Todavía en el ICF cadáver de hombre asesinado en masacre de Aguas Buenas

Por Frances Rosario / frances.rosario@gfrmedia.com 05/11/2013 | 04:19 p.m.
En la masacre murieron cuatro personas y otras seis resultaron heridas. (Archivo)  
Miguel Hernández Manzueta murió baleado mientras esperaba en una de las calles del casco urbano de Aguas Buenas,

A más de una semana de que se registrara la quinta masacre de este año, una de las cuatro víctimas inocente todavía no ha recibido cristiana sepultura, debido a que el Instituto de Ciencias Forense (ICF) no ha entregado su cadáver a los familiares.

 Se trata del dominicano Miguel Hernández Manzueta. Este murió baleado mientras esperaba en una de las calles del casco urbano de Aguas Buenas, que una persona llegara a pagarle una obra de pintura que había realizado.

 El propietario de la Funeraria Aguas Buenas Memorial, Carlitos Román, informó que la patóloga a cargo del caso, de apellido Rivera, no ha autorizado la entrega del cadáver por problemas con la identificación del mismo.

No obstante, el hombre refutó tal premisa, debido a que un hermano de la víctima vino a la Isla, procedente de Estados Unidos, a identificarlo. Dijo que lo hizo a través de una cicatriz de una operación que le realizaron al hombre de 55 años en la República Dominicana.

 “La situación que se ha tenido es con relación a las huellas dactilares de Manuel A. Hernández Manzueta. Parece que han salido borrosas y no coinciden las que aparecen en unos documentos. Estamos en espera de que la doctora Rivera, que es la patóloga que hizo la autopsia, autorice la entrega del cadáver”, sostuvo.

 Añadió que “en vista de que el hermano vino de Estados Unidos, lo identificó, trajo documentación de que él es su hermano, inclusive le mencionó una cicatriz de un incidente que pasó en República Dominicana, no sé por qué en el día de hoy no han autorizado la entrega de cadáver”.

 Hoy, de hecho, Román acudió en horas de la mañana al ICF para que le entregaran el cadáver. Dijo que volvió a conversar con todo el personal administrativo que pudo para tratar de convencerlos de que era necesario hacer el funeral, pues el hermano de la víctima regresa mañana para Estados Unidos. Sin embargo, no tuvo éxito.

 La portavoz del ICF, Patricia Vélez, indicó a este diario que el cadáver de Hernández Manzueta “no se puede entregar sino hasta el lunes, hasta que se haga otra verificación de huellas”.

“Inicialmente, cuando el hermano viene, no lo puede reconocer rápido, fácilmente, y la patóloga decide usar el proceso de la huella”, añadió la funcionaria.

 Vélez explicó que el Instituto requiere de una confirmación científica para poder identificar el cadáver. Aunque aceptó que se encontró la cicatriz que había mencionado el hermano de la víctima, explicó que es necesario hacer la comparación de la huella con los documentos oficiales de su residencia en los Estados Unidos.

Ante tal retraso, el propietario de la funeraria comentó que “no es justo” para las amistades del difunto y el pueblo, que después de una tragedia como la que han pasado, no se les entregue el cadáver del hombre.

“Después de tantos días y los demás fenecidos estar enterrados, no hemos podido resolver. Eso nos preocupa, porque a veces en los pueblos las personas no conocen del procedimiento. Diariamente recibimos entre 100 a 200 llamadas de la gente preguntando por la situación. Me preocupa que las personas vayan a pensar que es negligencia de nosotros”, comentó Román, quien se ha hecho cargo de parte de los gastos funerales y que pagará el transporte de las cenizas a la República Dominicana.

El dominicano fue una de las cuatro personas que murieron en la masacre de Aguas Buenas. Los otros fallecidos fueron identificados como Elizabeth Marín Cotto, de 45 años, y su hija Griselda de Jesús Cotto, de 17, así como Luis D. González Torres, de 32 y conocido como “Danny Cabeza”. Otras seis personas resultaron heridas en la matanza, reportada el pasado 3 de mayo.

Según ha trascendido, el objetivo de esta matanza era González Torres. Se cree que el hombre vendía sustancias controladas cerca del lugar de los hechos y era sospechoso de al menos cuatro asesinatos en el área. Entre las muertes, se les achacó la de su rival, Héctor L. Cáez Díaz, de 21 años, ocurrido el 1 de mayo en la carretera PR-174, del barrio Mulas del mismo municipio. Cáez Díaz era un exconvicto federal que salió del Centro Metropolitano de Detención de Guaynabo en marzo.

Por la masacre, fue acusado en ausencia José A. Gómez López, de 29 años y apodado Coco. Contra el fugitivo hay emitida una orden de arresto con una fianza de $22.4 millones.

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