Estaba guiando y llevó a las personas que dispararon y creen que por eso no cometieron un crimen. Eso es sorprendente, por lo menos en mi conciencia”, expresó Fusté.

“No importa su educación, el simplemente ser humano, sabes que no puedes matar a personas inocentes por ninguna razón”, agregó.

La abogada trató de indicar que la falta de dinero y educación llevan a delinquir, pero el juez le interrumpió.

“Esa es una de las razones. La otra es que nuestro sistema de justicia, desafortunadamente, ha llevado un mensaje de que se pueden salir con la suya. Si cometo un crimen y puedo salirme con la mía, puedo hacerlo de nuevo. ¿Por qué cree que este caso se está viendo en el Tribunal Federal cuando es estatal? Lo traen bajo el RICO Act para hacer justicia”, manifestó el juez.

Sandoval opinó que en el sistema local no había dinero para poder atender estos casos, y el juez destacó que: “No hay dinero ni recursos ni la disposición ni las agallas para hacerlo”.

Añadió que él se crió en un Puerto Rico “de pobreza y enfermedad” bajo un sistema basado en la agricultura y “no se cometían crímenes como este, no hay excusa alguna”.

“Las víctimas cometieron el gran error de montarse en sus carros para ir al trabajo y ser asesinados como perros en el medio del expreso”, indicó Fusté en tono sarcástico, y recordó que se recuperaron aproximadamente 600 casquillos en la escena, lo que demostraba “completo menosprecio a la vida”.

Pide perdón a su familia y la de las víctimas

El convicto, quien está preso en el Centro de Detención Metropolitano (MDC, por sus siglas en inglés), en Guaynabo, desde que fue arrestado el año pasado, se expresó previo a ser sentenciado. Graciani Febus agradeció a su familia por “brindarme su apoyo”. “Quiero aprovechar la oportunidad y pedirles perdón”, agregó.

“Me he dado cuenta que lo más importante después de Dios es la familia. Me siento diferente y positivo hacia la vida. Quiero aprovechar el tiempo para estudiar y ser de provecho a la sociedad. En la noche del tiroteo, estaba presente. Lo admito. Participé con otras personas. Estaba armado, pero yo iba guiando el carro y mi arma la cogió otra persona con mi permiso y la usó. Lamento haber participado y pienso mucho en el dolor de esas familias”, señaló Graciani Febus.

Fue entonces que Fusté lo condenó a 30 años de cárcel.

Ayer, el juez sentenció a la misma cantidad de años a otro de los 32 coacusados en este caso, José Abel "Paleta" Ramos Cruz.

La ONU se creó en el 2004, a raíz de una idea del notorio narcotraficante Ángel M. Ayala Vázquez, mejor conocido como Angelo Millones. La organización reunía a varias pandillas de distintos sectores, pero a raíz de diferencias internas, se creó el grupo “Rompe ONU”. Los miembros del grupo original eran ordenados a asesinar a sus enemigos para así crecer dentro de la organización, tener acceso a más armas y ganar más dinero.