Nadie les preguntó por Aida-VÍDEO
Ni investigadores ni la Policía hablaron con vecinos de la mucama para conocer sobre su carácter.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Los vecinos de Aida de los Santos Pineda, la empleada doméstica acusada de asesinar a su jefa, Georgina Ortiz Ortiz, nunca la vieron bebiendo en el negocio frente a su casa, ni siquiera con amistades.
La mujer con la que De los Santos “jugaba” sociedad, que es un grupo que lleva una especie de cuenta de ahorro conjunta, siempre le confió su dinero.
Mientras, su mejor amiga sufre al verla encerrada y da fe de su lealtad y compromiso hacia su familia.
A ninguno de ellos la Policía los ha interrogado sobre el carácter de De los Santos, sobre lo que saben de su vida o los datos que esta ofreció tras el trágico asesinato que ahora se le imputa.
Y todos estarían dispuestos a declarar en corte a su favor.
Janice, quien accedió a hablar con este diario a cambio de que se protegiera su identidad, trabajó con De los Santos en dos cafetería s distintas en años diferentes. Tiempo después, Janice cambió los negocios de comida por una casa donde hacía las labores domésticas. Fue así como se enteró, a través del estilista de su entonces jefa, que también era el de Georgina, que esta necesitaba una empleada. Ella le recomendó a su amiga, De los Santos, a quien ella conoce como Carmen.
¿Por qué la recomendaste?
Ella es una persona responsable y honesta, bien honesta. Mientras estuve trabajando con ella en la cafetería, el jefe nunca se quejó de ella. Era bien fajona, bien trabajadora.
¿Doña Georgina te dijo qué clase de persona buscaba?
No... Solamente que ella quería una empleada y (me preguntó) que si ella era responsable. Le dije que sí y de ahí se conocieron... Carmen estaba tranquila en su trabajo. Iba todos los días, no faltaba.
¿Qué te comentaba ella de ese trabajo?
No me comentaba nada, (solo) que a la señora le gustaba estar bien arreglaíta.
¿Ella se sentía incómoda en ese trabajo?
No, no, no, estaba bien... porque seguía trabajando allí normal.
¿Le dio alguna queja sobre el trato que le daban?
No. Pero me imagino que la trataban bien porque para quedarse allí...
¿Te habló del ex juez Irizarry Yunqué?
No, no me comentó nada.
¿Te contó cómo era la dinámica de la casa?
Fíjate, no. Ella nunca me contó cosas así.
Y de las personas que llevaban la sociedad, ¿hay alguna que no confiara en ella?
No, para nada. En eso Carmen era una mujer muy responsable. Esos chavos nunca faltaron.
¿Qué tú piensas de los cargos que se le imputan?
Yo me quedé sorprendida y las personas que la conocen también porque mucha gente la conoce. Uno siempre piensa: “No creo que haya sido ella”.
¿La Policía te pidió declaración?
No, nadie, nunca.
La familia de la casa contigua a la de Aida en el barrio Las Monjas, en Hato Rey, no compartía mucho con ella, solo la conocía de vista, pero asegura que nunca vio nada raro: ni autos sospechosos ni gente que la visitara.
“Ella no era de escándalos, ella no era de fiestas, no era de nada de eso... Hace siete años que compramos esta casa y siempre, desde que ella se mudó, la vimos siempre a pie, siempre a su trabajo y de vuelta”, dijo Juan, quien abrió las puertas de su hogar, pero tampoco autorizó a usar su verdadero nombre.
Su hija dijo que “de alguna gente uno piensa que es capaz de cualquier cosa, pero de ella no”.
¿Alguna vez la Policía o algún investigador vino por allí?
No.
La dueña del negocio al cruzar la calle aseguró que Aida a lo único que iba era a comprar tarjetas de llamadas de larga distancia.
“Ella no jugaba billar ni se quedaba a hablar, ni a beber ni a nada. Para mí, que ella es bien tranquila porque, si uno está en la casa aburrido, lo más fácil era bajar aquí, pero ella no venía”, aseguró la mujer, quien no quiso identificarse.
La mejor amiga de Aida, a quien llamaremos María, contó que hace 32 años le alquiló una pequeña casa detrás de la suya en Santo Domingo y allí inició una gran relación que dura hasta hoy. Ambas se cuidaban sus respectivos hijos, se prestaban dinero y, cuando se ponía difícil la cosa, casi comían del mismo plato.
Se enteró del asesinato de Georgina y de que la sospechosa era Aida cerca de un año después cuando viajó de Nueva York a Puerto Rico y fue a buscarla.
“Me puse a llorar. Yo no soy familia de ella, pero nos tratamos como hermanas porque ella me cuidaba a mis hijos cuando yo trabajaba. A veces ella trabajaba por las noches y yo le cuidaba la hija de ella”, dijo llorando al recordar aquellos tiempos.
Cuando por fin la localizó en Santo Domingo, lo único que María le preguntó era qué iba a hacer y Aida le dijo que nada, que se quedaba en su casa, que no se escondería y que podían venir a buscarla porque el que no tiene hechas no tiene sospechas.
¿Ella le dijo si lo hizo?
“Siempre me dijo que no había sido ella . Siempre me ha dicho que no y es lo que ella dice: que está presa pagando –enferma, mal de la rodilla, que no puede ni caminar– pagando algo que no hizo”, declaró bajando un poco el tono de voz como si se tratara de un secreto.
¿Usted cree que ella lo hizo?
Ella siempre ha cuidao personas mayores, ha hecho limpieza. Yo nunca la he conocido de tener problemas. Para mí, ella es incapaz.
El juicio contra De los Santos inicia el 20 de marzo con la selección del jurado.
La acusación por asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas establece que fue en común y mutuo acuerdo con alguien más, pero las autoridades nunca han presentado cargos contra ninguna otra persona.
El material genético encontrado bajo las uñas de la víctima y unos cabellos en sus pulseras corresponden a por lo menos dos hombres. Lo que implica a De los Santos es una huella con sangre de Georgina en lo que se cree que es el arma homicida.

