Policías que van más allá del deber-VÍDEO

02/21/2013 |00:00 a.m.
El gobernador Alejandro García Padilla y el superintendente Héctor Pesquera reconocieron ayer los Valores del Año, donde se elogió a agentes que arriesgaron sus vidas durante sus ejecutorias. Desde la izquierda: Nelson Campo de Alba, Ivy González Ortiz y Apolos Alicea. (vanessa.serra@gfrmedia.com)  
El gobernador Alejandro García Padilla y el superintendente Héctor Pesquera reconocieron los Valores del Año.

Mientras era galardonado por el superintendente de la Policía con una Medalla de Valor de Oro, el agente Nelson Campo de Alba solo pensaba en una persona: su amigo y compañero de labores, el sargento Francis Agustín Crespo, quien  fue asesinado mientras realizaban, juntos, una intervención policiaca.

Trató de contener el llanto al relatar los hechos, pero las emociones al recordar aquel fatídico día lo dominaron.

“Era el 18 de enero y mi compañero y yo fuimos  a verificar una alarma activada en un garaje de gasolina en Patillas... (suspira) y  lo mataron”, expresó Campo de Alba, quien lleva 22 años en la Uniformada.

“Fue un momento de mucha angustia... un proceso largo porque estábamos él y yo solos. En lo que llegaron otros compañeros fue bien difícil para mí... todavía es difícil para mi”, dijo acongojado.


En la escena, el agente logró herir al sicario que asesinó a Crespo. “Está cumpliendo cárcel ahora mismo”, dijo  el agente de ley y orden que durante los pasados años trabajó en distritos como Naguabo y Maunabo. “Pero en ninguno me había sucedido algo así”, aclaró.

¿Este es el lado de la moneda que muy pocos ven, verdad?

Sí, muchos ciudadanos creen que nuestra labor es solamente dar boletos, pero también nos enfrentamos a situaciones bien difíciles como esta... somos seres humanos, tenemos familia y sufrimos.

Mujer policía: destacada su lucha por erradicar drogas

“Tratar de erradicar la droga es algo bien difícil, pero no imposible. Y cuando salimos a la calle  lo hacemos pensando en nuestros hijos, en dejarles un mejor ambiente”.

Esa es la consigna diaria que acompaña a la agente Ivy González Ortiz, quien labora hace 11 años en la División de Drogas, Narcóticos y Control de Vicios, de Bayamón.

Y es que para la policía, su gestión es un legado con el que desea transformar al País.

 “Queremos aportar al bien del país... a mucha gente le da miedo cooperar con nosotros y ayudarnos. Esa es la parte difícil. Pero se puede lograr”, dice quien está acostumbrada a realizar intervenciones casi a diario en los puntos de drogas.

“Muchas veces atentan contra nuestras vidas y por eso admito que siempre salimos con temor.... Yo voy dispuesta a arrestar, pero realmente no sabemos cómo va a reaccionar esa persona”, expresa la mujer que sufrió la pérdida de un compañero  (Wilfredo Ramos Nieves) en cumplimiento del deber, el  14 de agosto, mientras realizaban un operativo en las parcelas Juan Sánchez, de Bayamón.

Contrario a lo que pudieran pensar muchos, para González Ortiz, no ha sido difícil destacarse en una profesión relativamente de hombres.

“Al contrario, gracias a ellos he podido lograr mis objetivos dentro de la División... Más que mis compañeros, son mis hermanos y las investigaciones han sido fructíferas y rendido frutos porque ellos me ayudan en los arrestos de los que compran o venden las drogas y prestan mucha vigilancia”, destaca la agente.

Adiós a toda una vida sirviendo al país como agente

Los pasados 17 años han sido “inolvidables” para el agente Apolos Alicea, un oficial adscrito a la División de Información Criminal que a pesar de haber vivido momentos de tensión en su ambiente laboral     le tiene un gran amor al trabajo que desempeña.

“Siempre me ha gustado ser policía... amo lo que hago”, dice el oficial que ayer fue galardonado por el gobernador Alejandro García Padilla y el superintendente Héctor Pesquera con una Medalla de Valor, como parte de la Semana de la Policía de Puerto Rico.

En parte, su reconocimiento le fue otorgado por haber puesto su vida en riesgo el año pasado durante una intervención encubierta en el residencial Las Margaritas, en Santurce.

“Ese día fuimos a investigar a unas personas armadas y nos recibieron con disparos... hubo una persecusión y nos dispararon. Yo repelé la agresión pero mi compañero Manuel Ramírez, resultó herido. Fue un momento bien, bien difícil”, expresó.

El principal sospechoso de este lamentable suceso –ocurrido durante el viernes santo del año pasado– fue un menor de 16 años, de quien se supo estaba huérfano de padre y madre. Actualmente, el joven está ingresado en una institución juvenil cumpliendo sentencia por las faltas cometidas. 

“Son momentos tensos que se viven en la Policía, pero gracias a Cristo estamos bien... tenemos un papá que nos defiende allá arriba”, agregó quien se retirará de la Uniformada este año.

“Amo a la policía, pero ahora tengo otros proyectos  y quiero montar mi propia compañía de seguridad”, dijo entusiasmado.