Pistas no aclaran la misteriosa desaparición

10/29/2012 |
Varios de los familiares de Carmela Lymarie Rosado Rueda se reunieron en una residencia cercana a su casa (en la foto), ubicada en la urbanización Campo Alegre, en Bayamón. (tonito.zayas@gfrmedia.com)  
Encuentran tela con aparentes manchas de sangre tras recibir confidencias.

La pesquisa sobre la desaparición de la vendedora de seguros Carmela Lymarie Rosado Rueda ha cubierto mucho terreno durante el fin de semana, pero los agentes investigadores aún parecen estar lejos de poder desarrollar una hipótesis que pueda atar todos los cabos sueltos del enigmático caso.

Las autoridades entrevistaron el pasado viernes por la noche y la madrugada del sábado a un empleado municipal de Bayamón, cuya descripción física era compatible con imágenes que fueron captadas por cámaras de seguridad de un hombre que aparcó el vehículo de la ejecutiva en el estacionamiento de El Cantón Mall el pasado martes, el día de la desaparición. Pero, según aseguró una portavoz del ayuntamiento, las autoridades descartaron que se tratara de la misma persona de los vídeos.

“No tiene nada que ver con el asunto”, subrayó la portavoz del Gobierno Municipal de Bayamón, Migdalia Rivera.

Las cámaras de seguridad de El Cantón Mall y de la Policía Municipal de Bayamón mostraron a un hombre estacionando el vehículo de Rosado Rueda, de 34 años, en reversa, en un área del estacionamiento del centro comercial que ubica entre la estructura de la instalación y una terminal de autobuses públicos.

Las tomas presentaron a un hombre con una bolsa amarilla que sale a pie del centro a la calle municipal Betances. Desde ese punto llegaron las grabaciones del individuo sospechoso. El sujeto es un hombre alto, negro, pero en el retrato suministrado por las autoridades no se puede definir su rostro con claridad.

El retrato fue enviado a los medios de comunicación la noche del pasado viernes y unas horas más tarde se recibió una confidencia sobre la posible identidad del individuo. De hecho, según indicó la asesora de prensa de la alcaldía, el ejecutivo municipal Ramón Luis Rivera hijo notificó personalmente a la Policía al conocer que podría tratarse de la misma persona.


A pesar de la contundente declaración del ayuntamiento en torno a su empleado en cuestión, el director de la oficina de prensa de Bayamón, Alex Díaz, aseguró que los investigadores aún se encontraban en la etapa de “corroborar” la versión ofrecida por el entrevistado.

“La Policía continúa investigando y se va a entrevistar a todas las personas del entorno (de la ejecutiva)”, dijo Díaz.

Por otro lado, otra información llevó a los agentes que trabajan en el caso hasta el lago Cerrillos de Ponce. Se dijo que el cuerpo de la mujer había sido lanzado desde un puente del barrio Maragüez. Se encontró un pedazo de tela con aparentes rastros de sangre, que fue enviado al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) para los análisis pertinentes. No obstante, la búsqueda se descontinuó luego que se determinara que había sido infructuosa, según indicó el agente Heriberto Rodríguez, adscrito a la oficina de prensa de Ponce.

Dolor y desesperación

La madre de la desaparecida les informó a las autoridades que esta se dirigió el día de su desaparición hacia Ponce en su vehículo, un Hyundai Genesis de 2010, pero se desconoce qué le pudo haber ocurrido durante el trayecto.

Ayer, varios de los familiares de Rosado Rueda se reunieron en una residencia cercana a su casa, ubicada en la urbanización Campo Alegre, en Bayamón. “Todos estamos sorprendidos y hay mucho llanto y dolor”, indicó Carlos Roberto Rueda, quien actuó como portavoz de su familia. “Necesitamos de la cooperación del público. Alguien tuvo que haber visto algo”, indicó el familiar al asegurar que cualquier pista sobre la desaparición podría ser clave.

Entre los vecinos de la vendedora también hubo expresiones de sorpresa.

“La verdad es que yo no lo podía creer. Es algo que uno no se imagina. Esto surgió de la nada. Uno siempre la veía entrando y saliendo de su casa durante el día”, indicó la ama de casa, Haydée Otero, de 37 años, quien en una ocasión había alquilado un apartamento cuyo contrato había sido gestionado por la desaparecida.

Pero otros vecinos, como Sonia Cintrón, de 61 años, no se habían enterado del caso hasta que fueron avisados personalmente por familiares de la desaparecida. “A veces la veía, pero nosotros no sabíamos lo que había ocurrido”, dijo Cintrón.