Tragedia lleva luto a hogar de un barrio de Corozal -VÍDEO

02/18/2013 |
El vehículo Toyota Corolla de 1985 en que se encontraban los hermanos cayó a una altura de 190 pies en un área conocida como el salto de Vena. (GFR Media / Dennis M. Rivera)  
Joshua, quien falleció, estudiaba el sexto grado en la Segunda Unidad Demetrio Rivera. Y Jonathan apenas comenzaba a trabajar en Obras Públicas de Dorado.

Corozal. “Joshua, no te escucho”.

Esa era la frase que José Santiago Albadalejo escuchaba constantemente decir a su sobrino Jonathan Santiago González segundos después de rescatarlo del auto en el que había caído junto a su hermano por un risco en este municipio.

Jonathan, de 18 años, temblaba por el dolor y por la angustia de no escuchar a su hermanito de 12 años, quien lo seguía a todas partes.

Joshua no podía contestarle. Quizás nunca se sepa con exactitud si murió ahogado o por los golpes que recibió tras caer a bordo de un Toyota Corolla de 1985 a una altura de 190 pies en un área conocida como el salto de Vena. Probablemente, conocer las causas de la muerte del pequeño no van a aminorar el dolor de su familia, que solo procuraba pasar un buen domingo de esparcimiento.

“Yo le dije a Jonathan que Joshua estaba bien. Le decía: ‘Jonathan, háblame, no te me duermas’”, contó el tío.

José llegó segundo a la escena. Un valeroso hombre, Rafael Santiago –conocido como “Puzco”–, fue el primero en salir corriendo en auxilio de sus primos. Su auto y el Corolla en el que viajaban los hermanos iban en caravana por la PR-568, a la altura del barrio Palmarito, en Corozal. Estaban a pocos minutos de distancia de la residencia de Jonathan y Joshua, y se dirigían a JR Bakery, panadería donde trabaja la madre de los hermanos y donde comprarían pan para dirigirse luego a un pasadía en Orocovis.

Pero no llegaron.


Según testigos, a eso de las 8:15 a.m., la goma delantera del lado del chofer del Corolla se desprendió del vehículo, provocando que Jonathan perdiera el control. Ante la ausencia de la valla, el vehículo cayó en picada rumbo al río. En el fondo, dio un golpe y el auto quedó con las gomas hacia arriba en una poza de unos cuatro a cinco pies de profundidad.

Tras el accidente, Puzco detuvo su vehículo y bajó hasta el fondo. Nadie se explica cómo lo hizo sin lastimarse, pero llegó a tiempo para mover un poco el auto y sacar a Jonathan. También logró sacar a Joshua, pero era muy tarde.

“Cuando llegué (hasta donde estaba el auto),( Puzco) tenía a Joshua en los brazos, pero el muchacho botaba espuma por la boca”, relató José. “Me dijo: ‘Tito’ (José), se me murió, se me murió’”.

Jonathan apenas comenzaba a trabajar en la Oficina de Obras Públicas del Municipio de Dorado. Sufrió una fractura en una de sus piernas y personal de Rescate lo sacó a tiempo para enviarlo al Centro Médico. Joshua estudiaba el sexto grado en la Segunda Unidad Demetrio Rivera, en Corozal. 

Familiares en la escena solo hablaban maravillas de ambos y describieron a Jonathan como un conductor responsable. Se supo que el auto no tenía desperfectos mecánicos.

“Él (Jonathan) es bien servicial. Le puedes pedir cualquier favor y siempre dice que sí”, dijo Carlos Molina, cuya esposa es prima de los hermanos. “Siempre está alegre, jugando baloncesto”, agregó.

A Joshua lo describieron como un jovencito también alegre, que seguía a su hermano a todos sitios. “Donde estaba Jonathan, estaba él”, contó Idalis González, prima de ambos.