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Murió “con las botas puestas”

Por Michelle Estrada Torres / [email protected] 09/13/2017 |00:00 a.m.
Familiares recuerdan al policía Roberto Medina, abatido a tiros en un presunto asalto.
Medina Mariani era el segundo de tres hijos, su padre es un policía retirado, tiene una hija de 9 años y un bebé que precisamente ayer cumplió 8 meses. (Suministrada)  

Ponce. “Era un muchacho humilde, decente. Siempre fue serio. Excelente padre, hermano, hijo. Murió haciendo su vocación, defendiendo vidas, sin estar en horas laborables”.

Así recordaba ayer Juan Carlos Padwa a su cuñado, el policía Roberto Medina Mariani, quien murió antenoche, presuntamente en medio de un asalto perpetrado en el negocio Herold Café, conocido como La Tumba, en el barrio Magueyes en la Perla del Sur.

Según la Policía, Medina Mariani estaba franco de servicio, pero al percatarse del asalto tomó su arma de reglamento e intercambió disparos con los asaltantes. El agente falleció en el local, ubicado en la carretera PR-501; uno de los atacantes resultó herido de bala.

Padwa y la familia inmediata del agente de 34 años de edad, adscrito al Precinto Playa, lloraban su inesperada partida, mientras construían un perfil de cómo fue en vida. 

Medina Mariani es el segundo de tres hijos, su padre es un policía retirado, tiene una hija de 9 años y un bebé que precisamente ayer cumplió 8 meses de nacido, estuvo en la Guardia Nacional de Puerto Rico antes de hacerse policía, camino que en seis años lo llevó a San Juan, Bayamón y Caguas antes de radicarse en Ponce, y fue parte del grupo de trabajó Plan de Zona, adscrito a la Comandancia de Ponce, previo a ser destacado en el Precinto Playa, donde llevaba un año y medio.

El agente, quien gustaba de jugar sóftbol y correr motora, vivía con su pareja Gleryann Martínez Rivera, el bebé de ambos y el hijo mayor de ella, de 3 años de edad. 

“Como dicen sus tíos, él era policía desde los tres meses. Era de los pocos policías que lo hizo por vocación. Otros lo han hecho por beneficios, o por ser un trabajo seguro, pero a él le gustaba. Su celular y su pistola siempre andaban juntos para todas partes”, expresó Martínez Rivera.

Al hablar de su faceta de padre, dijo que “pensarán que por ser policía era lo más recto del mundo con los nenes, pero no, esos nenes hacían lo que querían con él. Mi hijo mayor le dice papi”.

La Tumba era un negocio frecuentado por el agente, que siempre se mantuvo ligado a Magueyes porque su mamá reside allí. De paso, en esa residencia se recibían ayer las condolencias y se hacían los arreglos correspondientes.

“Lo visitaba con regularidad (el negocio). Ya no tanto porque tenía un bebé, pero era un spot. Ayer (lunes), que estaba libre, estuvimos todo el día juntos y a eso de las 7:30 de la noche se fue para allá”, indicó su pareja.

La noticia del deceso llegó alrededor de tres horas más tarde, de la manera más cruda.

“Yo escuché los disparos aquí y todo, pero yo nunca pensé… Fueron como 10 a 15 disparos, a las 10:30 p.m. Como a los cinco minutos me textean que bajara, que habían matado a Roberto”, relató su hermano Ronald Medina Mariani, de 30 años, quien se encontraba en casa de su mamá.

“La Policía ya había llegado. Lo vi por la puerta, en el suelo, al lado del billar”, agregó.

La persona que alertó a Ronald también le notificó a Martínez Rivera.

“Una muchacha que ni conozco me envió un mensaje por Facebook donde me decía ‘mataron a Roberto frente al cementerio’. Le dije a mi mamá, empezamos a llamar y no contesta. Cuando llamo a la muchacha por Messenger escucho al hermano (Ronald) llorando cerca y me dije ‘ok, es verdad’”, contó la mujer aun atónita.

La familia no tenía ayer más información que la que se había publicado en la prensa y las redes sociales. Dentro de su dolor, les consolaba la posibilidad de que su allegado haya salvado otras vidas.

“Yo creo que la reacción de todo policía, por su vocación, es salvar vidas y él murió salvando vidas. Pudo haber sido más de una víctima y él dio la vida por ellos. Murió con las botas puestas”, opinó su cuñado Padwa.

Una vez el Instituto de Ciencias Forenses devuelva el cuerpo a la familia, se harán los arreglos fúnebres.

“Se va a velar como Dios manda, y se va a enterrar aquí en Ponce”, señaló su hermana mayor, Lesiber Medina Mariani, de 36 años.

Por otra parte, el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, afirmó que Medina Mariani “ejerció los deberes de policía como si estuviera en servicio, 100%, no tengo ninguna duda”. Sin embargo, no entró en los detalles de la pesquisa, la que aseguró progresa “aceleradamente”.

“Estamos en una línea que entendemos que puedan haber cargos para radicarse pronto. Estamos haciendo todas las diligencias en el recobro de la evidencia y en la entrevista de los testigos y consultándolo con la fiscalía estatal, como fiscalía federal”, señaló Pesquera.

Ayer había tres sospechosos detenidos y dos vehículos ocupados, pero Pesquera no quiso hablar de ello.

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