Madre de Jeffrey va a demandar

10/27/2012 |
González Marcano considera que, si hubieran atendido una de las 22 llamadas que se hicieron desde Arecibo hasta el Centro Médico, el desenlace hubiera sido diferente. (Para Primera Hora / Nelson Reyes Faría)  
Suanette González Marcano se prepara para la acción legal convencida de que hubo mal manejo en caso de su hijo.

Acechada por la angustia que vive tras la muerte de su hijo Jeffrey Alexander y con la convicción de que hubo un mal manejo clínico en el caso de su pequeño de 10 años, Suanette González Marcano confirmó a Primera Hora que se prepara para demandar a las dos instituciones médicas que atendieron al menor luego que sufriera una caída accidental.

En entrevista con este diario, González Marcano no solo habló de sus planes para tomar acción legal contra el Hospital Dr. Cayetano Coll y Toste, de Arecibo, y el Centro Médico, de Río Piedras, sino que rememoró los últimos momentos de vida de su hijo.

“Esto no puede seguir pasando. Hubo negligencia en ambos hospitales. Yo voy a llegar hasta las últimas consecuencias, como hice con mi hijo, que no me separé de él por ningún momento, y estoy sacando las fuerzas de donde no tengo para llegar a eso (demanda)”, advirtió la madre, quien está convencida de que si Jeffrey hubiera sido atendido a tiempo, hoy no estuviera muerto.

“Si en Arecibo hubieran tenido los equipos necesarios, o si en el Centro Médico hubieran atendido las 22 llamadas que se hicieron, esto no hubiese pasado. Mi nene me hablaba, se quejaba y todavía caminaba. Fue cuando llegamos al Centro Médico que me dijeron que ya no se podía hacer nada”, relató, mientras mostraba un registro que evidenciaba el número de intentos fallidos para comunicarse.

Según González Marcano, el doctor que atendió a su hijo en Arecibo tuvo que comunicarse con un colega suyo en el Centro Médico para poder tramitar el traslado. En todo este tiempo, desde que Suanette llegó al hospital regional, a eso de la 1:45 de la madrugada del martes 2 de octubre, hasta que lograron comunicarse con la institución en Río Piedras, el niño se mantenía alerta.

“Él me hablaba. Todavía no se había ido. Me decía: ‘mami, tengo dolor’. Yo le preguntaba si era como cuando jugaba baloncesto y me contestó: ‘no mamá, es más fuerte’”. Incluso, Jeffrey le dijo al doctor lo que se creía había pasado. “Yo me caí”, llegó a decir.

Cuando al fin pudieron gestionar el traslado, ya en horas de la mañana, la ambulancia que llegó a recoger al niño no contaba con el equipo necesario para atender al pequeño. Ese día, el helicóptero de emergencias médicas tampoco estaba disponible.


Esta cadena de errores responde a un protocolo federal que impide el traslado de un paciente a otra institución médica sin haber sido aceptado por la parte recipiente.

Una vez en el Centro Médico, Jeffrey Alexander se desvanecía. Ya habían pasado más de 5 horas y el sangrado interno que se había detectado en su cerebro no había sido atendido. “Él empezó a sudar en la sala de emergencias y comenzó a hacer movimientos involuntarios, como si fuera un ataque de epilepsia. Me desesperé tanto que me tuvieron que sacar del cuarto”, recordó.

A partir de ese momento, Jeffrey no reaccionaría más.

Pasaron 16 días en los que la angustiada mujer no se apartaba de su hijo. Tenía la esperanza de volverlo ver sonreír.

Los médicos le pedían que lo desconectara, porque Jeffrey ya no estaba con vida. Los padres se resistían. Todo quedó en manos y del tribunal.

“Si tenía que pasar un mes o un año, iba a estar ahí con mi hijo. A cualquier madre le duele ver a un hijo así. Me dolió mucho la decisión de quitarle el tubo respiratorio porque, por lo menos, lo veía con vida. Mi nene no tenía nada que lo hiciera ver como si estuviera sufriendo. Yo tenía fe y esperanza de que se iba a poner mejor”, dijo entre lágrimas.

Suanette ni tan siquiera ha podido regresar al apartamento donde vivía con su hijo. Son muchos los recuerdos que invaden su mente, de momentos felices junto a Xander.

“Yo le digo a ella que la vida continúa, que es difícil estar sin él (Jeffrey), pero, ella tiene que seguir hacia adelante. Tiene que recordar que fue una buena madre, de las mejores. Eso es lo que la puede llenar de alegría”, dijo Nélida Gerena, madre de su pareja, Luis Daniel Soto.

“Mi nene no está muerto. Él está conmigo. Desde el momento en que nació fui la mujer más feliz del mundo. Siempre vamos a estar juntos de la mano”, puntualizó González.