Maestro de música resulta no culpable de maltratar a niño no vidente

Por Cynthia Lopez Cabán / cynthia.lopez@gfrmedia.com 12/20/2013 |07:41 p.m.
Iván Maraver Marrero había dicho que era inocente. (Archivo)  
Inicialmente el Ministerio Público imputó al maestro un cargo de maltrato a menores, un cargo de actos lascivos y un cargo de amenaza a testigos.

La jueza Gisela Alfonso Fernández, del Tribunal de San Juan, encontró al maestro de música Iván Maraver Marrero no culpable de maltratar a un estudiante no vidente de la Escuela Loaiza Cordero, confirmó a este medio el fiscal Dwight Santiago Acosta.

Desde el inicio, el Ministerio Público tuvo problemas para prevalecer en las etapas preliminares de este caso.

Inicialmente el Ministerio Público imputó al maestro un cargo de maltrato a menores, un cargo de actos lascivos y un cargo de amenaza a testigos.

En la vista de causa para arresto, un magistrado encontró causa por el cargo de amenaza a testigos, que luego no prosperó a nivel de vista preliminar.

Este magistrado no encontró causa para arresto por el delito original de actos lascivos, pero redujo el cargo a agresión simple.

En esa ocasión, el juez tampoco dio paso al cargo de maltrato.

Ante esta situación el Ministerio Público acudió en alzada y logró revertir la determinación adversa.

Posteriormente otra jueza ordenó el archivo del cargo menos grave de agresión simple.

Finalmente la jueza Alfonso Fernández, en determinación tomada este jueves, lo encontró no culpable del único cargo que pesaba en su contra, que era el de maltrato intencional.

En una ocasión, Maraver Marrero planteó a este medio que la insistencia en el caso respondía a la presión pública generada por la cobertura mediática del caso.

También insistió en que era inocente y descartó la posibilidad de buscar o de aceptar un preacuerdo.

Según la prueba del Ministerio Público, el maestro supuestamente agarró a su estudiante por los genitales cuando el menor, que ahora tiene 11 años, regresaba del baño.

Pese a esta situación, el niño no reveló el supuesto incidente y continuó tomando clases con el maestro.

Dos años después, el menor decidió revelar el supuesto incidente cuando uno de sus compañeros le dijo en una guagua escolar que el educador lo había agredido físicamente.