Sacerdote enfrenta a pillo

10/15/2011 |
El pasado jueves, la parroquia San Martín de Porres fue escalada por un hombre de 49 años, quien trató de apropiarse de la llave del sagrario.  (Para Primera Hora / Edgar Vázquez Colón)  
La mala experiencia no lo hará dejar a un lado su misión. (Ve vídeo)

Yauco. Ni la Iglesia se respeta.

Se disponía a celebrar el 22 aniversario de su ordenación sacerdotal y, mientras realizaba como de costumbre los preparativos para efectuar la santa misa, fue sorprendido por un ladrón que buscaba algo de valor dentro del templo.

Lo que el padre Segismundo Cintrón Orengo y mucho menos su estafador, Héctor Colón González, imaginaron fue que ese agrio momento se convertiría en una trifulca de todo un barrio.

El sacerdote de la parroquia San Martín de Porres, del barrio Palomas, narró a Primera Hora los angustiosos momentos que vivió en la comunidad que ha convertido en su hogar por los pasados 11 años.

Recordó que eran las 5:30 de la tarde del jueves y, luego de abrir las puertas de la iglesia para comenzar a recibir a sus feligreses, escuchó un ruido en la sacristía. La sorpresa lo recorrió cuando entró, porque todo estaba desordenado. Entonces, escuchó otro ruido en el área del Santísimo.

“Cuando entré lo vi detrás de la pared, y cuando le pregunté qué hacía ahí, me dijo que quería darme un susto”, narró el sacerdote a Primera Hora.

Acto seguido, el padre Segismundo le pidió al intruso que saliera de la iglesia, que ése no era lugar para asustar a nadie. Ya en la calle, el cura se percató de que Colón González tenía en un bolsillo un cajita de plata que contenía la llave del sagrario. El padre le exigió que se la devolviera de inmediato.

“Es lo único de valor que hay en la iglesia”, añadió.

Al éste reclamarle sobre el hurto del estuche, el ladrón le propinó un puño en la cara y otro en el brazo al cura y ambos comenzaron a forcejear.

“Comencé a gritar porque era más grande y fuerte”, contó el párroco católico.

Fue ahí cuando varios vecinos oyeron sus gritos clamando por ayuda y llegaron hasta el lugar para enfrentar al asaltante y salvarlo.

El sacerdote describió que fueron momentos muy tensos, ya que de repente hasta los portones de su iglesia habían llegado cerca de 60 personas, todos enfurecidos, con deseos de tomar la justicia en sus manos. “Llegaron con machetes y tubos, pero les dije que así no se arreglaban las cosas”, señaló el padre Segismundo, quien intervino para evitar que lincharan al ladrón.

No era para menos, la gente del barrio lo respeta como sacerdote, al igual que a la Iglesia como institución.

El cura recordó que el ladrón, un hombre de 49 años, llevaba varios días acechando la casa parroquial y los alrededores de la iglesia. Además, le informaron que hace una semana le habían retirado un grillete por delitos de agresión y apropiación ilegal.

“La criminalidad es un mal social y un problema de salud mental”, reflexionó el también capellán de la Policía estatal de la región de Ponce.

Pero la mala experiencia no lo hará dejar a un lado su misión de servir a otros ni de abandonar la parroquia por temor. “Esto a mí no me quita, ésta es mi comunidad y me gusta llevarle el mensaje de Dios a mi gente”, aseguró el padre Segismundo.

vecinos indignados

Como una falta de respeto a la figura de Dios en la tierra, vecinos de la parroquia San Martín de Porres describieron el cobarde ataque al sacerdote del barrio.

“El padre es una buena persona, no se mete con nadie”, dijo José Luis Santiago, vecino inmediato de la casa parroquial.

Fue un abuso intentar robarle y no merecía que lo golpearan de esa forma, dijo.

“Cuando lo supe, me molesté y me da temor porque también le pudo haber pasado a mi familia”, señaló Santiago.

Para Gil Quiñones, vecino de la comunidad hace muchos años, el ataque del que fue objeto el cura nunca había pasado en el sector.

“Ya no hay respeto por nada”, dijo tras manifestar que el ladrón se pasaba pidiendo dinero por el área y que pide para satisfacer sus vicios.

“Si me llega a pasar eso a mí, le doy también”, añadió Quiñones.

Aún sin radicarle cargos al pillo

El sacerdote explicó que luego del incidente acudió al cuartel del Distrito de Yauco para denunciar a su agresor y, que al llamar al fiscal de turno Carlos González, éste le contestó que no podía llegar hasta Yauco porque estaba cenando y procedió a citar a las partes para el próximo miércoles a las 8:30 de la mañana. Esta acción pospuso la radicación de cargos contra el ladrón, que quedó en libertad.

“Yo temo por mi seguridad y la de mis feligreses… ¿Y si entra en medio de una misa?”, sostuvo el padre Segismundo.

El cura dijo que le informaron que su agresor había sido ingresado a una institución psiquiátrica.

Primera Hora intentó obtener una reacción del fiscal, pero éste no devolvió la llamada.