Trágico final para familia de Corozal que salía de pasadía

02/18/2013 | 00:00 a.m.
Jonathan, de 18 años, temblaba por el dolor y por la angustia de no escuchar a su hermanito de 12 años, el que lo seguía a todas partes.
El pequeño fue identificado como Joshua Santiago Gonzalez, de 12 años, mientras que el conductor fue identificado como Jonathan Fabián Santiago González, de 18. (Suministrada)  

Corozal - "Joshua, no te escucho".

Esa era la frase que José Santiago Albadalejo escuchaba constantemente decir a su sobrino Jonathan Santiago González segundos después de rescatarlo del auto en el que había caído junto a su hermano por un risco en este municipio.

Jonathan, de 18 años, temblaba por el dolor y por la angustia de no escuchar a su hermanito de 12 años, el que lo seguía a todas partes.

 Joshua no podía contestarle. Quizás nunca se sepa con exactitud si murió ahogado o por los golpes que recibió tras caer a bordo de un Toyota Corolla de 1985 a una altura de 190 pies en un área conocida como El Salto de Vena. Probablemente, conocer las causas de la muerte del pequeño no van a aminorar el dolor de su familia, que solo procuraba pasar un buen domingo de esparcimiento.

"Yo le dije a Jonathan que Joshua estaba bien. Le decía: 'Jonathan: háblame, no te me duermas'', contó el tío.

José llegó segundo a la escena. Un valeroso hombre, Rafael Santiago, conocido como Puzco, fue el primero en salir corriendo en auxilio de sus primos. Su auto y el Corolla en el que viajaban los hermanos se movían en caravana por la PR-568 a la altura del barrio Palmarito, en Corozal. Estaban a pocos minutos de distancia de la residencia de Jonathan y Joshua, y se dirigían a JR Bakery, panadería donde trabaja la madre de los hermanos y donde comprarían pan para dirigirse luego a un pasadía en Orocovis.

Pero no llegaron.

Según testigos, a eso de las 8:15 a.m. la goma delantera del lado del chofer del Corolla se desprendió del vehículo, provocando que Jonathan perdiera el control. Quizás, de haber una valla a la orilla de la carretera donde ocurrió el accidente, el incidente no hubiera pasado de un gran susto. Pero, ante la ausencia de la valla, el vehículo cayó en picada rumbo al río. En el fondo, dio un golpe y el auto quedó con las gomas hacia arriba en una poza de unos 4 a 5 pies de profundidad.

Tras el accidente, Puzco detuvo su vehículo y bajó hasta el fondo. Nadie se explica cómo lo hizo sin lastimarse, pero llegó a tiempo para mover un poco el auto y sacar a Jonathan. También, logró sacar a Joshua, pero era muy tarde.

"Cuando llegué (hasta donde estaba el auto, Puzco) tenía a Joshua en los brazos, pero el muchacho botaba espuma por la boca", relató José. "Me dijo: Tito (José), se me murió, se me murió".

Jonathan apenas comenzaba a trabajar en la Oficina de Obras Públicas del Municipio de Dorado. Sufrió una fractura en una de sus piernas y personal de Rescate lo sacó a tiempo para enviarlo al Centro Médico. Joshua estudiaba el sexto grado en la Segunda Unidad Demetrio Rivera, en Corozal.

 Familiares en la escena solo hablaban maravillas de ambos y describieron a Jonathan como un conductor responsable. Se supo que el auto no tenía desperfectos mecánicos.

"Él (Jonathan) es bien servicial. Le puedes pedir cualquier favor y siempre dice que sí", dijo Carlos Molina, cuya esposa es prima de los hermanos. "Siempre está alegre, jugando baloncesto", agregó.

A Joshua lo describieron como un jovencito, también, alegre que seguía a su hermano a todos sitios. "Donde estaba Jonathan, estaba él", contó Idalis González, prima de ambos.

El automóvil quedó en tal posición que resulto imposible removerlo. El padre de los jóvenes, Manuel Santiago Albadalejo, indicó que con toda probabilidad con el tiempo el vehículo será desmantelado.

 Al conversar con este medio, a eso de las 2:00 p.m., Manuel contó que tendría la difícil tarea de revelarles a la madre de los jóvenes y a su hija de 8 años el resultado de la tragedia. "Joshua iba a ser agricultor, pero también quería meterse en la Liga Atlética Policiaca", dijo el hombre.

Vecinos de la comunidad comentaron que con toda probabilidad en unas semanas el Gobierno instalará las vallas de seguridad que pudieron haber evitado esta tragedia. Nadie pudo ofrecer fechas exactas o trámites específicos, pero varios vecinos coincidieron en que se han hecho reclamos para que instalen vallas en el lugar.

La fiscal Arlene Patiño se negó a conversar con este medio, indicando que no era su política hablar con los medios.