Se contradicen funcionarios del FBI en juicio contra Rosa Emilia

Por Osman Pérez Méndez / [email protected] 05/30/2018 |02:53 p.m.
La investigación del FBI contra Reyes Caparrós acabó oficialmente en diciembre de 2015, con la determinación de que él no cometió acción criminal alguna ni puso en riesgo la seguridad nacional. ([email protected])  
Mañana los abogados presentarían los argumentos finales y el jurado se iría a deliberar.

Los últimos testigos en el caso que lleva el exespecialista de inteligencia Francisco J. Reyes Caparrós contra la oficina local de la fiscalía federal por un alegado patrón de hostigamiento laboral terminaron de ofrecer su testimonio esta mañana y se espera que durante la tarde se complete unos asuntos entre las partes y luego el juez Joseph Laplante de las instrucciones al jurado.

Mañana temprano los abogados presentarían los argumentos finales y el jurado se iría a deliberar para emitir su veredicto.

Hoy testificaron el exjefe del FBI en Puerto Rico, Carlos Cases, y el agente del FBI Joe Rodríguez, quien condujo la investigación contra Reyes Caparrós luego que se conociera que quería viajar a Rusia como parte de un intercambio. Detrás de la organización del viaje, sin embargo, había una persona que el FBI identifica con espía ruso, algo que Reyes Caparrós desconocía.

Ambos testificaron mayormente en torno a las restricciones impuestas a Reyes Caparrós como consecuencia de la investigación del FBI. Esas restricciones de acceso a espacios físicos y a información llevaron a la fiscalía a darle a Reyes Caparrós otras asignaciones y hasta enviarlo a trabajar en otro edificio, hasta que el demandante eventualmente renunció en febrero 2014. La fiscalía federal ha argumentado que las acciones que tomó en contra de Reyes Caparrós fueron siguiendo instrucciones del FBI.

En algunos puntos, las declaraciones de Rodríguez y Cases fueron contradictorias.

El abogado de la fiscalía federal, Jasón Weida preguntó tanto a Rodríguez como a Cases si había habido alguna solicitud o presión de parte de la fiscalía federal para imponer las restricciones a Reyes Caparrós. Ambos negaron que hubiese habido presión alguna de la fiscalía, y aseguraron que el pedido de investigar vino directamente desde la sede del FBI en Washington.

La abogada del demandante Bamily López cuestionó a Rodríguez por qué había ido a la fiscalía federal a informar de una investigación contra Reyes Caparrós el día 2 de octubre de 2013, cuando el documento en que se da por concluida la investigación dice que la misma había comenzado oficialmente el 3 de octubre de 2013. Rodríguez respondió que la diferencia se debía que el papeleo para la investigación específica sobre Reyes Caparrós se completó el día 3 porque inicialmente se trataba de una investigación más amplia que abarcaba a un grupo de personas.

A preguntas de la abogada López, Cases explicó que la determinación de imponer restricciones a Reyes Caparrós fue un procedimiento estándar mientras se llevaba a cabo la investigación. Sin embargo, Cases admitió que no tomó decisiones en torno a la investigación, tampoco le dio un seguimiento a la misma a pesar de que fue extendida en cuatro ocasiones.

“Cuando se pidieron las extensiones, usted verificó antes de otorgarlas”, preguntó López.

“Yo no me ocupo de eso. Sería el agente a cargo. A mí me reportaban sobre el caso de vez en cuando”, admitió Cases, quien actualmente trabaja como enlace del FBI en México.

La investigación del FBI contra Reyes Caparrós acabó oficialmente en diciembre de 2015, con la determinación de que él no cometió acción criminal alguna ni puso en riesgo la seguridad nacional.

Más temprano en la mañana se sentó a declarar la exfiscal Vanessa Bonano, para testificar sobre la labor de Reyes Caparrós en la recopilación de datos para la iniciativa de armas. A Reyes se le asignó ese trabajo luego de que le restringieran sus accesos a información a raíz de una investigación del FBI en su contra por el asunto del viaje a Rusia.

Reyes Caparrós ha insistido en que no pudo hacer el trabajo como se le pedía porque las estadísticas no estaban correctas, había duplicidad de números en varias bases de datos, y además no recibía toda la información necesaria de parte de los fiscales sobre los casos que estaban llevando.

Bonano admitió no haber dado alguna información de detalles específicos de casos, pero señaló que Reyes Caparros pudo haber conseguido esa información a través de alguna de las bases de datos o que pudo haberla solicitado y ella se la hubiese suministrado.

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