Pudo haber sido una de las víctimas de El Prado- Vídeo

02/05/2013 |
En memoria de los fallecidos, dolientes siguen colocando peluches, globos y flores en el escenario de la tragedia. (mariel.mejia@gfrmedia.com)  
Joselyn no ha tenido tiempo de asimilar la tragedia. La embestida de un conductor negligente frente al residencial El Prado le hizo perder a su abuela, una hermana y a cuatro sobrinos,

Joselyn no ha tenido tiempo de asimilar la tragedia. La embestida de un conductor negligente –que permanece prófugo de la justicia– le hizo perder de un golpe a su abuela, una hermana y a cuatro sobrinos, cuando estos intentaban cruzar al residencial El Prado.

Incluso, la joven cuenta que ella pudo haber sido una de las víctimas, ya que también fue invitada al pasadía del que regresaba su familia la noche de los tristes hechos, pero su hijo mayor cumplía cuatro años y optó por llevarlo a recortar y comprarle un bizcocho.

“Cuando vengo de la barbería escucho el impacto como de un globo. Mi esposo me dice que me tranquilice que mi familia estaba tendida en el piso”, narró con voz quebrada la joven de 23 años, madre de cuatro niños.

“Ahí (señalando a la intersección del accidente) yo perdí cuatro sobrinos, a mi hermana y a mi abuela... Estoy en pie porque tengo cuatro hijos... Cuando expongan los cuerpos no sé cómo voy a reaccionar. Lo que me da fortaleza son mis hijos”, sostuvo en entrevista con Primera Hora.

Describió a su abuela, doña Laura Vivas Rodríguez como el tronco de la familia. “Se nos fue el pilar de la familia. Ella dejó de ser mujer para ser abuela y bisabuela. Ella crió sus hijos, sus nietos, y ahora nos estaba ayudando a criar a nuestros hijos. Es duro. Ella fue sobreviviente de cáncer de mama para morir a manos de unos salvajes”, afirmó.

“Mi hijo mayor que tiene cuatro años me pregunta por su abuela y no tengo palabras para explicarle. Le digo que Papá Dios necesitaba ángeles en el cielo, que los mandó a buscar porque ellos ya terminaron todo lo bueno que tenían que hacer aquí”, dijo llorosa. Además de doña Laura, fallecieron su nieta, Raiza, de 21 años y sus bisnietos Génesis de nueve años, Anthony, de siete años, Laura, de tres años y Amanda de cinco meses de edad.

Compungidas también estaban doña Carmen Delgado y su nieta, Mileyshka Lyan, vecinas inmediatas de doña Laura en el residencial.

“El viernes yo vine a invitar a Génesis para la iglesia, pero no la encontré. Casi acabándose el culto me llamó mi prima para decirme que estaba muerta, pero no le creí. Después me sentí triste”, lamentó Mileyshka. “La semana pasada Génesis me enseñó a hacer lazos para el pelo y me pasaba jugando canicas con su hermanito”, contó la niña.

Doña Carmen también la echará de menos.

“Para mí, la nena (Génesis) está viva. La llevo en el corazón, en la mente. Se pasaba en casa con mi nieta viendo televisión y a doña Laura, cada vez que miro para arriba, me parece verla en esa silla en el balcón”, indicó doña Carmen.

“Ella era bien alegre. Siempre estaba con sus nietos y bisnietos. Es una familia unida”, dijo al tiempo que repudió los cambios que realizó ayer el Departamento de Transportación y Obras Públicas, que colocó interruptores en el semáforo de la PR-181 como medida cautelar.

“Eso que han hecho ahí es tremenda porquería. Dividieron la calle y ahora es peor. Necesitamos un puente peatonal. Siempre ha sido un peligro”, dijo la mujer de 65 años.

“Ahí siempre ha habido muchos accidentes. Esa luz cambia muy rápido y cuando uno viene a ver, está en medio de la calle. Siempre decía en mi mente que hasta que no hubiera una tragedia no van a hacer un puente. Yo siempre cruzo esa calle con terror”, afirmó.

En la isleta donde fallecieron en el acto doña Laura y dos de sus bisnietos, Génesis y Anthony, ayer alguien sembró un pequeño árbol florecido.

En uno de los tubos de los semáforos los dolientes seguían colocando flores, globos y peluches en memoria de los muertos.